martes 6 de octubre de 2009

De su gloria Dios nos hizo

"Dios no nos ha elegido para los honores de este mundo o para los deseos de la carne sino para su herencia en gloria en Cristo Jesús"[i] (Richard Baxter, Pensamientos de un Moribundo. La Esperanza Cristiana para la vida del Más Allá).

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Tampoco para que le busquemos y hallemos significado a nuestras vidas, porque su significado y sentido se lo da la voluntad de Dios; cualquiera cosa que sea la voluntad de Dios, cueste lo que cueste. El verdadero y perdurable significado de la vida humana es mostrar en este mundo la gloria de su Creador de la cual proceden todas las cosas que en el orbe existen[ii], desde una pequeña flor solitaria en el campo, una gota de rocío que refleja la magnificencia de la luz del sol; la gloria de su gracia y de su justicia, que incluye el castigo por nuestros pecados; la gloria de su infinita sabiduría; ése es el fin de toda la creación del principio del mundo hasta ahora; desde una flor abandonada en el campo, un insecto, una roca, una montaña, las nubes que vuelan en el cielo y los vientos que las soplan y estremecen los árboles, o el fugitivo relámpago y la ronca voz del trueno, el ancho mar, tempestades, terremotos; la primavera, el verano, el otoño, el invierno; el ruido, y el silencio, la alegría, la tristeza y la melancolía; las lágrimas y el gozo, el dolor y el alivio, las enfermedades y la muerte, los azares y accidentes. En todas las cosas está escrito de modo muy legible el nombre de Jehová.[iii]

En Dios todas las cosas están inmediatamente realizadas porque de él proceden, por el subsisten y lo contrario a Sus deseos significa la desaparición. En Dios se hallan cumplidas y encuentran natural realización en mirar al Sol de sus vidas, y radiar en sucesivos instantes el resplandor de su gloria. La gloria de su belleza y su profunda sabiduría. Dios es la explicación del motivo de ellas. Dios es el motivo del porqué existo. Y tu motivo.

De su gloria Dios hizo el mundo. Y la fue depositando aquí y allá según su conveniencia, para mirarla. Vio que era bueno.[iv] Dios quiere que veamos su gloria.[v] Cualquiera otro propósito y sentido que le busquemos a nuestras vidas y a la creación, será inferior y equivocado; y el que más equivocado está en toda la creación es el ingrato hombre que trata de encontrarse sentido en sí mismo y en sus obras. Y no ve detrás de sí sino simios, mares y caos.

Es una locura la autorrealización. Es autoequivocación. Es demencia rutilar en sí mismo. El triple hallazgo del hombre que busca todo en sí mismo es una engañadora ilusión, infinitos vacíos y los despeñaderos de la nada. El premio de la autorrealización es haberse convencido de la vanidad de su vida, de no poder saltar precipicios, del engaño de todo y haber hecho el ridículo de vivir sin Dios. La meta más grande que puede hacerse un hombre para sí es pensar como Dios, hablar con las palabras de Dios, sentir como Dios, vivir como Dios. Salirse al encuentro y darse a sí mismo la espalda.

¿Serán mejores sustitutos los placeres del cuerpo que envejece, enferma y muere que los deleite del alma que es inmortal? ¿Las cosas que se buscan y se encuentran acá abajo serán mejores que las de allá arriba?[vi] No es el éxito el fin del hombre sino la gloria de Dios; el éxito muestra la gloria de su misericordia y el pecado la gloria de su justicia; lo mismo pasa con el honor y el deshonor, la aceptación y el desprecio, la popularidad y el desconocimiento, la verdad y la mentira. Gracia y justicia y en ambas hay divina gloria.

Quita a Dios del centro de tu vida, minimízalo, o sácalo de ella y tu vida se quedará sin sentido, y flotando en una extraña e imaginaria órbita, como la tierra en un principio, desordenada y vacía.



[i] Efe. 1:18

[ii] Col. 1:17; He. 2:10

[iii] Sal. 8:1

[iv] Ge. 1:12,31

[v] Jn 17:24

[vi] Col. 3:1

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