lunes, 12 de enero de 2015

Pablo llevaba en su caja, libros, no arrepentimientos y fe

Mateo 22:14

“Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”. 

Si desmiembras un poco el versículo podrás notar que en la primera parte es donde entramos y trabajamos nosotros, “son muchos son los llamados”, o sea en la evangelización, en llamar a los pecadores al arrepentimiento, pero en concedérselos no es de nosotros. No lo llevamos en un bolsillo ni en el cinto. No llevamos en el bolsillo un puñado de arrepentimiento. Pablo podía llevar en una caja los libros y los pergaminos pero no el arrepentimiento que predicaba y decirles a sus llamados “aquí lo tienes, tómalo, te lo obsequio”. El no lo hizo ni nosotros tampoco podemos hacerlo. No podemos repartir arrepentimientos  según  queramos, es Dios quien lo da. Tampoco podemos dar fe a nadie, y decirle a cualquiera toma un poco de la mía la comparto contigo. Llamamos a nuestros amigos a creer, insistimos en que crean lo que les enseñamos, pero no podemos hacer más. 

Aparte de orar. Podemos compartir nuestro ejemplo de fe, la experiencia que tenemos de fe en Dios, explicarles ejemplos de fe que abundan en la Biblia, pero sencillamente es el Espíritu Santo el único que puede hacer que una persona crea el evangelio que le predicamos. Entonces hay que seguir llamándolos al arrepentimiento y a la fe como si fuera de ellos “poner” ambas cosas cuando sabemos que no las tienen. Y al ver que no las tienen y no pueden ante Dios fingirlas, entonces las piden. No a un fulano como un mengano sino a Dios. No debemos desistir de llamar y llamarlos, vengan o dejen de venir, y seguir llamándolos. La mayoría hará de oídos sordos pero algunos de los escogidos de Dios y en sus tiempos, volverán sus rostros y regresarán por el camino que les hemos dicho que tomen. Y aunque no le guste esta última oración que voy a escribir, con mucha gratitud a Dios afirmo que en la salvación Dios escoge y selecciona, y esa es la única razón por la cual nosotros creemos y estamos firmes mientras otros no.