viernes, 10 de junio de 2016

Somos cristianos primero y ministros después


HECHOS 20:28-31
Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”.

Este discurso a los ministros de Éfeso y Mileto es sumamente importante para nosotros los predicadores del evangelio; el apóstol los citó a ellos aparte porque tenía cosas que decirles en privado y concerniente a ellos mismos y a las iglesias que atendían.  Como si les regalara a cada uno un manual de consejos pastorales. Tiene muchos ángulos desde donde mirarlo, quiero decir, desde donde explorar su contenido.
La primera observación que me impresiona es la manera en que lo expresó, les habló a ministros recordándoles lo que ellos eran, profetizando lo que ocurría a las iglesias en relación con la desgracia de algunos; pero les expresó su mensaje teniéndolos como cristianos. Si lees con atención lo que predicó verás que mientras el apóstol les hablaba pensaba que tenía en frente de él a santos, una parte de las iglesias, miembros de ellas, almas. ¿Pudieras aplicar las palabras del v.26 a un ministro solamente? "Os protesto en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos". Eso tiene que ver con la salvación de ellos, tanto como la de la iglesia. Es cierto que ellos eran convertidos de su predicación, que fue quien les habló de Cristo y por eso les habla como un pastor lo hace a sus ovejas. Pero teniendo en cuenta eso, ¿por qué hay tan pocos consejos ministeriales en el discurso? No hay instrucciones homiléticas, ni específicas orientaciones éticas pastorales como hace en Timoteo y Tito. No, está hablándoles como a cristianos.

Por un lado se halla su convicción en la predicción que algunos abandonarán sus enseñanzas y por el otro el efecto que eso tendría sobre la salvación de ellos. Pablo se nota melancólico por lo que ha de ocurrir con las iglesias una vez que él estuviese con el Señor, pero más por lo que ha de pasar con sus hijos y compañeros del ministerio, porque teme por la salvación de ellos. (¡y si supiera cómo están las cosas ahora!). Si analizas verás que la apostasía que vislumbra tendrá, según sabe, el  abandono de Cristo. Cuando menciona que predicó todas las doctrinas cristianas (v.27),  toda la voluntad de Dios para salvación en Cristo, toda la Escritura, (eso haré yo si Dios lo quiere) (¡y lo hice!), está queriendo decir: "Ustedes  las saben, predíquenlas", y esto inmediatamente que habló sobre la sangre de ellos, la salvación; me hace pensar que las cosas perversas que ellos hablarían, no encerradas en el consejo de Dios para la salvación, los conduciría no solamente afuera de lo que llamamos ortodoxia sino del cristianismo, de la salvación. En sus palabras del v.32, hablando de la palabra que puede sobreedificaros, ¿no notas que se dirige a ellos como simples santos? Les menciona el cultivo de la vida espiritual, la sobre-edificación en la salvación. Se saca en limpio que las herejías apartan de la salvación al que las cree y que estas se producen por la misma razón que se comete cualquier otro pecado, por la  declinación de la vida cristiana. Nuestros pecados nos apartan del Señor primero y luego de sus enseñanzas. Específicamente en el v.28 les exhorta a que cuiden sus vidas espirituales, que miren por ellos mismos primero y luego por el rebaño. Oh Señor, edifícanos, ayúdanos a cuidar nuestras almas como quienes han de dar cuenta por ella; que nunca nos preocupe tanto por servir las de otro y abandone la propia. Que  olvidemos que somos cristianos primero y ministros después.