domingo 30 de agosto de 2009

¿Doble Elección Eterna?

Isaías 14.1

"Tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel".


Mira qué palabra tan bonita, "escogerá" y uno piensa que se dirige a nosotros tanto como a los judíos cautivos en Babilonia. ¿Es posible eso, que Dios escoja más de una vez a sus escogidos desde la eternidad? (Ef. 1:4). El que ha sido escogido desde la eternidad escogido será siempre. La elección no se puede perder. Dios no se equivoca jamás. Pero estas palabras dichas así son provechosas para hacer que los escogidos tomen esperanza de la doctrina de la elección y piensen que los pecados de los escogidos no frustran la elección, porque dice que "todavía escogerá".

Y ese “todavía” tiene un mundo de significado. Es como si Dios les dijera: “Los volvería a escoger como mi pueblo si eso fuera necesario” “no me arrepiento de haberlos escogido por gracia” (Ro 11:6) “recuerden que los escogí, han vivido como escogidos míos con todos los privilegios que eso significa y lo continuaré haciendo”. ¿Te parece poco eso para ti, escogido de Dios?

Nuestra experiencia en la gracia y con las promesas de Dios le pone el sello de aprobación a todas las doctrinas reveladas, como ciertas y seguras, porque “irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”(Ro 11:29). La perseverancia en la gracia y la elección eterna son dos hermanas bien llevadas que se saludan con un beso. Pese a todo. Los pecados cometidos por un cristiano pueden despojarlo de honor, gloria, dinero, salud y más, pero no de su elección. Llegará el día en que “vuelto confirme a sus hermanos” (Lc 22:32).

Después de muchas infidelidades y caídas, con tantas intermitencias en la fe, si fuera necesario, Dios volvería a escogernos, a pensar en nosotros desde la eternidad, a escribir nuestro nombre en el libro de la vida, a enviarnos el Espíritu de regeneración, conducirnos al arrepentimiento y darnos fe al oír la Palabra. Y eso quiere decir mucho, que no está decepcionado con nosotros y nos amará siempre, como dijo el profeta, “de pura gracia”. La elección eterna es de pura gracia, no por buenas obras que haya previsto en nosotros, nada de eso lo movió a escogernos, sino su misterioso y glorioso amor, su purísima voluntad. Y tampoco nos pondrá a un lado porque con su ojo infinito haya previsto nuestras desobediencias. Cristo volvería a morir por mí, yo Pedro, aunque le haya negado tres veces.

sábado 29 de agosto de 2009

Izarán bandera blanca ante Calvino


1 Reyes 13. 2

“Clamó contra el altar por palabra de Jehová”.


¿Por qué el profeta habrá clamado contra el altar y no contra él? ¿No hizo él el altar? ¿No adoraba en él? Porque no se trataba de castigarlo precisamente a él sino de romper la institución impía que había creado. No es la persona del fundador de una religión la que hay que combatir sino su religión, sus ideas. Si bien es importante comprobar si las alucinaciones proféticas de la señora Helen White se debieron en parte a un golpe en la cabeza, lo más importante contra su adventismo es oponerse al contenido de sus visiones hechas doctrinas y a la categoría que sus prosélitos le conceden a sus libros. Discernir entre las sutiles afirmaciones literarias de que somos salvos sólo por gracia y la práctica que le dan a la ley, al séptimo día y a las dietas levíticas. Si se da con amor la medicina bíblica contra su enfermedad de galatanismo es posible que no la escupan.

Tampoco es tan importante descubrir en la biografía del señor José Smith que murió tirando balas contra un grupo que se levantó contra él como decirle a los mormonistas que lo de la aparición del ángel Moroni, el enterramiento de las planchas de oro, su descubrimiento, su traducción del egipcio antiguo y la formación del Libro Mormón, son bobas mentiras. Es mejor rajar en dos el altar que atacar a Jeroboam.

Cuando yo era joven y tenía menos pecados perdonados que ahora, y mi experiencia con la misericordia de Dios era poca, cuando iba aprendiendo la verdad y comparándola con el error, mi púlpito estaba lleno de impaciencia doctrinal, y flamígeros eran mis sermones, y agrupaba jóvenes a mi alrededor como cabrahígos de la Shefela. Un día un viejo profesor me dijo: “Siembra la verdad y el error se marchitará”.

Hay misericordia divina cuando Dios no mata de un golpe a Caín por adorarlo con productos no cruentos o sin fe, y cuando le preserva la vida a Jeroboam. Así le dio una señal para que se arrepintiera y destruyera lo que había edificado. Hubiera sido bueno que el mismo que creó ese sistema idolátrico lo desarmara, que quien hizo pecar a Israel se pusiera en pie y lo llamara a Jehová. ¿No contemplaron sus mismos ojos el altar roto por la palabra de Dios? Y se fue de allí no ofendido en su persona sino desconcertado en su religión.

No tuvo éxito personal el profeta pero su forma de hacer apología fue buena. Así los fundadores de religiones han tenido señal de que sus grupos son falsos, que se han equivocado en sus doctrinas y predicciones, pero las sanan con alguna explicación, la reparan y siguen adorando con una mentira. Le da filo el amor fraternal a la espada del Espíritu y penetra hasta los tuétanos sin que duela. Se puede ser un buen apologista con amorosos argumentos. Las victorias no consisten sólo en defender la verdad del evangelio sino ganar almas para ella; y es difícil completar el triunfo si los acorralados con argumentos se rinden sin postrarse ante Jesucristo aunque icen bandera blanca ante Agustín o Calvino, porque sienten conjuntamente con las verdades que los han abatido, el orgullo de los triunfadores y el menosprecio que les tienen. Somos salvos no sólo por conocer la verdad y defenderla sino por amarla, y nos sacaron del error no dándonos empellones sino a ramalazos de luz. Los enemigos de la verdad del evangelio no deben ser capturados y torturados, sino adoctrinados. Joven profeta, te será siempre más fácil destruir que construir.

miércoles 26 de agosto de 2009

Culpan al gobierno y a Dios

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Isaías 8.21,22

“Y pasarán por la tierra oprimidos y hambrientos, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios”.


Estas palabras expresan desesperación, producto del asedio, toma y destrucción de la nación, y la deportación. Son similares a las halladas en Apc 16.11. ¿Enojados por qué? Por la situación social, económica y política de la nación. La opresión no tanto política sino interior, mental; y hambrientos por la cuestión económica. Faltaba el pan, la leche, la carne, cualquier cosa de lo que llamaríamos canasta básica para poder subsistir. ¿Quiénes eran los culpables? Dos.

