viernes, 9 de febrero de 2018

Hay gente mal agradecida así, que edita su historia



EXODO 16:3; Ecl.7:10
“Y los hijos de Israel les decían: Ojalá hubiéramos muerto a manos de Jehová en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud”. 

Quizás en la vida vieja te iba económicamente mejor, pero no espiritualmente mejor. No querían la libertad, ni les era tan bueno el pasado como ahora querían presentarlo. Hay gente mal agradecida así, que edita su historia. Eran esclavos. No acababan de entender eso, que un gobierno, aunque provea comida para la mesa y ropa para el cuerpo si recorta las libertades individuales con las cuales fuimos creados por Dios, es una tiranía. Y los hombres que no apetecen la libertad porque sus tiranos los nutren y los visten como se pudiera hacer con los animales, no merecen el calificativo de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. La libertad financiera es posterior a la libertad política y económica. Estas dos últimas son las primeras que hay que buscar, y la primera con mucho trabajo y sudor acabará por llegar. No tienes tanta comida ni dinero, pero no eres esclavo del pecado. Oh Señor, que yo no apetezca lo que he dejado atrás; nuestras necesidades son temporales y pronto tendremos más de lo que dejamos. Es mejor no tener nada con gracia que mucho sin misericordia. Parece que había voceros que hablaban en nombre de los otros. Hay gente mal agradecida así, que prefieren tener el vientre lleno, y se hacen una ilusión de promesas de nutrición incumplida, aunque los tornen mudos y lleven en los pies grilletes.