lunes, 22 de junio de 2015

¿Estás loco Satanás?

1 Reyes 20:3,4
“Tu plata y tu oro son míos, tus mujeres y tus hermosos hijos”. 

Esto fue lo que le dijo el rey sirio al rey de Israel cuando había encerrado en un círculo con su ejército a la ciudad de Samaria. Lo que le dijo este militar y lo que le respondió el rey de Israel, es exactamente lo que pasa cuando Satanás nos pide algo, y no exactamente algo sino mucho. Así es como hemos de responderle: ¿Estás loco? ¿Cómo te voy a dar mi dinero? ¿Y con qué viviría? Si me dejas sin dinero ¿cómo he de comer, beber, vestir y pagar los cuidados médicos de mi salud y otras deudas? Me quedaría sin casa y enfermo. Me quieres adelantar la muerte empobreciéndome. ¿Y mi esposa? Esa es mi tesoro, te daría todo lo que poseo, hasta mi aliento, pero no a ella en cuyos ojos veo mi propia vida. A ella no te la doy, si me la quitas no sólo me quedo sin mi mitad sino sin mi mejor mitad, mi alma. Ella es mi espíritu y no podré estar vivo recordándola porque sabe Dios cómo estaría ella en tus brazos y no en los míos. No me quites la que duerme a mi lado porque sin ella en mi lecho me desvelo. ¿Y mis hijos e hijas? Eres un completo orate ¿cómo te he de dar para ti y tus príncipes mis bellas muchachas para que las mancilles con tus inmundos deseos? Tus labios nunca las besarán ni las ultrajarán ni las venderás como rameras a tus bestiales soldados. No y no. Pasa por encima de mí y de mi pueblo, hazme polvo si quieres pero lo que tengo que de Dios tengo no es para el diablo. Toma mis palabras como una ironía porque ni remotamente renunciaré a ellos, villano.
Aunque he puesto estas reflexiones en sus labios, el rey lleno de pánico, contrario a los comentaristas que lo defienden, parece blando en sus palabras y de algún modo entregar algo, un tanto de dinero, las mujeres de sobras, los hijos enfermos y las hijas feas, lo de menos valor en su economía y lo menos bonito entre los suyos. Pero, canalla ¿cómo se te ocurre dar algo de ello? Los hijos débiles son los que más cuidado y ternuras necesitan y las hijas feas son tus hijas como las bellas. Niégale a Satanás toda parte tuya, todo lo que posees, para él nada, niégate a darle cualquier parte tuya (v.11).