El pueblo pensaba que el gobierno, representado por el rey, sus consejeros, sus cancilleres, sus militares; eran culpables por no haber sabido conducir la nación a la seguridad civil, y producto de la guerra ahora todos pagaban con la muerte, la opresión y el desastre económico. Estaban derrotados. Sin embargo ese era el rey que ellos habían querido y en el cual pusieron su confianza, en detrimento de Dios; un rey que no temía a Dios, y ellos lo aceptaron sin importarles que condujera a la nación al caos moral, familiar y espiritual. Y ahora, sufriendo las consecuencias de la mala voluntad que tuvieron hacia la iglesia, miran al cielo buscando con los ojos a Dios, pidiéndole que se asome a la puerta, lo blasfeman y lo culpan de todas las desgracias que les han venido. Ese es el segundo culpable.

Un Dios que adoraban de labios y menospreciaban con sus vidas. Se cumple aquello que dejo el jefe de un gobierno mejor que el actual, “la insensatez del hombre corrompe su camino y luego contra Jehová se irrita su corazón”. (Salomón, Proverbios 19:3). Si se murió un hijo ¿de quién es la culpa que no lo sanó aunque se le pidió curación? De Dios. ¿Perdieron las casas? ¿De quién fue la culpa? De Dios. ¿No había empleo para ganarse el pan? ¿Quiénes eran los culpables? La culpabilidad la repartían entre el gobierno y Dios, sin embargo, ellos igual que el gobierno eran los legítimos responsables de la pérdida de la libertad civil, “de prensa”, de pensamiento, política y de religión.

Y si hubieran tenido un poco de gracia y sabiduría como el ladrón arrepentido sobre la cruz, habrían dicho que estaban así, colgados en un mal destino, por sus malos hechos, que César no era tan culpable como él y que el Dios que habían crucificado, y escupían, era un total inocente.

lunes 24 de agosto de 2009

Consulta a los Muertos

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“Y cuando os dicen: "Consultad a los que evocan a los muertos y a los adivinos que susurran y murmuran al hablar", responded: "¿Acaso no consultará un pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos a favor de los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan de acuerdo con esta palabra, es que no les ha amanecido” (Isa 8.19,20).


Siempre los espiritistas, santeros, adivinos, han sido una alternativa sugerida por el diablo y afirmada por hombres ignorantes, que a la verdad revelada por Dios le oponen resistencia y le hacen competencia. Hombres y mujeres infatuados que pretenden hacer lo mismo que los siervos de Dios pero de forma fraudulenta y mentirosa. Como Janes y Jambres, los hechiceros egipcios, resistieron a Moisés, así ellos resisten a la verdad, inventan de sus propios corazones y hacen señales perversas para atraer detrás de sí a todos los que oyeron la palabra de verdad pero no la amaron para ser salvos. Dios les ha dado a esos hombres un poder engañoso para que crean sus mentiras por cuanto sus discípulos no amaron la verdad revelada cuando la oyeron.

En nuestro texto el Señor nos anima a rechazar la superstición de los espiritistas, psíquicos, santeros y adivinos, por esa misma razón, son supersticiones y a lo sumo engaños sutiles y muchas veces sofisticados. Un ejemplo de eso es la consulta a los muertos. El pueblo, privado sus ojos de la verdad y guiado, como dice Jesús, por guías ciegos, caía en ese hoyo de superstición; estando ausentes de la verdad limpia y luminosa bajada del cielo, se entregaba a todo esas prácticas obscurantistas paganas, sin una gota de verdad ni la más mínima posibilidad de comprobación.

Nota cómo fingen aun al hablar, “susurran y murmuran al hablar” fingiendo piedad y espiritualidad, haciéndose santos y pretendiendo ser superiores en espíritu y en capacidad al resto de la gente; como si al conversar con sus ingenuos interlocutores ya estuvieran en comunicación con los solicitados seres del otro mundo, cuchicheando mensajes para y desde ultratumba; y extendiendo la mano para recibir la paga de la consulta.

El profeta reafirma la suficiencia de Dios en estas materias. Si alguno quiere conocer algo, si desea conocer la verdad sobre cualquier cuestión o desea alguna ayuda espiritual no tiene que interrogar a los muertos, ni ir a dejar dinero a una casa de adivino o espiritista, le basta con la ley y el testimonio, con la palabra revelada de Dios. Nos advierte que si alguien se opone y dice lo contrario, “no le ha amanecido”, no tiene luz espiritual, es un ignorante. Dios es suficiente para los vivos y para los muertos. Si lo que escribieron los profetas, los apóstoles y los evangelistas no fuera suficiente Dios no hubiera tenido reparo en darnos algo más. Pero la Biblia está completa, cualquier cosa que desees saber ella tiene la respuesta.

¿Qué puede hacer pensar que los muertos sepan más que los vivos? Por otra parte, seguramente que la sabiduría que tenía un muerto si se busca se pudiera hallar en alguna persona viva con la cual hablar sin caer en supersticiones, ni que el dinero vaya a los bolsillos de estafadores y ofender a Dios. Hay vivos, gente santa que conoce muy bien la ley y el testimonio, son a ellos a quienes debemos acudir para consultarlos y como ellos han sido enseñados por Dios pueden aconsejarnos sabiamente. Es la sabiduría del Espíritu que debemos buscar no la de personas muertas, que si tuvieron alguna sabiduría la sacaron de donde mismo Dios nos dice que la saquemos nosotros.

Además Dios no ha graduado algún muerto como maestro de los vivos. Si fueron maestros de los vivos cuando vivían, lo podrán ser sólo por sus escritos, no solicitando al alma alguna audiencia. Cuando Dios constituye a una persona como maestro de su palabra lo nombra hasta su muerte, no más allá de la muerte. Cuando se muere levanta a otro que lo substituya. Perseguir a un muerto es una forma de idolatría. El Espíritu Santo continúa enseñándonos en este mundo. Cuando un santo y sabio ha muerto ha entrado en su reposo, dice Hebreos, y por lo tanto no puede ser inquietado con preguntas de ninguna índole, ya dejó sus obras y reposa en el seno de Abrahán. Los muertos hablan con los muertos no con los vivos. Cuando Moisés y Elías bajaron al monte de la transfiguración hablaban con Jesús y no le dirigieron la palabra a Pedro, Jacobo o Juan. Los muertos no están autorizados a recibir audiencias ni a dejar sus moradas como enseñó Jesús en la parábola del rico y Lázaro. Por eso se puede afirmar, con el respaldo de toda la Biblia, que los que oyen las voces de sus muertos son engañados, por los mediums que consultan o por algún demonio, pero jamás que un muerto conceda una consulta a ningún ser humano, ni siquiera porque hayan sido parientes, porque la relación familiar con la muerte se quiebra, es temporal, para dar paso a la unión espiritual con Dios en Cristo.

