sábado, 19 de marzo de 2016

La providencia del Señor siempre llega a tiempo; nunca se atrasa ni un minuto

HECHOS 23:23,24

"...Debían preparar también cabalgaduras para Pablo, y llevarlo a salvo al gobernador Félix".  

¿Tanto para cuidar la vida de un solo hombre? ¿No es un derroche de providencia? El peligro era grande y se tomaron medidas de máxima seguridad. ¿No es lo mismo que si el ángel de Jehová hubiera estado acampado a su lado? (Sal.34:7). Es la misma forma de actuar en 2Sa.21:15-20; y lo mismo que ocurrió frente al Mar Rojo. La providencia del Señor siempre llega a tiempo; nunca se atrasa ni un minuto. Oh Señor yo sé que en momentos de peligro o similares, tú llegarás como un “respiro y liberación” por alguna parte (Est.4:3,14). No se duerme el que nos guarda; él todo lo ve, todo lo oye, y cuando no quiere permitir algo no lo permite y si no quiere que ocurra, no ocurre. Dios tiene formas inesperadas de liberación. Es Dios cuando interviene y cuando no interviene. Las cosas pasan como y cuando deben pasar porque Dios así lo entiende y son parte de un propósito y un consejo predeterminado y no confesado. Cuando nos parezca que Dios cierra los ojos y sus oídos es porque así tiene que ser y digamos: "Hágase su voluntad". Y como una reflexión para admirar a Dios hazlo con esa frase, “derroche de providencia” en tu vida, cuenta sus misericordias si puedes pues son por millares.