jueves, 6 de abril de 2017

Nuestras hijas, bíblicamente chapadas


SALMO 45: 9
“Hijas de reyes hay entre tus damas nobles” "está la reina a tu diestra con oro de Ofir". 

Esas son nuestras hijas que están entre las almas ilustres que acompañan a Jesucristo, las hijas de la iglesia. Esas hijas son también engendradas por el Espíritu Santo que están en las bodas de Jesucristo, junto a la reina ataviada con su ropa real y bordada en oro, el oro de Ofir. Las mujeres virtuosas que conforman nuestras congregaciones, y son la alegría de Dios en medio nuestro y que regocijan el corazón de Jesucristo, y lo sustentan con sus bienes (Luc. 8: 3); todas ellas santas, perfumadas con el mismo perfume de su Rey, dignas de hallarse en el palacio real, ilustres mensajeras y combatientes cuyos nombres están escritos en el libro de la vida junto a Loida, Eunice, y otras que también combaten en la guerra (Flp. 4: 2- 4; 2 Ti. 1: 5). Y son esas mujeres bíblicas, chapadas bíblicamente a la antigua cuando del comportamiento se trata, las primeras que madrugan y ven a Jesucristo resucitado, como María Magdalena.

                      Puedes mirar hacia el porvenir sin temerlo
SALMO 47:4
“Él nos elegirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó”. “Escogerá nuestras heredades”. 

Quien elige lo nuestro es Dios. El señala dónde hemos de vivir y lo que habremos de poseer. Y nuestras heredades son suyas. Las que tuvimos, tenemos o tendremos. Jehová es el Dios de nuestras propiedades. Este versículo según la versión árabe se lee en pasado en el tiempo cuando Israel empezó. Pero otros manuscritos están en futuro. ¿Empezando de nuevo porque lo perdió todo? ¿Quiere decir que nos devolverá nuestras heredades? El salmo mira hacia delante y hacia atrás; pero es mejor mirar hacia el futuro con fe recordando las pasadas misericordias, y lo que ha tenido su pueblo. Dios, podemos mirar hacia el porvenir sin temerlo, con convicción, con esperanza, porque la historia de tu pueblo da base firme para esperarlo todo en ti. Amén. Mira hacia el futuro, iglesia pequeña e insignificante cuando el pueblo suyo será universal (v.9), cuando los gentiles serán unidos por la fe a Israel por medio de Cristo. Dios elegirá tus heredades y las cuidará cuando te ausentes. Puedes mirar hacia el porvenir sin temerlo; tú estás aquí y él allá, todo está seguro porque se halla donde lo dejaste y te acompaña para que hables con él de lo que tienes allá, los próximos cambios que piensas, su tiempo y extensión. Escoge lo que Dios escoge, compra, con sabiduría, oración y paciencia, lo que Dios quiere que tengas y se multiplicará una vez más tu herencia.