Y ¿para qué se puede consultar a un muerto? ¿Para saber que está vivo, o sea, oír su voz de nuevo, escucharle, preguntarle cómo se siente? Para saber que un muerto está vivo no hay que oír su voz desde el más allá, la Biblia dice que Dios nos es Dios de muertos sino de vivos. Pablo dice que el que muere gana y que entre estar vivo y muerto es mejor morirse porque se está con el Señor. Por lo tanto, los que no se conforman con lo que dice la Biblia y consultan a los muertos es porque son incrédulos, no creen la Palabra de Dios, no tienen fe. Lo que Dios quiere no es que se consuele con oír al muerto sino con la esperanza celestial, sabiendo que la Biblia dice que irá a él y que estaremos juntos cuando crucemos el río de la muerte; que habiendo creído en Cristo estaremos juntos al Señor. Además oír la voz de un ser amado que ha muerto no consuela, y si consuela algo el consuelo es muy dudoso porque la persona viva se vuelve dependiente de la muerta y va y viene constantemente a los centros donde le hacen esa señal y paga por ella. En vez de conformarse y olvidar no se consuela, se desespera y quiere estar en continuo contacto con ella. Probablemente esto llegue a significar un abandono de los demás seres vivos para quienes su incurable dolor hará que su amor se enfríe y no le muestre afectos y atenciones. Y sin duda, eso significará también la ruina económica porque los espiritistas cobran para sacarle el pasaje a algún muerto desde el cielo o del infierno.

Hay gente que consulta a los muertos para conocer el futuro y para que le de soluciones a un conflicto de amor o de dinero. Los muertos, suponiendo que puedan venir, ignoran el futuro de cualquiera. Quien único conoce el futuro de una persona es Dios, nadie más. La Biblia no revela el futuro de ninguna persona porque el futuro dependerá en gran medida del presente, y lo que ella quiere es que agrademos a Dios en tiempo presente. No habrá un futuro brillante si se vive en un presente ocioso, ignorante, equivocado y pecaminoso. En cuando a obtener algún favor para alguna relación amorosa, pregunto: ¿no es algo macabro atraer a un muerto para que aconseje en algo tan bello y sublime? No son los muertos los que hay que consultar ni pedir favores en ese sentido sino a los vivos. Por otro lado, si en una relación amorosa hay que pedirle un favor al muerto, no vale la pena mantener esa relación que no es capaz de inspirar amor al ver y oír a la otra persona. Me temo que tales temas no sean muy atractivos para los muertos, a no ser para el diablo y para los bobos. Volvamos a la ley y los profetas, a la Biblia, a ella sola y a Cristo, que es el único camino, la única verdad y la vida eterna.

sábado 22 de agosto de 2009

La “mala memoria de Dios”


Excepto en lo tocante a Urías heteo (1 Reyes 15. 5)


Es una lástima que David suela ser recordado tanto por un solo pecado, casi más que por ser el dulce cantor de Israel, el autor de tantos salmos, y su excelencia como rey. Su pecado fue una excepción y no la norma de su vida. ¿Y por qué? Por la gracia de Dios que hace que sea así ¿no es maravilloso aún? Y un solo pecado cometido pero que no se sujetó a él como esclavo.

¿De dónde sacó ese poder para dominarlos a todos? De la gracia, ¿y realmente fue ése el único pecado que cometió? ¿Qué pasa con el censo que hizo, con el engaño al sacerdote de Nob, con su testimonio entre los filisteos e incluso con su harén? Pudiera pensar que al piadoso autor del libro de los Reyes se le olvidó mencionarlos y sólo recuerda este escándalo.

No, no es el autor sagrado sino Dios, estrictamente el que se olvidó de todos los pecados, y se menciona sólo el que la gente tenía como peor de todos. Dios no le recuerda ninguno porque de todos se arrepintió y Dios “tiene mala memoria” para los pecados que perdona, una infinita y eterna "mala memoria" (un antropomorfismo). Oh Señor gracias porque aunque el mundo recuerde mis pecados tú no, tú los olvidas, tu Hijo Jesús los tapa y detrás de su cruz “no puedes verlos”. Es grandiosa la memoria divina en la salvación. ¿Por qué eres afligido? ¿Por qué no volver a empezar? ¿Por qué habrás de vivir culpándote constantemente y aguijoneada tu conciencia porque la gente lo sabe? Acaba de pensar que sólo la opinión de Dios es importante. Si ya tu espíritu es derecho ante Dios, si él lo ha borrado de su cerebro, olvídate tú, aleja esos fantasmas que a veces desde el pasado te vienen a visitar, espántalos con la sangre de Cristo, y si otros lo recuerdan y conversan de tu caída, sírveles arrepentimiento, es decir, que también recuerden tu arrepentimiento y se enteren que no has vuelto a pecar, incluyendo con los que pecaste.

De todos modos, Dios es misericordioso y los pecados que se saben son menos que los que hemos cometido; vive satisfecho con el perdón de Dios, contento con su “mala memoria” para todas tus faltas, que es mejor que la buena reputación tener todos los pecados perdonados, que no haber pecado pero ser un impenitente. Dios no vino a salvar a justos sino a pecadores. Es mejor tener de qué arrepentirse y hacerlo que supuestamente no tener nada que lamentar. La buena reputación y la supuesta fidelidad no son avenidas seguras para el cielo, a menudo desembocan en el infierno.

viernes 21 de agosto de 2009

Tras el pecado, recuperación


Isaías 9.9, 10

"Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería".


Mejor traducción es “con piedras labradas edificaremos” “con cedros los reemplazaremos”. Son palabras que contienen orgullo y desafío a Dios. Estos hombres querían decir "no importa el castigo que nos imponga Dios; los sufrimientos, cuando él rompa nosotros edificaremos algo mejor, siempre que caigamos nos recuperaremos". Y no fue así. Es un desafío inútil, si Jehová hiere es él quien tiene que sanar. No puedes recuperarte por ti mismo de un pecado, la caída es tan grande que es imposible, ni siquiera llegar a ser lo mismo que se fue.

Si los ladrillos han sido derribados, volverlos a poner en su lugar antiguo es una ardua tarea; y aunque algunos hayan quedado sanos y se puedan utilizar, la mezcla antigua que le queda y con la cual estaban unidos a otros, una vez separados, es un estorbo difícil de limpiarla para sustituirla por una nueva relación. ¡Cuánto más entonces, sustituir los ladrillos por hermosas piedras labradas y que la casa espiritual que se quiere reconstruir supere en belleza, valor y solidez a la que el mal destruyó!

La recuperación espiritual es un milagro divino, hecho por la mano que castigó, es un proceso largo, difícil, que sólo Dios puede hacerlo. Es cierto que se pudiera alcanzar una vida superior a la perdida, obtener “mayor gracia” (Sgo 4:6) y después de un caos semejante, sobre los antiguos fundamentos, volver a empezar y alcanzar bendiciones superiores a las perdidas. Pero para eso ¿quién es suficiente?

