miércoles, 21 de enero de 2015

Ser ministro del evangelio es una honorable excepción


Marcos 1:16-20
“Y dejando al instante las redes, le siguieron “.

Ninguno pidió más explicaciones, ni leer el programa, ni poder visualizar el futuro; no se escribe que hicieran ni una sola objeción; simplemente él los llamó y ellos correspondieron. Jesús era cautivante y es un privilegio acompañarlo. No dice que les prometió paga sino sólo trabajo, no convino con ellos sobre un salario; el sostenimiento del grupo no quedaba a la fortuna sino en manos de la providencia, y vendría en aumento, si hubiera sido posible, con la calidad de sus enseñanzas; y se volvieron locos de entusiasmo al seguir aquel líder con carismas y ser como él; y lo siguieron dejándolo todo, sin dilación, sin demoras. Después se darían cuenta que el llamamiento al ministerio no era de todos sino una honorable excepción (Luc.9: 57-62). Es raro que alguno comience en el ministerio sin dejar algo. Redes, trabajos o familias. A otros les pidió que lo pensaran dos veces a otros les dijo “vamos ahora mismo”. Y tuvieron ese honor.