jueves, 20 de agosto de 2015

Un infarto de la vida cristiana

OSEAS 10: 2
Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos”. 

"Está dividido su corazón". Es una mejor traducción que un corazón “infiel”. Piensa dos cosas opuestas, el bien que no hace y en lo malo que hace, con la mente en la ley de Dios y con la carne en el pecado; o, hace cosas buenas y malas, sirve a la carne y al Espíritu, al pueblo de Dios y al mundo, a Cristo y a sí mismo, al Señor y al diablo, es santo y vil, creyente e incrédulo, sagrado por los sacramentos y profano por estilo de vida, es ángel y demonio, oro y barro, un monstruo, una abominación. Tiene dos señores, dos caminos, dos bautismos pero un solo destino: la muerte. No podemos balancearnos entre dos pensamientos, dijo Elías (1 Re. 18:21). Es el síntoma de la hipocresía y la adulación como se pudiera traducir la palabra dividido. Pablo dijo que para él, y por supuesto para todos, Cristo es “el todo” o nada (Col.3:11); entero sí, una parte no, no se le puede negar algo, desalojarlo en algún sitio, echarlo de cierto lugar, prohibirle la entrada y la opinión a ciertos asuntos, dejar un territorio prohibido para él. Un corazón dividido es un corazón roto por algún infarto,  grave, enfermo, o muerto. Ya no puede bombear sangre y se para. Entonces, por la causa que sea, ha sufrido un colapso su vida cristiana.