El orgullo de esta gente era grande, pensaban que soportarían bien el castigo de Dios y después de padecerlo podrían volver a empezar y alcanzar mejores cosas, con una nueva reputación y un mejor testimonio. Y ese vano pensamiento los endureció y continuaron por el mal camino no poniendo a un lado la tentación sino que siguieron andando en desobediencia, porque eso les gustaba, y estaban dispuestos a pagar el precio de su caída con tal de hacer su voluntad y disfrutar su pecado.

No haga cálculos vanos, si hace caso omiso a las advertencias de juicio de Dios, prepárese para ser disminuido muy por debajo de lo que usted fue porque quien peca “voluntariamente” no tiene a su favor ninguna promesa de que su postrer estado será igual o mejor que el primero (He 10:26).

Sin embargo, hay muchos casos de misericordias donde la divina gracia ha resplandecido en la recuperación y reinjerto de elegidos que habiendo sufrido grandes pérdidas y humillados hasta el límite, fueron ayudados, no ellos por sí solos, sino Dios (Ro 11:23), a reemplazar sus perdidas localidades, sustituir ladrillos baratos por preciosas piedras, y cultivar muy bonitos cedros donde antes se conformaban con mediocres sicómoros.

miércoles 19 de agosto de 2009

¿Por qué todo obra para bien a los que aman a Dios?


1 Reyes 12.15, 22-24

El rey no escuchó al pueblo, porque lo que había sucedido era del SEÑOR, para que El confirmara la palabra que el SEÑOR había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabat. Pero la palabra de Dios vino a Semaías, hombre de Dios, diciendo: Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo, diciéndoles: "Así dice el SEÑOR: 'No subiréis ni pelearéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; vuelva cada uno a su casa, porque de mí ha venido esto.'" Y ellos escucharon la palabra del SEÑOR, y se volvieron para irse conforme a la palabra del SEÑOR.


“Porque era designio de Jehová” “Era del Señor”. ¿Cómo puede ser eso, que Roboam peque para que se cumpla la profecía? Ya he dicho que dentro de la historia hay profecía. Los acontecimientos del mundo se hallan predestinados, sin embargo, sus ejecutores ignoran que se hallan haciendo la voluntad de Dios y los realizan libremente sin ninguna opresión por la parte divina. Roboam quiso corregir con la guerra su error político pero Dios se lo prohibió afirmando que la división del reino la había hecho él. La intención de la Escritura no es quitarle la responsabilidad al rey, sino más bien enseñarle otras cosas sobre el misterio de la relación entre la conducta humana y la voluntad divina, las consecuencias del pecado y el inútil derramamiento de sangre.

Roboam nunca pensó de este modo: “No fue mi culpa sino de Dios, él lo hizo y no yo.” Más bien lo que pudo haber dicho fue: “Me equivoqué, ya no puedo echarme atrás, fui predestinado hacer esto pero no obligado”. Los hombres libres para actuar como quieran. La Escritura no presenta una filosofía para salvar a Dios de la responsabilidad de los malos actos humanos que lo ponga independiente o ignorante de lo malo que se hace en el mundo. Al contrario, siempre leemos que él está involucrado tanto en lo bueno que los hombres hacen como en lo malo. Y nunca tiene la culpa.

La historia de Roboam es instructiva en dos sentidos. Primero, que aunque pequemos Dios no pierde el control de nuestras vidas y por ser así nuestra existencia no quedará sujeta al caos y al desorden. Dios no pierde su soberanía cuando los hombres pecan. Obrando nosotros mal no tendrá él menos control sobre nuestras vidas que cuando hacemos las cosas bien hechas.

Lo segundo tiene que ver con el cauce que tome nuestra vida a partir de un error o de un pecado. No necesariamente tiene que seguirnos la ruina y la desgracia, ni estamos condenados a continuar errando y pecando de la misma manera; porque todavía Dios hace su voluntad lo mismo cuando pecamos que cuando hacemos el bien, él sabe como corregir lo malo que hicimos y encauzarlo todo para bien, para su gloria, lo mismo cuando decidimos guiados por la carne, mal aconsejados, que si lo hubiéramos hecho por el Espíritu Santo. Pero no tomes esto para desobedecer a Dios que enderezar nuestro camino duele mucho, toma tiempo y se llora bastante.

lunes 17 de agosto de 2009

Al final: Jesús


No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán (Mateo 28. 10).

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Si hubieras estado allí oyéndolo habrías recibido la mentalidad victoriosa que Jesús quiso que sus amados hermanos tuvieran, por la esperanza misma, para que enfrentaran por el testimonio suyo, sin miedo, la muerte. ¿Has observado cuántas veces en estos últimos capítulos se dice: No temáis? No temáis a la muerte, ya podéis cantar y vivir sin sustos y malos presentimientos porque morir será una experiencia distinta con sabor a salvación si podéis verme a mí en ella.

No penséis que entráis a las sombras ni que caeréis en un pozo sin fondo porque dirigiréis vuestros pasos hacia una mansión de luz. Es sorbida en victoria (1 Co 15. 54).

Cámbiele el nombre a la muerte y llámenle partida, sueño, pero nunca término, porque es vía. ¿Te asusta ir adonde está Jesús? Ya no es un monstruo sino un ángel de luz, ya no llores, ella te sonríe, te besa. Es amable porque nos hace el favor de deshacernos de este viejo tabernáculo (2 Co 4.16-5.9).

Ya no hay que temer a nada, ni a ella, ni a la vida, ni al presente o al porvenir, ni al pecado o a la condenación. Las cosas peores no están por venir sino las mejores. Si puedes mirar a través del velo, acepta este hecho de victoria, cree sus palabras e imita la fe de sus grandes santos, tu camino será dorado, más brillante cada vez, hacia arriba nunca hacia abajo, hacia lo seguro, lo real, donde brota la luz del universo: Dios.

¿Qué nos resta aquí? ¿Pobreza, desilusión, traición, olvido, enfermedad y muerte? El que nos trazó el camino lo ha hecho todo para que alcemos nuestra cabeza y lo miremos a él. Ya puedes mirar y verás que la línea que cada cual se trazó convergió en él. Estás más cerca de tu salvación que cuando creíste. No pienses en quienes dejas sino en quienes te darán la afectuosa bienvenida. Ya saben que estás en camino a ellos y te esperan. Al final: Jesús.

sábado 15 de agosto de 2009

Ropas y productos extranjeros



Sofonías 1. 8

“Los hijos del rey, vestidos extranjeros”.


Aquí puede referirse a los hijos de Josías o los del rey Sedequías, a quienes el rey de Babilonia hizo sacar los ojos y Dios toma nota de ello (Eze. 23.12,15). Más que la preocupación con el vestuario del cuerpo debe ser el de la vida por lo cual dice “vestíos del Señor Jesucristo’ y “vestíos como escogidos de Dios, santos” (Ro 13.14; Col 3.12; Efe. 4.22).

