martes, 14 de abril de 2015

Ojalá me hubiera quedado al otro lado del río

                                            Josué 7:7
“Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!”. 

¿No has tenido esa experiencia, haber lamentado el paso que diste y dices: ¡ojalá me hubiera quedado allá en aquel lugar, al otro lado del Rio Bravo, del Mar Caribe o del Atlántico,  y no haber venido a éste!? Tal vez has dicho, ojalá no me hubiera mudado para este lugar, si me hubiera quedado en mi país mis hijos no se hubieran perdido como hoy los veo, viviendo licenciosamente, usando drogas y menospreciando los estudios; allá hubieran estudiado, los hubiera criado en la antigua moral de mis padres y no serían así como veo que se han puesto, hubiéramos tenido menos pero mi matrimonio estaría mejor; tenemos más pero no somos más felices por eso, hemos cometido muchos errores y no sé cómo salir de ellos y si algunos tienen todavía arreglo. Otro dice: Ojalá no me hubiera casado con este señor o esta señora, lo hice sin pensarlo bien. Oh amado, Josué se quejaba con ese tono pero se equivocaba; no hubiera sido mejor que se quedara allá al otro lado del río porque Dios le había dicho que pasara y lo había ayudado a pasar. Si Dios lo ayudó, ¿cómo hubiera sido mejor que no hiciera lo que hizo? No, lo que hubiera sido mejor es no haber pecado, la decisión fue buena, los proyectos buenos, lo que no había sido bueno es el pecado que se había cometido. Mejor hubiera dicho: “Ojalá no hubiera yo pecado contra Dios de este modo o del otro, ojalá hubiera estudiado más la Biblia, ojalá hubiera enseñado a mis hijos a caminar con Dios”.