lunes, 5 de junio de 2017

El Legado de Martin Lutero (parte II)

-->
“En diciembre de 1525, Lutero publicó su obra magna la Esclavitud de la Voluntad (libre albedrío). Esta obra fue tan significante que el gran teólogo de Princeton, Benjamín Warfield la saludó como “el Manifiesto de la Reforma Protestante”. Packer también le dio un saludo cordial diciendo “una brillante y vigorosa ejecución, una obra maestra”, y “la más grande pieza teológica que brotó de la pluma de Lutero”. Sobre La esclavitud de la Voluntad, Packer concluye “ninguna de las obras de Lutero excede a esta”.
“Esta brillante obra trata sobre la inhabilidad de una persona no regenerada para creer el evangelio de Cristo. En el prefacio, Lutero da gracias a Erasmo por el hecho de “ir a la raíz de la controversia”. En lugar de molestarlo como otros tratando asuntos periféricos acerca de “el papado, purgatorio, indulgencias, y otras tonterías”, Erasmo desafió a Lutero en el asunto central: tú has atacado en cuanto al papado el punto clave y esencial”. Erasmo había atacado el nervio central del asunto, la cuestión de la salvación, y Lutero lo había enfatizado contundentemente que la salvación es completamente por la gracia de Dios. La doctrina de la justificación por fe solamente ha sido llamada “artículo sobre el cual se levanta o cae la iglesia”. Pero un asunto mucho más profundo que la mera superficie. ¿Dónde está la fuente de la fe que justifica? O puesto de otra forma ¿la fe salvadora se origina dentro del hombre natural? ¿Acaso puede un hombre que no está regenerado por el espíritu Santo, muerto en delitos y pecados, cegado por satanás, tener la capacidad para creer en Cristo por sí mismo? O ¿debe la fe salvadora ser dada por Dios primero como un don soberano de su gracia? Lutero fue convencido de esto último asunto. Lutero aseguraba que la fe salvadora requiere al ser explicada, que ningún hombre la tiene, ni puede hacer nada por sí mismo para tenerla.
“Ninguna persona no regenerada puede creer en Cristo aparte de la soberana gracia de Dios. La capacidad para confiar en Cristo, argumentaba Lutero, viene solamente de Dios: y estas fueron sus palabras “ningún hombre ha sido suficientemente humillado hasta que se dé cuenta que la salvación está completamente fuera de sus poderes, de sus medios, de sus esfuerzos, de su voluntad, y de sus obras, y que depende completamente de la elección, voluntad, y la obra de otro, principalmente de Dios solamente. Porque mientras él no se ha persuadido que por sí mismo no puede hacer la más mínima cosa acerca su salvación, entonces retiene algo de su auto confianza y nunca desespera de sí mismo, y por lo tanto no está humillado delante de Dios, pero presume que hay, o al menos espera o desea que debe haber, algún lugar, tiempo, y obra que él pueda hacer y que de esa manera pueda obtener la salvación. Pero cuando un hombre no tiene duda alguna y depende completamente de la voluntad de Dios, entonces el completamente se convence por sí mismo, de sus esfuerzos, y decide no hacer ya nada por sí mismo, sino que espera en Dios y que Dios trabaje, entonces es cuando únicamente viene la gracia de Dios y puede ser salvo” (pags.42,43, Steven J. Lawson, pags; editado. por R.C. Sproul y Stephen J. Nichols, The Legacy Of Luther ).  

Pastor, Humberto Pérez____________________________________________
Si desea recibir MIS NOTAS Y EXPOSICIONES  BÍBLICAS,  oprima el enlace y escriba SUSCRIPCIÓN