miércoles, 21 de enero de 2015

Dale sopa a los desamparados, y apoya el evangelio

Dale sopa a los desamparados, y apoya el evangelio
Marcos 14:4
"Pero algunos estaban indignados y se decían unos a otros: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?".

No hagas caso de los materialistas que piensan que el dinero que se emplea en la obra de Dios es un "desperdicio". Conocemos por los otros evangelios que esta idea salió de la cabeza de Judas y se la exportó al resto lo discípulos; esto enseña lo que es la influencia, y las ideas peregrinas que vuelan por el mundo. La motivación era mala aunque el fin bueno. Pero el “desperdicio” sobre Jesús, mejor. Hay quienes piensan que las finanzas del reino están mejor usadas cuando se emplean en obras de filantropía que en la adoración: evangelización, compras y distribución de Biblias, tratados evangélicos, construcciones religiosas, viajes misioneros, etc. ¿Sabes? El más consagrado humanismo puede esconder mucha incredulidad y hallar mejor razón para dedicar sus vidas a los pobres que a la adoración a Dios; por muy hermosa que sea esa misión no justifica abandonar lo más importante. Darle sopa caliente a los desamparados en invierno no es el principal mandamiento para una iglesia evangélica. Es el segundo. Dale sopa y apoya el evangelio.

Por otra parte no te hagas la ilusión que si tienes que darle pan y pescado a una multitud de cuatro mil personas, la mitad de ellas, o alguna que otra continuará viniendo para escuchar el evangelio. Posiblemente no le veas el pelo a ninguna. Tal vez vuelva otra vez a buscar algo pero no para sentarse a oír a Jesús. Si alguno regresa es un milagro de la gracia y por lo general teniendo esa motivación se pueden contar con los dedos. En vez de buscar las cabezas para contar a los que han regresado, la mejor alternativa, o quiero decir la única, es mirarle el rostro compasivo a Jesús y su sonrisa al mirarte hacer una buena obra. Ésa es todita tu recompensa, y además está de más decir que es la más satisfactoria. Uno siente que lo ha adorado y una sonrisa de aprobación del Maestro vale más que todas las acciones de gracias humanas del mundo.   
Con todo y lo dicho, en cualquiera área que corresponda a los ministerios de Jesús, lo que se invierta jamás es un desperdicio, ni tirar el dinero porque si vamos a ver, más desperdicio es darlo a los pobres que invertirlo en predicar el evangelio, que es la prioridad porque se corresponde a la esencia básica ministerial de la iglesia, y lo de los necesitados tiene más de filantropía que de evangelismo inteligente.