sábado, 2 de julio de 2016

No queremos ser desnudados, el cristianismo no es helenismo


1Corintios 15:32
"Si por motivos humanos luché contra fieras en Éfeso, ¿de qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos". 

¿No crees que el cristianismo de muchos se ha helenizado, pues hablan más del alma que de la resurrección del cuerpo? Pablo mencionaba la salvación del alma pero no escribió sobre ella como sobre la resurrección del cuerpo. Aunque un solo versículo mencione cierta verdad, el alma, es verdad y no error; pero la resurrección es la esperanza cristiana, y ver el alma de un difunto no es lo mismo que verlo resucitado. Es cierto que Pablo dijo que "partir y estar con Cristo es mejor" que estar en el cuerpo, es cierto que también dijo al final de su vida "el tiempo de mi partida está cercano"; pero aquí argumentando no dice que batalló en Éfeso contra fieras (gente perversa que podían matarlo) sin miedo alguno porque sabía que si moría su alma iría para estar con Cristo. La salida del alma del cuerpo y la prolongación de la existencia de ese modo no fue el argumento usado aquí. Eso lo creían los helenos. El cristianismo es más que helenismo. Es la resurrección del cuerpo, que  consideraban una locura los griegos. Además, el asunto que está discutiendo no es la supervivencia del alma sino la posibilidad de la resurrección. El problema de los corintios no era con la inmortalidad del alma sino con la resurrección del cuerpo. La salvación del alma no es suficiente para no comer y beber porque mañana moriremos. Dios no nos dejará indefinidamente desnudos (2Co.5:3). Y no queremos ser desnudados, no queremos existir solamente en alma. Deseamos la transformación cristiana de nuestros cuerpos, a la semejanza del de Jesús. La salvación del alma es la mitad de nuestra esperanza.