lunes, 17 de abril de 2017

Marta con un pañuelo en la mano



JUAN 11:21-27
      "Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá".

Marta no se atreve a pedir que lo resucite pero eso es lo que quiere. La esperanza cristiana no es un consuelo para ella en ese momento. No puede con el pañuelo de la doctrina enjugar sus lágrimas y conformarse. Jesús no deja que nos suceda nada sin sentido (Ayúdanos Señor a creer eso). Jesús le diría, "debes consolarte con esa verdad, no tengas miedo morir ni que te visite la muerte, teme a la incredulidad,  a no tenerme a mí, a morir en pecados, porque morir en la fe es morir en mis brazos”.
Jesús no le dijo "cuando te mueras lo verás en el cielo; no es una porción de ti lo que verás, refiriéndose al alma, una parte; la esperanza que doy es mayor, la resurrección del cuerpo, en un mundo transformado. La muerte es reversible, lo que no es reversible es el destino eterno que cada cual escoja. Las oportunidades se agotan". A todo lo que me ha pasado el Señor le ha dado sentido. Y a Marta se le llenó el corazón de esperanza y consuelo, y con una promesa en la mano secó sus ojos.