martes, 4 de marzo de 2014

El cristiano y los poderes psíquicos del diablo


Efesios 6: 12
"Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". 

¿Has leído eso, que las tinieblas de este siglo son gobernadas por espíritus rebeldes a Dios? ¿Que las armas efectivas contra el pecado son espirituales y que pueden destrozar las fortalezas de Satanás? (2 Co. 10: 3-5) ¿Que es una equivocación de enfoque hacer de un conflicto, una humana batalla personal?

Adán y Eva no se comunicaban con Dios ni con el diablo por medio de sonidos vocales. No fueron creados hablando. Se comunicaban mentalmente y se entendían perfectamente. Cuando Dios le dijo al hombre que no comiera aquel árbol y le advirtió de las consecuencias no usó palabras alguna pero él lo entendió perfectamente, lo mismo que cuando le puso nombre a las bestias. Eva entendió a Satanás perfectamente y se comunicó con él de la misma manera. Supongo, casi perfectamente que cuando pecaron se quedaron sin esa forma de entenderse y hablar, y empezaron a formarse los idiomas.  

El diablo tiene un poder psíquico de convencimiento extraordinario y lo demostró. Un poder que no puede ser contrarrestado sino con el poder de Dios que es superior. Puede entrar dentro de nuestra vida mental cada vez que se lo antoje y cambiar nuestros pensamientos, confundirlos con los suyos y hacernos creer cosas que no son verdad, mintiéndonos, suscitando desconfianzas y malas sospechas, envenenando nuestras relaciones con Dios y los demás. Es muy difícil hacer una separación entre los pensamientos propios y los del diablo. Cuando el apóstol Pedro le dijo al Señor "ninguna cosa mala te suceda", ninguno de sus compañeros se dio cuenta que quien hablaba por su boca era Satanás sino solamente el Señor (Mt. 16: 23) y le dijo por qué, porque estaba poniendo las cosas humanas en lugar de las cosas de Dios. Cuando Judas pensó entregar a Jesús se dice que Satanás entró en él (Jn. 12:37). Cuando Satanás hablo con Eva le introdujo la duda

La lucha contra él consiste en revestirnos de "los poderes del siglo venidero" (He. 6:5); un poder que proviene por la unción del Espíritu Santo (Hch. 1: 8), y que nos permite "llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Co. 10:5). El arrepentimiento significa un cambio de mente (Hch. 3:19). La conversión en el cristiano equivale a una transformación, a una renovación del entendimiento (Ro. 12:2); para que llevemos la mente de Cristo (1 Co. 2: 16). Al diablo le es difícil penetrar la personalidad de Cristo, siempre permanece fuera de ella; y la mente de Cristo es capaz de usar rectamente la palabra de Dios para oponer los pensamientos de Dios a los pensamientos del diablo. La personalidad está formada por "el sentir que hubo en Cristo Jesús" (Flp.1) y la mente de Cristo (Flp. 2: 5). Desarrolle la personalidad cristiana completa, pensando y sintiendo como Cristo. Con la bendición de Dios eso es suficiente para hacerle frente a los poderes psíquicos del diablo. Amado Señor, bendice  nuestros ataques y defensas.