domingo, 3 de mayo de 2015

El reino de la gracia es similar al mundo de las fantasías

2Reyes 6:5,6
“Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro”. “E hizo flotar el hierro”.
Si esto lo leyeras en otro libro dirías que es un mito, pero como lo lees en la Biblia lo tienes como un hecho histórico. ¿Por qué? ¿Porque es un libro sagrado, o mejor aún, porque es el libro sagrado  del judaísmo y cristianismo? Entonces ¿quiere decir que el consenso y la popularidad de estas religiones son las que le han impartido historicidad al suceso? No, si un relato es mítico o histórico no depende del libro donde se encuentre ni de la religión que lo respalde.  

Para mostrar la historicidad de ese relato habría primero que asentar la historicidad de quién lo hizo, si la persona es histórica y no un mito el relato pudiera ser histórico o mítico. La clase de hombre que era Eliseo es lo primero que hay que mirar. Los milagros de la Biblia no son mitos aunque sean iguales o parecidos a los que se leen en la literatura pagana porque fueron hechos por varones de Dios. No es la Biblia la que le da autenticidad a un relato dentro de su contenido, porque ella es una colección inspirada pero hecha por los hombres,  sino el Dios de ella. Los hechos de un dios son mitos si ese dios es un mito, pero si de alguna manera puede probarse que ese Dios no es un mito, sus hechos tampoco lo son.
Los profetas de la Biblia han dejado suficientes evidencias para probar que son figuras históricas y han recibido la credibilidad profética por sus mensajes y sus hechos. La vida de Eliseo explica por qué pudo históricamente hacer flotar el hacha, y es porque recibió “una doble porción” del Espíritu de Elías, lo que lo convirtió en un doble profeta, algo extraordinario, inusual dentro de la profecía. Su ministerio, en vida y muerte parece un mito. Tal fue su vida, que aún después de muerto sus huesos operaron un  milagro.

Conteniendo la Biblia relatos similares a éste ¿podrías llegar a creer en Dios? El milagro de hacer flotar una pieza de hierro desborda tu razón pero es que la existencia de Dios también desborda los límites de la razón; y la vida y obra de Jesucristo y sus apóstoles, sin dudas históricas, exceden con creces a “las cosas que ojo vio o han subido a corazón de hombre”, donde los hierros flotan, las serpientes y mulas hablan y los hombres caminan sobre el agua. Jesucristo excede la imaginación. El reino de la gracia es similar al mundo de las fantasías. Es un enorme fiasco la vida humana sin esos “cuentos, mitos y leyendas” que necesitamos creer, y sin que realmente exista ese “mundo de maravilla y fantasía”. Sin esos “ingenuos inventos” la vida  humana sería la más cruel de las invenciones. Una soledad desesperante cuya última opción sería el suicidio.