miércoles, 20 de abril de 2016

El diablo te dirá que no sirves para nada

 1TESALONICENSES 2:4

"Sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones". 

¿Tú lees ahí que Pablo diga que es "un instrumento indigno para predicar el evangelio? No, al contrario, dice que Dios examinó su vida y la aprobó, un sentimiento de indignidad de nada le hubiera servido para defender su ministerio ante aquellos que precisamente buscaban faltas en su vida. Él se siente indigno en relación a su vida pasada no en relación con su conversión, su redención, su justificación, con la fe en Cristo (Efe.3:8 ;1Co.15:9,10). Eso es lo que el diablo nos quiere hacer creer y que lo repitamos constantemente, que no valemos para nada, que no servimos, que no somos útiles, que no vale la pena ser santos, que eso es inalcanzable. Si así nos juzgamos ¿no nos enfermaremos? ¿No viviremos espiritualmente melancólicos y vocacionalmente frustrados? Oh no, come y bebe que ya tus obras son agradables a Dios (Ecl.9:7), no pienses tan mal de ti como si las gracias del Espíritu Santo no hicieran diferencia. El diablo no pudiera evitar que Dios te bendiga pero sí que no disfrutes esas bendiciones. ¿Es la indignidad una virtud? Claro que no.