martes, 24 de mayo de 2016

El principal problema con la muerte no es biológico sino legal

2 TIMOTEO 1:9-11
“…y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio…”. 

La palabra “abolió” en griego es riquísima en pensamientos y buena para meditar con provecho. Se halla en  Luc.13:7, en la higuera estéril o inútil e improductiva; en Ro.6:6, donde el cuerpo del pecado es destruido o que ya no tiene poder; en Ro.4:14, queriendo decir vacía y sin significado. Y se usa en otros sentidos pero alargaría mi lista. En resumen: el poder del pecado queda destruido, abolido, cancelado, la fuerza de la ley abrogada, hecha vana, inútil, por lo tanto, con el evangelio surge la inmortalidad, porque el principal problema con la muerte no es biológico sino legal, una maldición, una sentencia; pero si la mano que firmó la sentencia capital e hizo sin arreglo permanente el cuerpo, decreta que ya su ley es cancelada, entonces surge la vida de nuevo, y existiremos como anteriormente existíamos.