La Biblia dice que “las mujeres callen en la congregación” y algunos usan esas palabras para someter al silencio a todas las hermanas. La Ley dice que “el varón no usará ropa de mujer” y eso basta para que ciertos lectores prohíban al sexo femenino los pantalones de hombres, aunque ellas digan que no tienen cremalleras. Otros saben que a los judíos se les prohibía la carne de cerdo y aunque son gentiles y “lo que Dios limpió” no lo llamamos inmundo, ellos no la comen; y otro tanto pasa con el último día de la semana que escogen para reunirse y por nada del mundo lo sustituirían por el primero. Los más famosos son los de la secta que prohíbe a sus miembros ponerse transfusiones de sangre porque Moisés tajantemente dijo que comerla, ¡na, nai!; y se quedan sin celebrar sus cumpleaños porque leyeron que Herodes en el suyo decapitó a Juan el bautista. Todos esos amigos debieran saber un poco más la Biblia y ser menos caprichosos. Aprenda usted, lector, el espíritu de los textos de la Biblia y cuidado con esos exagerados fanatismos que demeritan la belleza y moderación del evangelio.

Con respecto al uso de ropa extranjera, vaya, que hoy no tiene nada malo vestirse con la ropa típica de otros países o con telas y modelos que vienen de lejos aunque las usen tipos estrafalarios. La mala conducta de esos extranjerillos es lo que no hay que copiar. Como tampoco hay algún pecado en comprar aparatos eléctricos hechos en China, Taiwán o Estados Unidos, o conducir un Mercedes Benz alemán, un Peugeot francés, un Opel alemán, u otro de cualquier lugar. Si por esa vía se desarrollan los escrúpulos entonces sería un pecado comer el arroz o los vegetales que producen los granjeros del sur de Norteamérica o usar un reloj suizo. Aquí el texto no sugiere esa ampliación y no prohíbe comerse una banana de Honduras y Costa Rica, o Guatemala, ni beber café de Colombia o ponerle gasolina venezolana al automóvil, o cocer carne argentina con gas brasileño. El texto no es una condena al mercado internacional y la globalización, sino una prohibición que juntos con esas cosas buenas recibir de allá y acullá la influencia moral, artística, filosófica y teológica pecaminosa.

¿No es una locura tomar un texto bíblico para prohibir la importación de esas cosas? Esa gente piensa que el mundo empieza y termina con ellos. Se creen los únicos, patriotas y los mejores. Lo que uno tiene que hacer es no copiar el mundo. Las naciones y los ciudadanos no debieran vivir en ostracismo como si ellos fueran los únicos en el planeta, consumiendo sus propios productos, leyendo sólo a sus autores, sus únicos periódicos, creyendo su única ideología, oyendo su única radio y mirando sus únicos televisores y cines.

Populares y sin importancia


Sofonías 3. 4

“Sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley, su profetas son livianos”.


O como dice literalmente “globos”, están llenos de aire y nada más, o sea carecen de peso o es mínimo. Sus profetas son “livianos”, y entiéndase como vacíos o vacuos; la idea es que son como una pompa de jabón o que no son importantes; lo que hace importante a un ministro es la palabra de Dios, su santidad, es decir Dios. Si el evangelio es relevante los ministros también son relevantes. La irrelevancia de muchos ministros hoy es porque sus predicaciones son irrelevantes, y son irrelevantes porque son intrascendentes, porque no son profundamente bíblicas y porque tratan de sanar la llaga de la sociedad con liviandad (Jer 6.14; 8.11); se limitan a entretenerlos y hacerlos reír. Los grandes temas acerca del pecado, la expiación, justificación, infierno, fe y arrepentimiento no los tratan; por lo tanto no son ministros importantes en la sociedad, son quizás populares, pero livianos. La palabra falsearon en hebreo quiere decir que hicieron violencia a la ley de Dios, obligándola a decir lo que no decía. Torturan los textos de la Escritura, si es que los tocan alguna vez, y les obligan a decir lo que ellos no quieren decir.

Y a ese mal en aquel tiempo habría que añadir la falta de santidad de los sacerdotes. Si además de toda esas desgracias anteriores se le añade que el púlpito está manchado moralmente ¿qué más queda?

Un buen ministro de Dios no es importante sólo el domingo sino todo el tiempo, los otros seis días de la semana y los otros del año. Sirve a su pueblo y al mundo con sus oraciones, con su estilo de vida, con el éxito en la familia y con su carácter; y por dondequiera que pase va distribuyendo bendición. Mantiene encendidas las lámparas del santuario, los panes de la preposición listos, y esparcido el humo del incienso de sus incesantes intercesiones. Y con todo, si los ateos y burlones secularistas no lo consideran importante, el Creador del mundo lo tiene a él en mayor estima que a todos ellos. Si somos muy queridos en nuestra pequeña iglesia ¡qué más nos da!

viernes 14 de agosto de 2009

Teologizando

1 Reyes 11. 41

“Está escrito en el libro “Los Hechos de Salomón”.


Ya alguien había escrito una biografía de Salomón y el autor de Reyes se refiere a ella como algo más completo que lo que él escribió e históricamente cierto. Lo mismo que el autor de Josué narra en su libro que Jaser fue quien escribió el milagro del sol y la luna (Josué 10. 12,13); y otros ejemplos son 1 Reyes 14. 29, 1 Crónicas 27. 24; 29. 29; Ester 10. 2.

Eso quiere decir e implica que lo que hoy se considera como la revelación de Dios en un tiempo se tenía como la verdad histórica, y que ambas cosas son una. Todos los hechos de la historia en un sentido son revelación de Dios, en un sentido básico, más audible sobre la providencia que la muda creación, y vienen a considerarse así o a percibirse así cuando se interpreta teológicamente el acontecimiento. Quiero decir por medio de la revelación especial que es la Biblia. Aclaro que eso no es lo mismo que la Biblia que es la única revelación especial de Dios. De todos modos, ¡qué importante es teologizar!

Si se mira con los ojos de Dios, no hay historia únicamente profana y secular, las manos de Dios se hallan en todas ellas; es lo que llamamos doctrinalmente providencia; toda es sagrada y cuenta los hechos suyos y como Dios lleva los acontecimientos a una consumación para su gloria. Recuerda que comer y beber es biológico y secular y sin embargo en lo secular y biológico se glorifica a Dios (1Co 10:31). Y lo mismo pasa con la historia individual de cada persona si ella se toma el trabajo de interpretarla a la luz de la Biblia, encontrará sagrada sabiduría y gloria divinas. De ahí que es importante mantener un récord de nuestra propia historia, lo cual la mayoría de la gente no hace y no aprende de sus propios errores y se priva de dar gracias a Dios por sus bendiciones porque no las ve. Bendito seas Dios de la historia. Señor gracias por el fundamento histórico de la Biblia.

