jueves, 2 de abril de 2015

La verdad y la mentira sobre la resurrección, brotaron juntas

Mateo 28:12-15
“Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy”

¿Cómo pudieron pensar vanamente que apilando todas las cosas sobre un hecho tan grande podrían esconderlo definitivamente? La corrupción de dos testigos no podía impedir, ni impidió el conocimiento de un hecho "indubitable, certísimo" (Luc.1:1; Hch.1:3). Como puedes ver, Mateo no dedica mucho espacio para darnos evidencias de la resurrección; si quisiéramos reunir más pruebas hay que consultar a los otros evangelistas y a las epístolas de Pablo; pero su trabajo está bien hecho porque trata sobre un rumor calumnioso que se dispersó por aquellos días: El informe de la guardia que custodiaba la tumba. Esas pruebas indubitables, si se hubieran convertido en discípulos y hubieran dado sus testimonios al mundo entero hubiera sido hermoso. Pudieran haber dado testimonio de la verdad pero no lo hicieron, les pasó lo mismo que a Judas, vendieron la verdad, aceptaron soborno; el dinero y la codicia les cegó los ojos no sólo para silenciar la verdad sino para invertirla dispersando mentiras donde debían haber dicho lo que pasó. ¿Es que no se daban cuenta aquellos hombres que estaban tratando de tapar no un suceso aislado, la muerte de un criminal, los errores de ellos, sino del hombre más extraordinario de todos los tiempos? Jamás ha habido gente con menos amor por la verdad que estos líderes religiosos (2 Te. 2: 10-12). Alma, si no amas la verdad no serás salva. Desde entonces millares de judíos basaban su incredulidad y rechazo de Jesús refiriéndose al testimonio de los soldados y así los que no tuvieron forma de entrevistarlos a ellos ni conocer de cerca sus declaraciones, fueron confirmados en el escepticismo. ¿Es válido un testimonio por antiguo que sea? ¿No hubo un abogado que los investigara? No. A ellos no les interesan esas cosas ni los discípulos tenían dinero para aclarar la verdad de los hechos. La verdad y la mentira brotaron paralelamente, unos creían una cosa y otros otra, la versión oficial del gobierno o el testimonio de la iglesia. Tú decides, y de esa decisión depende la vida eterna. Tienes dos historias (Te.2:10-12), una secular y otra religiosa, una oscura y otra clara, una falsa y otra verídica, una escrita por gente indiferente y enemiga y otra por amigos amados. Opta por la mejor.