martes, 26 de julio de 2016

A la hora de orar el comportamiento tiene mucho peso

1 JUAN 3:22
“Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”. 

Otra afirmación dogmática es esta, que si guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él, en especial amando a los hermanos y socorriéndolos, porque son cosas agradables delante de él, entonces nuestras oraciones serán escuchadas por el Señor, y contestadas afirmativamente. Otros escritores bíblicos especialmente el apóstol Pablo, diría que es respondida una oración no específicamente por la conducta cristiana sino por la fe que se tiene al elevarla. Es cierto que la manera de vivir tiene que ver con agradar a Dios y cuando uno agrada a Dios también escucha nuestras oraciones. Juan escribe distinto, le llaman por su Apocalipsis, "el teólogo", pero aquí en esta misiva apostólica él no desarrolla su teología sino que más bien procura la armonía eclesiástica, y que la iglesia se convierta en una familia donde sus miembros se preocupan los unos por los otros. Juan, por la insistencia de guardar los mandamientos, y la práctica de ellos, se acerca más a la teología de Santiago que a la de Pablo, porque la de éste la vida en la gracia y la fe sustituyen con abundancia el cumplimiento de la ley. El Señor dijo, lo mismo que Pablo, o mejor dicho Pablo dijo lo mismo que Jesús, que el cumplimiento de la ley es el amor (Ro.13:10;  Mt. 22:39,40). Juan promueve la vida cristiana en relación con la oración. Y en efecto, el comportamiento tiene mucho peso para recibir contestaciones.