viernes, 7 de agosto de 2015

América y el desafío del Islam

(Extracto de un libro escrito por Albert Mohler, Jr.)

“He criticado al presidente Obama por no dejar claro que América no está en guerra con el islam, sino por fallar en ser honesto y dejar claro que enfrentamos el desafío de una civilización en el islam. El islam es el más simple y mayor competidor de lo que es la civilización occidental a nivel mundial. La lógica del islam es someter cada pulgada de este planeta al gobierno del Corán. El islam clásico divide el mundo en dos, el mundo del islam y el mundo para la guerra. En este último aspecto la lucha para someter las sociedades a esa clase de gobierno del Corán, continúa. El presidente Obama creó su propia confusión sobre estos asuntos, pasando por alto el punto principal. Si el mundo no está en guerra con el islam, al presidente Obama le parece inútil referirse a Irán, cosa que va en contra de la práctica americana, como República Islámica de Irán. De modo similar algunas de las palabras de Obama y gestos durante su reciente viaje parecen demasiado indulgentes hacia el islam, especialmente en cuanto a la forma y el modo con que estas palabras y gestos han sido interpretados en todo el mundo islámico. La sumisión del mundo entero al Corán es la ambición que mueve al mundo musulmán y a cada musulmán fiel. Ellos esperan y oran, y trabajan con ese propósito. La mayoría de los musulmanes no están deseosos de emplear el terrorismo para llevar a cabo ese ideal. No obstante siempre el mismo permanece como una meta. El mundo del islam y el mundo occidental ofrecen dos puntos de vista completamente diferentes en cuanto a lo que es una sociedad. En cuanto a que no somos una sociedad que está en guerra con el islam, de eso estamos seguros y también que estamos enfrentando un desafío de parte del mundo islámico. Un desafío que incluye terrorismo, pero también el cambio de esta civilización permanece como su ambición central. Cualquier persona que viva en Estambul, que ha sido el asiento histórico del poder otomano, reconocería ese hecho. Como un creyente en el Señor Jesucristo y ministro del evangelio, mi principal interés en relación con el islam no es precisamente en relación a la civilización o una cuestión geopolítica, sino teológica. Creo que Jesucristo es verdaderamente “el camino la verdad y la vida”, y que “nadie viene al Padre sino por él” (Jn. 14:6). La salvación viene a través del evangelio de Jesucristo y el evangelio de Jesucristo es el único mensaje que salva. Estoy de acuerdo con el presidente Obama que el islam ha operado maravillas, pero yo miro el asunto como un sistema de creencias que ha mantenido a millones y millones de personas espiritualmente cautivas, dejándolas a todas bajo la maldición del pecado y sin esperanza de salvación. Para los cristianos independientemente de la nación que sea, este es un gran desafío y tiene que tomarse con una urgente preocupación. Nuestro interés no es principalmente político sino teológico y espiritual. Y tomando todas las cosas en consideración, el islam representa el más grande desafío para el evangelismo cristiano en nuestros tiempos” (Albert Mohler Jr.  Culture Shift, Cambio de Cultura, la batalla por el corazón moral de América, pags. 154-157).