jueves, 4 de junio de 2015

Compra los bueyes de Calvino

            Proverbios 14:4
"...sin bueyes el granero está vacío".

 La hambruna le pisa los talones a los que no tienen medios de producción, si no es un buey, entonces un tractor. Hay que ser espiritual como Pablo para encontrar al Señor en estas palabras, o hallar alguna lección en una yunta de bueyes (1Co. 9:8-11). Y para trabajar como un buey. Lo dicen nuestras esposas. Reúne dinero, compañero mío, compra una vaca, que tenga un ternero y después dos, ara tú los campos, los ajenos, después compra para ti uno y siembra y cultiva lo que es tuyo. Oh rey, ¿sabes que por excelso que hayas subido, estás sujeto a los campos? (Ecl. 5:9; 2 Cro. 26:10).


Además, pudiera decir que sin una Biblia (una campesina similitud), sin una buena concordancia bíblica, y sin buenos libros, mi granero estaría vacío. Pero he ido comprando y leyendo, más de los que puedo leer. Cuando entro a mi despacho me miran como amigos y siervos hermanos y como si me dijeran, “¿vas a sacarme de este librero para trabajar?”. Y mi computadora, quiero decir mi ordenador, la tengo también llena y ni uno solo está empolvado porque no les doy tiempo para eso. Eso sí, sudan mis libros, y conversan entre ellos de mí,  y me dan las gracias porque llevan mi yugo desde mi juventud (Lam.3:27). Cuando no existían las computadoras compré los comentarios de Calvino y hoy casi han dejado la piel, quiero decir el forro por su mucho arar. Esos libros son como los bueyes que ha regalado Juan Calvino a la humanidad, y donde ellos se usen los graneros de la iglesia siempre se hallarán llenos. El púlpito bien surtido y rara vez alguien será echado de menos porque como Jonatán, su asiento se halle vacío (1Sa.20:18).