Israel existe para dar testimonio de la Biblia y ella de Cristo, ¿no ves que la revelación en el NT no está separada de la historia de Israel? La historia de la salvación del mundo es la historia de una nación. ¿No leemos como la historia primero era profecía? Ella siguió su curso. La Biblia es un libro magnífico y confiable.


Moral y teología


1Reyes 11:1,2;9-11,33

“Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová. Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre”.

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“Salomón amó a muchas mujeres extranjeras”.


Es interesante notar en la apostasía de Salomón que es la idolatría y no la poligamia lo que Dios pone en primer plano. Las mujeres se mencionan porque fueron las que desviaron e inclinaron su corazón a otras religiones. Esa observación podría ser hallada en otros patriarcas como Abraham, Jacob, David, que tuvieron sus harenes; pero Dios guarda silencio sobre el número de mujeres que tuvieron y enfatiza la lealtad teológica.

Ese comportamiento de ellos nunca fue el ideal de Dios, y sí el desarrollo y consolidación de la religión verdadera en el mundo; en esos momentos de la historia cuando ellos vivieron, el monoteísmo tenía la prioridad sobre el ideal moral (claro, Dios también buscaba este último). Se puede afirmar que la religión judía nos ha llegado como un poderoso movimiento humano y moral, pero principalmente nos trae un concepto inequívoco de Dios, su existencia y unicidad. Reconoce primero que Dios es uno (Dt 6.4), que no hay otro fuera de él (Mr 12.29,32).

Estudia teológicamente tu Biblia y luego vive conforme al descubrimiento que hayas hecho. En el cristianismo es donde ambas cosas, teología y moral se funden maravillosamente y se expresan en la fe y vida de un nuevo hombre. Oh Dios, que nuestra fe en ti sea lo primero, que mi conducta proceda de mi lealtad a ti; tú lo primero, tú en todo, por todo y sobre todo (Ef 4.4,6).

miércoles 12 de agosto de 2009

Antes de salir a las calles y tocar las puertas


Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. Id por todo el mundo y predicad el evangelio (Mateo 28. 11-20).


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Mateo, después de contarnos la verdad de Cristo termina su evangelio exhortándonos a compartirlo con otros. La “gran comisión” suele ser extraída de su contexto. La mayoría de la iglesia la oye separada del resto de la narración. Lo que pasó con los soldados y los sacerdotes.

El texto enseña cómo enfrentarnos a un mundo lleno de mentiras donde el poder del dinero parece superior que el de la doctrina y los hombres no aman la verdad y hasta se oponen a que los otros la crean. La primera parte trata sobre la divulgación de mentiras y las herejías y la segunda, antes de llegar a la Gran Comisión, el indispensable requisito para poder cumplirla, que la iglesia se libre de sus dudas, entonces podrá oponerse a toda propaganda costosamente levantada contra el Señor, segura por sus palabras que los mejores argumentos contra las impías mentiras serán lo que habían visto y oído, las experiencias apostólicas, lo que hoy llamamos “los cuatro evangelios”.

Los discípulos no se dedicaron en primer lugar a refutar las mentiras sobre la resurrección de Jesús, sino que le volvieron la espalda a esos calumniadores y se fueron a una reunión con Jesús. Es más importante para la iglesia tener comunión con Jesús, adorarle, que salir a defenderlo, a poner en claro sus verdades, a combatir la incredulidad y las herejías. El Señor sabía lo que estaba pasando con aquellos falsos testigos pero le pidió a la iglesia que fuera aquella reunión con él para confirmarles en la misma verdad que otros estaban negando.

Lo principal no es combatir las enseñanzas que otros niegan sino creerlas nosotros. Todos no estaban mentalmente seguros de la resurrección. Mientras se arrodillaban, dudaban, mientras le miraban, oían, contemplaban al Verbo de Vida, dudaban. ¿Cómo podrás salir a enfrentarte con el pecado si tú mismo necesitas confirmación de esas verdades que atropellan? Dedica mucho tiempo a la oración y alabanza antes de hacer tus rondas cumpliendo en las calles y las puertas tu gran comisión.

lunes 10 de agosto de 2009

Una iglesia que no halla un pastor



Isaías 3.1-7

Porque he aquí, el Señor, DIOS de los ejércitos, quitará de Jerusalén y de Judá el sustento y el apoyo: todo sustento de pan y todo sustento de agua; al poderoso y al guerrero, al juez y al profeta, al adivino y al anciano, al capitán de cincuenta y al hombre respetable, al consejero, al diestro artífice y al hábil encantador. Les daré muchachos por príncipes, y niños caprichosos gobernarán sobre ellos. Y el pueblo será oprimido, el uno por el otro y cada cual por su prójimo; el joven se alzará contra el anciano, y el indigno contra el honorable. Cuando un hombre eche mano a su hermano en la casa de su padre, diciendo: Tú tienes manto, serás nuestro jefe, y estas ruinas estarán bajo tu mando, ese día el otro se indignará, diciendo: No seré vuestro sanador, porque en mi casa no hay ni pan ni manto; no debéis nombrarme jefe del pueblo.


Este es el triste escenario hipotético de un Israel desobediente y que dibuja lo que pudiera ser una iglesia cristiana que se rebela contra Dios y se queda sin líderes, y en un estado tan calamitoso que le es difícil conseguir a un siervo de Dios que desee ir a pastorearlos. Y las razones que ese ministro tiene para no aceptar la invitación no son nada censurables. No porque el sueldo sea pobre o la congregación pequeña sino porque sobre esa iglesia ha oído que ha pasado el juicio de Dios. Los pocos líderes que le quedan, los que en otro tiempo querían ser los ministros de la congregación, ahora no quieren ser los pastores de esos empobrecidos y mal unidos sobrevivientes. La iglesia lo intentó, hallar un pastor entre sus miembros, porque desde afuera nadie quiso venir.

¿Quién va a querer gobernar sobre nada, peor, sobre ruinas (v. 6)? ¿Príncipe de qué y de quién? ¿Quién quiere una iglesia así destrozada o como dice “en ruinas”, que significa desplomada, deshecha y con piedras de tropiezo por un lado y el otro.

Después que Dios castiga a una iglesia ¿qué pastor siente llamamiento hacia ella? Uno de entre ellos no puede serlo aunque algunos lo nombren porque en realidad no tendrá más que los otros para ejercer su función, como dice, “tú tienes vestidos” “tienes manto”, o sea, retienes aún una posición económica mejor que nosotros, gobiérnanos; y tratan de elegir para una posición espiritual a un hermano que sabe de negocios, que tiene algún dinero, alguna empresa, pero es también uno de los castigados por el Señor. ¿No ven que una posición social no es lo mismo que una posición espiritual?

