martes, 16 de julio de 2013

Según Lutero, cómo llegar a ser teólogo (John Piper, The Legacy of Sovereign Joy pags. 103-106)


          
"Lutero dijo: yo quiero que ustedes sepan cómo estudiar teología en una forma correcta. Este método lo he practicado yo mismo. Y aquí les doy tres reglas para estudiarla. Las he sacado del salmo 119. Oración, meditación, tentación (oración, meditación, tribulación). Y la tribulación es llamada la piedra de toque. Estas reglas no solamente te sirven para saber y comprender, sino también para experimentar cuán correcto, cuán verdadero, cuán dulce, cuán sublime, cuán poderoso, y que consoladora es la palabra de Dios, es una sabiduría suprema.

"Lutero probó el valor de los conflictos una y otra vez en su propia experiencia. Y dijo: una vez que conoces la palabra de Dios, el diablo te afligirá, y te hará teólogo real, un doctor en teología, y te enseñará por sus muchas tentaciones a buscar y amar la palabra de Dios. En cuanto a mí mismo yo le debo a los papistas muchas gracias por sus golpes, presiones, y por las aflicciones que por medio del diablo me han convertido a mi pienso, en un buen teólogo, de modo que he alcanzado muchas cosas que nunca había pensado alcanzar.
"Los sufrimientos están entretejidos en la vida de Lutero, ten en cuenta por ejemplo que desde 1521 en adelante, Lutero vivió en dificultades con el imperio. Carlos V dijo que había decidido movilizar todo el imperio contra Lutero, todos sus reinos y dominios, sus amigos, su cuerpo, su sangre y hasta su alma. Indudablemente que Lutero pudo haber sido muerto excepto que fue protegido por su príncipe Federico de Sajonia.

"El diablo es un gran difamador de la peor clase. Y Lutero una vez dijo que si el diablo no puede hacer nada contra las enseñanzas, el ataca la persona, mintiendo, calumniando la, maldiciendo la y tratando de difamarla. Exactamente como hace Beelzebub por medio de los papistas cuando no pueden vencer y contradicen el evangelio, entonces afirman que yo estoy poseído por el diablo, y que mi madre fue una ramera.

"Físicamente sufrió de piedras en los riñones, dolores de cabeza, mal en los oídos e infecciones, y además de eso hemorroides. Éstas fueron las tribulaciones que dijo que lo convirtieron en un teólogo. Éstas experiencias fueron parte de sus labores exegéticas tanto como su diccionario griego. Esto nos haría pensarlo dos veces antes de dejarlos con las pruebas que tenemos en nuestro ministerio. Kohan a menudo yo soy tentado a pensar que las presiones y conflictos y frustraciones son simplemente distracciones sobre mi tarea de estudio principal y comprensión de la Escritura. Lutero nos enseña lo mismo que el autor del salmo 119, que la visita de las dificultades que interrumpen nuestro estudio han de ser un factor importante que nos ayuden a comprender los textos bíblicos como nunca antes. Tentaciones, dificultades, aguijón en la carne, todo eso son las contribuciones de Satanás para convertirnos en buenos teólogos".


Parcialmente fieles y parcialmente infieles (exposición)

Génesis 12:10-20
“Y éste trató bien a Abram por causa de ella; y le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos”.

Este pasaje anecdótico parece parte de una historia romántica, sin embargo forma parte del Libro sagrado del cristianismo, la Biblia, y como la cara bonita y el cuerpo hermoso de Sara despertaron la codicia de estos paganos que en presencia de su marido le decían piropos. ¿Qué quiere decir este pasaje, que hagamos mal para que vengan bienes? No, que Dios puede sacar bien del mal, Abram no fue premiado por Dios por haber hecho lo malo sino que Dios le dio un ejemplo de su misericordia, no reprendiéndolo por lo malo sino evitando que el mal que había empezado hacer se consumara y bendiciéndolo en cambio, salvándolo del pecado y a otros que por su causa iban a pecar.

Hay una gran misericordia aquí mostrada para cuando somos parcialmente fieles y parcialmente infieles; los que son tentados y han caminado hacia el pecado pero sin consumarlo al fin, y se avergüenzan tener esperanza que Dios los vaya a bendecir; que de lo malo Dios saca lo bueno y desde entonces seamos más piadosos y más precavidos, porque una segunda imprudencia puede no tener una salida feliz. Abram aceptó aquellas bendiciones, prosperó con ellas, pero no tendría nada de que gloriarse por ese progreso, porque era totalmente inmerecido, y a causa del sacrificio de la virtud de un ser querido y del colapso de su matrimonio. ¿Llamas bendiciones y progreso por vender a tu mujer?