martes, 30 de octubre de 2012

Aunque salve a uno solamente


“Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna” (2 Timoteo 2: 10).

El apóstol dice, "he sido enviado detrás de estas rejas por tratar que los escogidos se salven”. Todas las recomendaciones anteriores son con vistas al evangelismo; porque el diablo no nos deja llegar hasta dónde están los escogidos, sin mucha dificultad. ¿Crees que porque tardas en ganar a los escogidos, ya no queda ninguno? ¿Acaso están todos en el cielo? Pablo insiste en que Timoteo haga “obra de evangelista” y así cumpla su ministerio (4:1-5).

Evangelizamos buscando a alguien, a algunos, y decimos “éste no es, éste tampoco, a éste no le importa lo que digo, este otro es como un puerco que no aprecia las perlas que le pongo delante, aquel no tiene oídos para oír”; y así sigo buscando, voy preguntando a muchos, rogándoles que se reconcilien con Dios porque tengo ese encargo, son “muchos los llamados y los escogidos pocos”, tan pocos que parece que no hay ninguno, hasta que al fin hallo alguien a quien el Señor le abre el corazón para que atienda el evangelio. Es una señora que vende un tinte púrpura, y ella se bautiza y los suyos también. Y me ingresan, apaleado en la cárcel, y canto y oro para todos, y uno sólo de todos, el carcelero, es el que me pregunta qué debe hacer para ser salvo, y ése también se bautiza y su familia. Siempre son algunos, la minoría, unos simbólicos 144,000.

Hay que emplear muchos evangelistas para encontrar a los escogidos porque casi parece que no existen, pero existen y ellos son nuestra motivación evangelística y lo que da perseverancia a nuestro esfuerzo por conocerlos, hablarles y reunirlos con los otros que ya han llegado al conocimiento de la verdad. No me digan que porque sostengo las mismas doctrinas que Calvino, porque abrazo la predestinación doble, una para Jacob y otra para Esaú, que me quedaré  con los brazos caídos y los pies paralizados sin salir a buscarlos; al contrario, sé  que hay escogidos por Dios que todavía no han alcanzado la gracia de la fe y del arrepentimiento, y que llegado el momento la palabra de Dios arribará oportunamente y le entregarán a ella todo el corazón.   

Si uno solo influí con mi vida, si por uno solo mis oraciones fueron contestadas, si uno solito creyó a mi anuncio, ese solito me consuela, es una joya que pongo en la corona de Jesucristo.