martes 24 de noviembre de 2009
Las promesas de Dios no son una estafa
domingo 22 de noviembre de 2009
Lutero y Calvino en la Casa de Spurgeon
viernes 20 de noviembre de 2009
¡Destruid cuatro sextos de esta cultura!
miércoles 18 de noviembre de 2009
No Señor, como ellos no
domingo 15 de noviembre de 2009
Después de él, bendíceme también
sábado 14 de noviembre de 2009
No le des tregua a Dios
miércoles 11 de noviembre de 2009
Una visión onírica
domingo 8 de noviembre de 2009
Sabatistas, ayunadores y culteros
jueves 5 de noviembre de 2009
Teólogos vendidos al postmodernismo
martes 3 de noviembre de 2009
Salid en Santidad
“Apartaos, apartaos, salid de ahí no toquéis cosa inmunda, salid de en medio de ella y purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová” (Isaías 52.11, 12).
Estas son palabras dichas por Dios a su pueblo cuando tuviera que regresar a su territorio. Observe que les pide que salgan todos en santidad. Es lo único que les pide. No les dice que recojan los talonarios del banco, las vacas y los becerros, las camas y los cacharros de cocina. Eso no tiene que decirlo porque no es una simple mudada. Les pide que si volverán a su tierra que lo hagan no como salieron de ella, en pecado sino en santidad. Les dice: “No saldréis impuros, contaminados, pecando. No, así no. No llevéis el pecado con vosotros. Dejadlo atrás”. Si los que Moabitas y amorreos los ve pasar, y si los filisteos los ven llegar, con las mismas costumbres de ellos, ¿qué pensarán de lo que es una iglesia, de quien es Dios y los profetas? ¿Creen que irán a adorar a Jehová en Sión sin son más o menos iguales?
Eh cristiano, en eso consiste la salvación mirada desde la gracia de Dios. Es una salida en santidad; oiga las palabras del Señor como las dice con un énfasis de urgencia, “apartaos, apartaos”. El tiempo es cumplido, han pasado los 70 años de castigo, ha llegado el día de salvación y tienen que asumir la responsabilidad de salvarse siendo santos, porque si no lo hacen así ¿de qué dirán que son salvos? Si no abandonan el pecado que los condena ¿de qué supuesta salvación hablan?
La salvación es un escape como el que le ordenaron los ángeles a Lot, pues está escrito que le daban “prisa” para que huyera de aquella ciudad de condenación, es una huída de “la ira venidera” (Ge 19. 15; (Mt 3. 7) y es en paz, ordenada por Dios (2 Co 6. 17; Apc 18.4).
Los judíos habían preservado durante casi un siglo, los utensilios del santuario, (ver Esdras 1.7); y los primeros que tienen que santificarse son los que manejan las cosas sagradas, “los que llevan los utensilios de Jehová”. Eso quiere decir que en la iglesia los que tocan el púlpito, los que desenrollan los misterios de la palabra de Dios, los que ponen sus manos sobre la Biblia y otros libros santos; esos son los primeros que deben dar el ejemplo, y los demás huir viéndolos a ellos huir también, porque como dice Benito Pérez Galdós en su libro “El Amigo Manso”, “el predicador que no practica lo que dice no es un predicador, es un púlpito que habla”.
Y no se exceptúan a los músicos que no quieren cantar los cánticos de Sión en tierra extraña, los que tocan las arpas, los tamboriles y el decacordio, o el piano, la guitarra y el violín, la trompeta o cualquiera otro instrumento que se use del el salterio de Dios.
Amigo Jedutún, si usted está escapando de la ira por venir, deje atrás todo el pecado de Babilonia la madre de las rameras, no lleve a la tierra santa lo mismo que hizo que ella vomitara a sus habitantes. Su santificación es lo principal, el arte es secundario. “Sed santos” es más importante que “tañed con júbilo” y que “hacedlo bien” (Sal 33. 3).