Pero estando la iglesia en esas condiciones él se mostrará poco ambicioso, y por lo que en otro tiempo se dejaría cortar una mano ahora lo declina, ya no es la iglesia que él conoció. Declinará porque no quiere reinar sobre un desastre, por donde ha pasado un terremoto. Además ¿qué es eso de nombrar como sanador o líder de una iglesia que tiene que recuperarse, a un hombre cuya única cualidad es que tiene un poco de dinero? Lo único que podrán encontrar son jóvenes osados que no sepan bien lo que estarán haciendo (v.4).

Y ¿qué pastor, sino un incauto, acepta el llamamiento de una iglesia donde los jóvenes son los que mandan y principalmente tienen como rivales a los hermanos mayores de la congregación, y los que menos prestigio siempre han tenido ahora se yerguen contra los honorables para sustituirlos menospreciando sus ideas y opiniones? (v.5). Una iglesia dividida generacionalmente, un pastor sabio no la desea para pastorear, sobre todo si es un pastor con experiencia, es decir viejo, no porque no puedan ofrecerle un salario que lo sustente sino porque a él no le queda mucho futuro y ella no lo tiene. Excepto un milagro de Dios. Eso será Israel, una iglesia que nadie querrá. Cuida tu iglesia y vigila los cismáticos que anhelan obispado sin que el cielo los haya llamado a ocupar esas sagradas funciones, y cuyo único lema es “quítate tú para ponerme yo”.

sábado 8 de agosto de 2009

Jesucristo no satisface todas las necesidades


Y eso es precisamente lo que hace la sicología moderna que tiene tantos escritores cristianos que han sustituido la teología por ella, y otros más pulpiteros que imaginan edificar almas y ganar pecadores con los equivocados eslogan de esta época. Principalmente haciendo al hombre y no a Dios el centro de importancia en sus sermones y charlas, donde el Creador vive para satisfacer los deseos y necesidades de las criaturas y no ellas para glorificarlo a Él. Totalmente contrario a lo que nos enseña la historia de la iglesia y la Biblia que “no a nosotros sino a tu nombre da gloria” (Sal 115:1). El mensaje debiera ser directo y enseñarles el enorme golfo que los separa de Dios y que el único puente que tienen que transitar es llamado Jesucristo.

Si se sigue adulando el yo y aplaudiendo a los hombres para “ganarlos para Cristo” no pasará de un logro en forma y tampoco real. La necesidad del hombre no es ser engrandecido sino empequeñecido por la grandeza de Dios, no es hacerlo más grande sino más chico y sepa él cuán frágil “es” (Sal 39:4). No es un correcto medio de evangelización y edificación de los pecadores alabarlos y hacerlos sentir como algo muy especial ante los ojos de Dios o como dioses. Se les hace más daño que bien y semejante postura los aleja más que los acerca a Dios, crea enemigos egoístas e idólatras creyendo de sí mismos lo que no son, “pobres y miserables” (Apc 3:17), creyentes en sí mismo y no en Dios. Una humana monstruosidad repleta de engañosa y fluctuante autoestima y por supuesto, vacía de Espíritu Santo.

La sicología que se suele utilizar en el púlpito es por excelencia antropocéntrica y no teocéntrica. Se le enseña a la criatura a conocerse más que a su Creador y el conocimiento que se le da está desvinculado de quien los hizo, Dios. Dios no tiene necesidad de ser glorificado por nadie, él no necesita las alabanzas de ninguna criatura, pero el asunto es que es el Centro de todo, el punto de partida de todo lo demás, el Dador de las leyes del universo y su total Compositor. La alabanza y glorificación de Dios es importante porque es una rendición de guerra, una deposición de todas las armas y actitudes hostiles que la humanidad ha levantado contra él; Dios no se regocija oyendo nuestros aplausos o nuestros himnos sino viendo nuestro cambio y transformación, cuando emprendemos nuestro camino de regreso a nuestra semejanza con él y buscando tener y cultivar sus atributos morales en nosotros, no los naturales como los hombres quieren, el ser convertidos en dioses con poderes de omnipotencia, omnisciencia y hacer del hombre el centro mismo de espacios y galaxias. Realmente son cultos a la personalidad y no a Dios y por ende dañinos, mintiéndoles a los hombres sobre sí mismo y desviando completamente la importancia desde Dios hacia ellos.

Jesucristo no suple todas nuestras necesidades, afirmar eso es falso, lo que sí es cierto es que quiere cambiarlas por otras, las egoístas y sensuales del hombre carnal por las espirituales del hombre celestial, no llenarnos sino vaciarnos de nosotros mismos, darnos arrepentimiento y fe en lugar de optimismo, interés en la vida eterna y darle más importancia a la resurrección del cuerpo que a la salud física y los ejercicios corporales y una dieta saludable con el pretexto que somos templos del Espíritu Santo, porque eso más bien se refiere a mantener nuestros cuerpos santos que obsesivamente cuidados con proteínas y bajas calorías.

Esos pulpiteros están contribuyendo a la obsesión con el yo y el cuerpo, eso es central en nuestra cultura y religión actual, en vez de hacer a las gentes girar en redondo y enseñarles a negarse a sí mismos y amar y buscar los intereses ajenos primero que los propios. La sicología moderna centrada en el yo y sustitutiva de la antigua teología cristiana, paulinista, agustiniana, calvinista y puritana, entorpece la conversión a Dios de los pecadores y los sana con liviandad, en el sentido opuesto que ellos debieran serlo, y previene a los santos de humillarse para ser ensalzados. Es un crimen predicar y evangelizar de esa manera; es la segura muerte de las almas.

Ingredientes para avivamiento


Habacuc 3 4-6

“Delante de su rostro mortandad, sus caminos son eternos”.


¿Es éste el avivamiento por cual oraba Habacuc? (v.2). Avivamiento como aquí se explica significa derrotar al enemigo, que salga Dios venciendo y venza (Apc 6.2); no es un estado anímico de la nación, un alza de su espiritualidad, un tumulto de alegría, sino la acción divina sobre el mal y su triunfo sobre ella; y ¿por qué?, porque “sus caminos son eternos”; y frente a la eternidad lo temporal no puede, no prevalece. El adversario y el mal son temporales, no pueden permanecer y transitarán.

El avivamiento de la iglesia es el triunfo de la fe sobre el mundo “la fe que vence al mundo” (1Jn 5.4-5); no es tener una iglesia más bonita y llena de personas con un ambiente fraternal exquisito. Aunque eso sea realmente bello el avivamiento de la obra del Señor no es sino un mundo inclinado a los pies de Jesucristo. Y como lo he visto, si de genuinos triunfos se trata, conlleva primero oración, como aquí se demuestra en la oración del profeta.

