lunes, 22 de julio de 2013

Imaginaciones, temores y huidas


2 Reyes 7:6,7
“Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas”.

“El Señor ha hecho que el ejército de los arameos oyera estruendos de carro y ruido de gente de a caballo”. Dios tiene acceso a la mente de los hombres, y el diablo también. La gran batalla por la conquista del mundo tiene lugar, no en el valle Armagedón, sino en la mente del hombre. Aquí leemos cómo Dios hizo que los sirios oyeran ruidos, estruendos, gritos de guerra, y ninguno existía sino dentro de las cabezas de ellos donde eran reales. Las imaginaciones, visiones, temores y huidas,  por la influencia divina fueron para bien de ellos, “huyeron para salvar sus vidas” porque podía haberlos matado, y para bien de los israelitas. 

Hay otro caso,

19:7

He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra caiga a espada”. ‘Y oirá rumor”. Quizás oyó un rumor de noche pero no se levantó; si lo hubiera hecho habría visto al ángel de Dios, con los gritos de la gente, etc. Fue un sonido, un espíritu, que se le metió en la cabeza o las malas nuevas que le traerían. Oyó como un viento, oyó noticias, le trajeron comentarios que el ángel de Dios mató a 185 mil (v.35).  “El sentido preciso de “espíritu” es incierto de acuerdo al contexto. Puede referirse a un espíritu que tomó control de su mente (22:19) o pudiera referirse a  una preocupación o miedo. En todo caso la soberanía del Señor sobre el rey está clara” (NET).


El diablo también tiene acceso a la mente humana y la engaña para su perdición. La única manera de distinguir unos de otros es con espíritu de discernimiento, esto es, con la palabra de Dios escrita. Y volteando el texto por otro costado, aprendemos que uno no debe huir con tanta facilidad y evitar los problemas saliendo corriendo, asustarse por catástrofes o desgracias que por miedo se imagina, y echarlo todo por la borda sin una constancia de hechos que lo justifiquen. Hay peligros, amenazas, enemigos hipotéticos que habitan solo debajo del cráneo y envueltos en fantasías y pánicos inventados. Dios les dio un gran susto a los sirios y con facilidad les cambió las ideas y resoluciones, y dejaron detrás las promesas divinas cumplidas para su pueblo. Debemos tener un poco más de fe para no oír tantas cosas en el ambiente, rumores, que no existen en realidad.