viernes, 1 de febrero de 2019

La noche anterior a un sermón


EXODO 19:15
“Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer”.

Esto es enfático, “no toquéis mujer”. Es instintivamente fácil, que, en las relaciones matrimoniales, con el amor marital se mezcle el pecado, y para evitar eso, se le prohíbe tocar a la esposa la noche antes (ver 1Sa.21:4,5). Compárese con el v.10 y mira lo que dice a los sacerdotes (v.22). Todo es una preparación espiritual para oír la voz de Dios, o para predicarla; lecciones para ir al servicio del domingo; no sea que, comiendo, bebiendo y disfrutando, antes y después de oír la Palabra, se peque contra Dios y se entristezca al Espíritu (1Co.10:31). Lee hasta el final del capítulo.

Dios no quiere cerca de sí a nadie que no esté espiritualmente preparado. Pero eso no es lo único. La comunión con Dios es un privilegio; Dios señala a quien quiere tener cerca. Es cuestión de llamamiento. Moisés tenía el buen deseo de llevarlos a todos a que contemplaran aquella experiencia (v.17). “…y Moisés sacó al pueblo para recibir a Dios”, es una expresión muy bonita. Yo quiero Señor para tu pueblo las experiencias que tengo contigo. La noche anterior a un sermón debe ser una noche de santificación, y si entre cónyuges hay relación, que no profanen la santidad del cuerpo y del espíritu, y el Señor no escuche ni vea algo indecoroso, no normal ni natural, porque el deseo, aunque tiene la aprobación divina, es una necesidad adámica como beber y comer, que necesitan vigilancia.

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