sábado, 19 de marzo de 2016

Ese evangelio no me gusta

HECHOS 24:22-27

"Y al disertar Pablo sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Félix, atemorizado dijo: Vete...". 

Uno puede pensar que Félix por humanidad trató con alguna consideración a Pablo (v. 23), pero en realidad lo que buscaba era dinero, le oía y le oía; me imagino a Pablo tratando de predicarle y a él tornando la conversación hacia la situación del preso. Viendo el apóstol que no adelantaba en ningún lado le predicó sobre esos temas que lo espantarán  pero no lo convertirán. ¿Eres de esos que se asustan si oyen hablar de la muerte y del infierno pero no aceptan el arrepentimiento y la fe en Cristo? Se le pusieron los cabellos en puntas y dijo "vete, cállate, en vez de procurar hacerte simpático me asustas con cosas del otro mundo. Tu sermón me ha impactado pero se me pasará, podré olvidarlo y no oír ninguno más allí, ese evangelio no me gusta". Es un sobresaliente contraste entre Pablo y muchos de los predicadores modernos que tratan de ganar a los hombres pervertidos con palabras dulcísimas, llenas de la miel de la gracia del evangelio y sin una gota ácida extraída de los diez mandamientos. Aunque se predique a Jesús hay que hacerlo acompañar, temporalmente, con Moisés y con Elías, so pena que alguno murmure que fue un sermón negativo y diga que no le gustó y en vez de decir como Félix, vete, diga me voy.