jueves, 27 de agosto de 2015

Si no puedes renovar lo que envejeció y ya es historia

Isaías 40. 27-31
“¿Por qué dices,  oh Jacob,  y hablas tú,  Israel: Mi camino está escondido de Jehová,  y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido,  no has oído que el Dios eterno es Jehová,  el cual creó los confines de la tierra?  No desfallece,  ni se fatiga con cansancio,  y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado,  y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan,  los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas;  levantarán alas como las águilas;  correrán,  y no se cansarán; caminarán,  y no se fatigarán”.

 Aquí tienes un texto para ponerle fin a tu desánimo. Si después de leerlo persistes en andar alicaído, tu mal no sale sino con oración y ayuno. ¿De dónde has sacado eso que Dios no sabe lo que te pasa, porque dices que Dios no conoce tus caminos? Oh, ¿no sabes que él te ha puesto en esos caminos, que andas por donde él propuso que anduvieras? No sujetes tu melancolía a semejante ignorancia. Si dirigieran tus pasos la Fortuna o la Suerte me callaría, pero no es así. Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; da fuerzas al cansado, él no se fatiga. ¿Por qué dices, Dios no sabe lo que me está pasando? Dios sí lo sabe.
Cuando te cunda los músculos y el espíritu el desánimo, remítete a Dios como Creador. Eso pone fin a la duda de si puede o no puede prestarte ayuda. No andes con la tontería que si tuvieras tantos años menos podrías hacer esto y lo otro. Los muchachos se cansan y se caen. Tú no necesitas tener menos años sino más fe. El Señor es el autor de todo vigor. Tú te cansas pero Dios no. Cuando te falte la voluntad pídele prestado un poco de la suya. Los que esperan en Dios podrán hacer labores que los jóvenes no han podido realizar, ni tú cuando tuviste muchos años menos. Recoge estas palabras que son dichas para gente que se siente caída en el polvo. Dios la recoge desde el suelo. No gastes tus pocas fuerzas en lamentos. Encamínate a una renovación. Si no puedes renovar lo que envejeció y ya es historia, renuévate tú.