miércoles, 22 de abril de 2015

El diablo, el sexo y la violencia son populares


Mateo 8:28-34
Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos”.

La desnudez y la violencia lo hicieron populares. La desnudez, o sea el sexo, y la violencia, como al cine, lo hicieron populares. Dos ingredientes para hacer a un hombre o a una mujer famosa. Este hombre era un gadareno endemoniado desde hacía muchísimo tiempo (Luc.8:27), y nota su desnudez que lo hacía conocido entre hombres, mujeres y niños. No es una cuestión natural en público despojarse de ropa, fue, antes de introducirse el pecado pero no ahora que sin recato y con descaro se hace. Es más bien un placer endemoniado que dice, “muéstrate sin ropas hasta donde Adán y Eva se ruborizaban”. Fíjate que se regocijaba en la muerte, andando entre las tumbas. ¿No serán también las populares fiestas de brujas, esqueletos y fantasmas una reminiscencia espiritual del ángel caído, cosas que tienen que ver con la muerte y los cementerios? Por otra parte era violento y feroz, con una fuerza descomunal que podía romper cualquier cadena con que se le atara (Luc.8:29), “y lo ataban con cadenas y grillos pero rompiendo las cadenas era impelido por el espíritu a los desiertos”. El texto aquí dice que le pidieron a Jesús que se fuera de la comarca, no le echaron pero se lo pidieron porque había afectado su economía. Aquel negocio se arruinó. Indudablemente que cuando un hombre es librado de la influencia demoníaca, deja el nudismo y la violencia, y entra en su “cabal juicio”, las compañías que comercian con esas cosas preferirían que Jesús se marchara, que se fueran las iglesias que no les permiten ganar más dinero.

La comarca entera se estremeció con la sanidad de uno de los más populares y agresivos pecadores. Las iglesias debieran desarrollar programas de salvación constantemente, hacia donde están los más feroces enemigos de Dios, los nudistas, los creadores de modas voluptuosas, los ladrones de impuestos, las prostitutas, los homosexuales, las cárceles, etc. Hollywood es un caso. Presumo que muchas tienen miedo entrar en esos dominios y llegar como Jesús con su voz reprendiendo la impiedad. Se hace bastante trabajo misionero con aquellos que no son peligrosos para la sociedad, que fueron criados en hogares respetuosos, que no están desnudos, no rompen cadenas ni balaustres, ni nos miran con ojos desorbitados. Nuestro temor estriba, creo, en que sentimos que no tenemos poder espiritual y que arriesgaríamos nuestra seguridad y prestigio si lo intentamos. Pero la misión de la iglesia no es disfrutar de seguridad y prestigio sino salvar a los pecadores.
Observa la osada iniciativa de Jesús al entrar a su contorno. ¿Qué hizo Jesús para salvar a este hombre? Ya hemos dicho que fue hacia él, contactar con él en su misma cueva, en su mundo, dentro de su cementerio, dentro de su medio. Le llevó su gracia a su propio contexto social de diablos y muertos. No envió por él, fue a buscarlo. Nuestra misión es pedirle al Señor que nos guarde del mal pero que no nos saque de este mundo ni nos meta en iglesias que huyen dentro de sus escuelas y programas, escondiendo a sus miembros del diablo social: el ateísmo, la pornografía, las inmoralidades y desviaciones sexuales. El Señor Jesús  fue al grano del problema, atacando el origen, que no era primeramente ético sino teológico. No comenzó moralizando. Le sacó los demonios antes de pedirle que se pusiera ropa porque avergonzaban sus ojos, o que saliera de su sepulcro, o que fuera a la barbería, peluquería, para que le cortaran el pelo, lo afeitaran y le recortaran las largas uñas, o que se calzara y se curara sus heridas hechas por las piedras. A los hospitales deben ir los que están enfermos pero la iglesia a lo que ha producido todo ese mal, el pecado. Lo principal no era quitarle el pus a las heridas, ni vestirlo ni hacerlo aparecer un ciudadano decente. Él dejaría el nudismo, regresaría a la familia, se vestiría sin estridencias cuando el demonio lo dejara. Si el pecado sale, el impacto social es mucho más grande que comenzando por la regeneración social.

No son técnicos de demonios sino predicadores de la Palabra lo que Gadara necesita. El demonio tampoco sale espantándolo con mímicas apostólicas sin poder alguno sino cuando la palabra de fe entra, y sale el pecado. Excusas diabólicas para quedarse donde está. Al principio del encuentro del hombre con Jesús el diablo muestra resistencia. ¿No resistían los espiritistas a Moisés? Satanás hace resistencia y retarda y obstaculiza la conversión a Cristo. Se puede deducir que la primera y segunda vez el espíritu se defendía resistiendo su palabra. El no cesó. Fíjate que nuestro Señor no se dejó impresionar con las alabanzas satánicas (Luc.8:28), “al ver a Jesús lanzó un gran grito y postrándose a sus pies exclamó: ¿Qué tienes conmigo Jesús, Hijo del Dios Altísimo?”. Como si se identificara con nuestras creencias y no había que hacer ningún cambio. Que era una actitud normal. Le quería decir, “yo te reconozco tus títulos, te llamo como a un doctor, profesor, rabí, Hijo del Dios Altísimo”. Ni siquiera los fariseos lo llamaban así. Decían que era un pecador y Belcebú. Jesús enseñó a sus predicadores y a su iglesia a no buscar los halagos del mundo. Él no se dejó engañar por una declaración teológica verbal. Es cierto que es Hijo del Altísimo, el diablo puede buscar un acuerdo teológico de concordia con tal que lo dejen tranquilo, el mundo se puede perder en la condenación y nosotros estar contentos porque aceptan nuestras doctrinas. Adquirir un credo, declararlo no es suficiente, hay que abandonar la relación con el demonio. Jesús tampoco cedió cuando lo miró en una posición religiosa porque se postró a sus pies confesando aquello. ¿Crees que puedes ser salvo meramente por adoptar una pose religiosa? Aunque estaba de rodillas como un cristiano no era para pensar que ya había ganado la batalla. Las costumbres y actitudes religiosas no pueden sustituir jamás a la conversión a Cristo, postrado, con una confesión teológica en los labios, sigue siendo un endemoniado.

No cedió tampoco al emocionalismo desplegado, el demonio le gritó aquello, llenos los pulmones de aire y emoción. Hay quienes piensan que si gritan están adorando bien y si en un culto no se vocifera sin reverencia alguna no se está adorando como Dios reclama, no se le glorifica. Pero los gritos, las posiciones religiosas, las alabanzas a Jesús pueden no ser más que una máscara con la cual el diablo se nos esconde y disfraza. Es cierto que la religión sin emoción es religión muerta, pero no sólo emoción si el pecado no sale fuera. Si no hay reflexión en la palabra de Dios. Hay otra cosa importante para que no nos dejemos engañar con los que parecen adorar al Señor y aún comulgan con Satanás, la oración contestada. El demonio le pidió ir a los cerdos y Jesús se lo concedió. Una oración contestada no es suficiente para garantizar que se eres salvo, no es una conclusión definitiva. Los demonios recibieron respuesta y fueron a los puercos. Cualesquiera que hayan sido las razones, la inteligencia suprema de Jesús puede estimar que algo conviene a su reino y concedérselo al mismo demonio, las oraciones respondidas son pruebas legítimas que Dios nos tiene como sus hijos, si vivimos como tales, si no vivimos como demonios. Vuelvo al título, el sexo y la violencia son endemoniadamente populares. Se ve en el periódico, el cine y la televisión. Dan mucho rating.