En segundo lugar una visión del juicio de Dios sobre los pecados de los hombres por medio de “oír su reporte” y “temer”; lo que es equivalente a una predicación bíblica de fe, doctrinal, donde se menciona de la ley el “juicio eterno” (Mr 3.29; He 6.2). Como se lee en 3.3 que “Dios viene de Temán y el Santo del monte Parán” y anoté “posiblemente sea una referencia hacia el sur, quizás hacia el monte Sinaí donde Israel recibió la ley. Los tiempos de avivamiento se caracterizan por un regreso a la Biblia; en épocas de la ira divina debemos regresar a la Escritura”. No menos y menos de ella y más música y entretenimientos sino predicación bíblica. En tiempos apostólicos aquel gran misionero dijo “de manera que desde Jerusalén y por todos los alrededores hasta Ilírico todo lo he llenado del evangelio de Cristo” (Ro 15.18,19).

Y un tercer ingrediente singular en el avivamiento que vence el mundo es el trabajo. Las palabras del apóstol lo implican. No pasaba todo el tiempo en su despacho, si lo tuviera, escribiendo sus epístolas o dictándolas a su amanuense Tercio, sino en las sinagogas, foros, puertas, ríos, calles, donde hubiera gente que le prestaran atención. Si la iglesia quiere un avivamiento ganando el mundo tiene que ir al campo de batalla y enfrentarse con los pecadores. En otro sitio cuando se compara con otros dice que “he trabajado más que todos ellos” (1Co 15.10). Aquí apela a su trabajo. No dice que ha ganado más alma que todos ellos juntos sino que ha trabajado mucho. El resultado es de la gracia del Señor.

La iglesia tiene que trabajar y el crecimiento lo da Dios. El apóstol en otro lugar dice que “en breve aplastará a Satanás bajo de vuestros pies” (Ro 16.20). Y ¿qué es eso sino ponernos en contacto con el mundo por medio del evangelio. Está bien que el diablo sea aplastado en la iglesia pero eso no es lo que ahí implica sino afuera “llevando su vituperio” (He 13.13; He 11.26). La iglesia tiene que salir afuera, trabajar afuera de sus reuniones santas. ¿No es el evangelio eterno? (Apc 14. 6); entonces, el triunfo del pueblo de Dios por medio de la fe sobre el mundo radica en el triunfo de la predicación de ese evangelio, en llevar el perfume del conocimiento de Cristo no solo a los que ya creen sino a los que no han creído, a unos “olor de vida y a otros olor de muerte”.

jueves 6 de agosto de 2009

Contra melancolías


Habacuc 3.16-19

Oí, y se conmovieron mis entrañas;

A la voz temblaron mis labios;

Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;

Si bien estaré quieto en el día de la angustia,

Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

3:17 Aunque la higuera no florezca,

Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo,

Y los labrados

2 no den mantenimiento,

Y las ovejas sean quitadas de la majada,

Y no haya vacas en los corrales;

3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,

Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza,

El cual hace mis pies como de ciervas,

Y en mis alturas me hace andar.


Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.

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Habacuc no es Jeremías; éste lloraba sin parar por la destrucción de su pueblo, pero Habacuc aunque impresionado profundamente por el juicio (v. 16), de antemano resuelve estar quieto, confiado y hasta alegre en medio de las calamidades. El v. 19 dice “y en mis ‘neginot’ me sostendrá”, un instrumento musical, podrá cantar. Nehemías sufría con la ciudad de Jerusalén reducida a escombros, pero Habacuc es mucho más fuerte y para él su salvación es un recurso muy fuerte. En realidad Dios, el Dios de su salvación. Jesús lloró sobre la impenitente Jerusalén y Pablo padecía preocupaciones por todas las iglesias, pero Habacuc pase lo que pase no se dejará abatir y tomará su arpa y cantará aunque el panorama a su alrededor sea de desolación y la ciudad, política y económicamente esté arruinada.

Si no hubiera decidido tomar de antemano las cosas así los sucesos lo hubieran quebrantado, sabía que la depresión y la tristeza lo habrían reducido a nada. Afina su lira, tensa sus cuerdas, la tiene al alcance de la mano, busca sus salmos preferidos y ensaya algunos de ellos para cuando suene la trompeta, comience el asedio y la ciudad se venga abajo, entonces él pueda cantar para sí y para los atribulados incrédulos.

No todos somos iguales, no todos tomamos las cosas del mismo modo. Hay ojos que lloran fácilmente y otros que rara vez se nublan. Parece que no conocen el llanto y les da trabajo exhalar un suspiro. Preparémonos contra las melancolías.

Te puede pasar igual


Abdías 1.10-14

1:10 Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre. 1:11 El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén, tú también eras como uno de ellos. 1:12 Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia. 1:13 No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad1:14 Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia.


El pecado crece. La maldad de Edom va creciendo; comienza con injurias (violencia) (v.10); le sigue estar de acuerdo con los saqueadores de Israel, o como el texto indica “ponerse a un lado, en la parte contraria”, es decir, estaban de acuerdo, (v. 11), por eso dice “tú eras como uno de ellos”, aunque no hubieras metido la mano diste tu voto (v. 13); luego la morbosa curiosidad; penetra dentro de las puertas de la ciudad abatida, para contemplar la ruina, los abusos y la calamidad de Israel; una sonrisa sale de sus labios, sus ojos se les iluminan, su corazón se llenaría de alegría al contemplar el infortunio de su vecino escogido.

Cosas que se pueden pero no se deben. Varias veces aparece esta palabra “no debiste”; podías haberlo hecho, lo hiciste, pero no debiste haberlo hecho, te alegraste profundamente del mal de tu prójimo; te faltaron simpatías, debías haberlo lamentado, haberlo llorado y orado por él; pero fuiste inhumano y no tuviste misericordia del caído, del abatido por la justicia de Dios.

También fuiste oportunista. No te conformaste con eso sino que quisiste aprovechar su abatimiento, crecer a costa de la derrota de él, sacar beneficio de su caída (vv. 13, 14). Ayudaste a matar al pueblo de Dios, no planeaste la caída del pueblo, pero te aprovechaste de la oportunidad.

Si tu hermano peca y es enjuiciado haces mal en gozarte con lo que le pasa (v. 12), es un pecado. Debes más bien orar por él, lamentarte, aunque tengas una remota relación con él; y si puedes ayudarlo a levantarse, mejor; eso agradará a Dios y por ello serás bendecido. Dios se enoja con los que hacen tierra a los que él echa al suelo, o para usar un refrán “hacen leña del árbol caído”. ¿Te has alegrado cuando un hermano que odias ha caído en pecado? ¿Cómo puedes alegrarte que haya ofendido a Dios y perjudicado con su mal testimonio la causa de Cristo? ¿Cuando una iglesia se disminuye o se divide o se atrasa en la evangelización? Cuidado no seas tentado, te pase igual y hagas lo mismo (Ga 6. 1).

martes 4 de agosto de 2009

Desalojo y reforma urbana