lunes, 24 de septiembre de 2018

Es ridículo decir que la Biblia es un libro de ciencia, pues es un libro de fe


JOB 26:7,10,14; Ge.1:2.
El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada.  Puso límite a la superficie de las aguas, hasta el fin de la luz y las tinieblas. Ha trazado un círculo sobre la superficie de las aguas”.

La palabra que usa es “compás” o círculo. Redonda ¿no? Esta traducción suena mejor dentro del tono del contexto. Estas palabras si quieres las puedes entender como dos “revelaciones científicas” (si se pudieran combinar ambas palabras); una, el vacío en la parte norte del cosmos, un foso muy oscuro, sin nada, según afirman algunos científicos; lo otro, la tierra que flota en el vacío sin apoyo ninguno ni nada que la sostenga sino las leyes de Dios. Más adelante habla de la atmósfera, “al dar peso al viento, y poner las aguas por medida” (28:25). En otra parte hay algo parecido. Palabras del profeta Isaías parecen indicar que el Espíritu, indirectamente y como por descuido incidental, revela que la tierra es redonda y no plana como decían en tiempos pasados “Él está sentado sobre el círculo de la tierra” (40:22).

Pero sería ridículo afirmar que la Biblia es un libro de ciencia pues es un libro de fe; y el lenguaje que escoge el Espíritu es más bien sencillo. Es cierto que la tierra parece flotar colgando, no de una cuerda sino de la mano divina. Y como tiene un movimiento de rotación sobre un “eje imaginario”, también tiene un movimiento de traslación sobre una mano no imaginaria sino la de Dios. O si quiere variar el invento, imagínese un campeón de baloncesto dándole vueltas a su pelota en la punta de un dedo. Lo que en el otro caso es el Dedo de Dios. Y si el aire pesa los electrones también, y los fotones, ¿por qué no? Yo de eso sé poco, pero de lo que sí se más es del “del peso del pecado” que me asedia y de la carrera que tengo por delante (He.12:1). En realidad. las notillas científicas de la Biblia me sacan una sonrisa de admiración, pero las promesas de Dios, como a la señora Sara, me hacen reír y a cualquiera que las lea se reirá conmigo (Ge.21:6). Libros de ciencia hay otros, y de fe la Biblia.