sábado, 29 de marzo de 2014

Los niños, los malos ejemplos, y la palabra de Dios

1Samuel 3: 2-14
Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada. Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas”.  

ESTO ES PARA REFLEXIONAR CON CUIDADO Y CON AMOR. Nota que Dios llama a un niño como a un adulto y no de otra manera. No usa otra voz que no sea la que utiliza cuando le habla a un adulto. Como cuando Dios habla a un niño con un sermón o una clase para adultos. ¿Quién dice que los niños no pueden entender un sermón, sino todo o algo? ¿Y en las clases bíblicas? Aunque no entiendan mucho sí la impresión del sermón. Los niños aunque reciban su clase bíblica graduada de acuerdo a la edad, con los recursos didácticos propios, deben con frecuencia oír el mismo mensaje que oyen los adultos, sea en el culto o de parte del maestro. 

Dios puede llamar a un niño al ministerio sin embargo no debe oficiar hasta que sea adulto porque tiene mucho que aprender y madurar. Cuando un niño da señales de estar oyendo la voz de Dios, el adulto debe enseñarle cómo responder a Dios y cuidarlo como un niño especial y para el propósito que Dios lo llama de modo que “crezca en gracia y conocimientos”. Y además los niños deben leer, estudiar y aprender en la Palabra de Dios lo que le pasa a los ministros que no son fieles para que desde temprano se dispongan a no seguir el error de ese camino. Si conocen al ministro desleal y preguntan por él, con un poco que sepan es suficiente. El efecto negativo de la historia se anula cuando el tutor con compasión y dolor la analiza según la palabra de Dios. ¿Es eso un mensaje para un niño, saber el mal futuro de su maestro y padre? Su primera lección fue enterarse de lo que le pasa a los que son infieles, porque Dios quiso que mirara lejos y temiera. Siempre Samuel miró lejos, honró su ministerio y temió.