miércoles, 25 de julio de 2012

Dios le dijo a Moisés “yo soy tu colega”

Exodo 33: 12-16
Y Moisés dijo al Señor: Mira, tú me dices: "Haz subir a este pueblo"; pero tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Además has dicho: "Te he conocido por tu nombre, y también has hallado gracia ante mis ojos”.  

Me parece, con parcial seguridad, si se toman las extrañas palabras del v. 11, juntas, que Moisés tuvo la idea de un ayudante, y quiso que Dios le diera un compañero que junto a Aarón (quien le había fallado) llevara las cargas en el liderazgo del pueblo; pero Dios le dijo que no, que su presencia iría con él y que podría apoyarse en su brazo eterno y hallar descanso (v. 14). Sin su presencia no podría enfrentar a los pueblos de la tierra, ni siquiera pasar cerca de ellos. 

No pensemos que podemos ir muy lejos sin la presencia de Dios. ¡Materialízate Señor, entre nosotros! “Si hay alguna posibilidad que no me acompañes, déjame aquí”. Y Dios le dijo: “No te preocupes, de todos modos iré con ustedes”. Moisés le pedía fervientemente un compañero humano y Dios se ofreció él. Debió decir” oh Señor, en mi difícil vocación con este pueblo, ayúdame a estar satisfecho contigo”. Moisés no quería sustituir a Dios, sino tener un colega. Dios le dijo "yo soy tu colega, lo que quieras hallar en un hombre y colaborador, lo hallarás conmigo. 

"No te hace falta otro hombro, Moisés (en otro caso,Juan) para recostarte que el mío”. Ese colega lo puedes hallar en mí, tengo tu sustituto pero no un compañero". Y Moisés le contestó: 'Comprendo lo que has dicho, vamos'. Y se fueron ambos, Moisés y la columna de fuego, por larguísimos cuarenta años conduciendo un montón de gentes, sin el nuevo diácono que andaba consiguiendo.