Páginas

jueves, 4 de diciembre de 2014

Dios está atento a cómo te reciben y sonríen

Génesis 12: 2,3
“Vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre...". 

Y de la tierra que te vio nacer e irás a otra donde no creciste ni te educase y donde su cultura es completamente distinta y opuesta a la tuya; sin embargo cuenta con mi bendición y precisamente en ese sitio es donde yo te haré "grande", y en esa tierra de extraños te "bendeciré" y engrandeceré tu nombre; y tendrás tantas bendiciones que tendrás que compartirlas con otros; y en el trato que otros tengan contigo bien los bendeciré o los maldeciré, estaré muy atento a cómo te reciben, cómo otros sonríen, cómo se comportan contigo estando presente o ausente, mis ojos estarán fijos en el corazón de ellos y los juzgaré si maquinan contra ti y sin tú saberlo los maldeciré y sin que tú pronuncies alguna maldición en contra de los mismos; y por tu corto tiempo en este mundo no podrás ser testigo de hasta dónde llegará tu influencia pero hasta lo más recóndito del globo de un modo o de otro llegará la bendición que yo te daré, o mejor dicho la bendición que daré al mundo a través de ti y no quedará un padre, una madre, un hijo, un pariente, que rose lo que yo te daré a ti que no salga bendecido, tanto con las promesas que te entrego para ti y la posteridad como la educación monoteísta y teológica que te iré impartiendo, y tu vida sencilla tendrá una trascendencia inimaginable".


Y toda esa bendición ¡Dios mío cuando ya peinaba canas! Abram no emigra por razones económicas porque ya había “acumulado”  bienes y  “riquezas” (v. 5), y tenía esclavos. Cuando Dios le pide que emigre no es un joven pues tiene 75 años (v.4), una edad cuando ya uno piensa que no le queda futuro sino ordenarlo todo para enfrentar las limitaciones físicas que se avecinan y la muerte. Pero Dios tenía un plan con él a esa edad llamada hoy “la tercera edad”. Fue en ese momento cuando el Señor quiso llamarlo. ¿Vamos a discutir con Dios, y deplorar que más sueños sobre el futuro teníamos cuando éramos novatos, y que decida siendo viejísimos expandir nuestras bendiciones? ¿No llamó a Moisés a los 80?  Y ser de bendición es vivir yendo de un lugar a otro emitiendo la gloria de Dios, no con la que se coronan los hombres, sino la luz que procede de Dios, la que sale de las páginas de la Biblia, de una ética santa, de una vida de oración y de esperanza, que si los cananeos paganos e acercaran para verla, de asombro se quedarían pasmados, pensando que contemplaban un dios anciano.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Convicciones sobre la doctrina de la predestinación

(Preaching Like Calvin; Bryan Chappell; David W. Hall Editor; pags 66,67).

Efesios 1:4-6
“Bendito sea el Dios y Padres de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la cual nos hizo aceptos en el Amado”.

“Pablo está usando la doctrina de la predestinación no para hacer separación entre los creyentes, ni para hinchar el orgullo por ser elegidos por Dios, ni para demostrar un conocimiento especial de cómo Dios obra, sino simplemente para asegurarle a los creyentes que están en aprieto que Dios los amó y todavía los ama a parte de cualquier mérito que ellos tengan. En otras palabras, la predestinación está encaminada para ser de bendición al corazón de los creyentes. No necesariamente para discutir sobre ella y tomar como excusa la misma para no evangelizar; ella es una buena base para nuestro consuelo cuando nos damos cuenta de las limitaciones de nuestras acciones, de nuestra voluntad y de nuestras elecciones.

“Un alumno de Covenant Seminary a quien le gusta de forma especial hacer evangelismo cuenta de un hombre que llegó a su despacho después de haber estado en un servicio de adoración. El hombre había estado en la iglesia por muchos años pero le confesó que aunque él había estado en la iglesia por tanto tiempo y conocía todas las cosas en relación con el evangelio, sin embargo no era todavía un creyente. Le dijo que eso se debía al miedo que tenía de no haber sido predestinado. Mi pastor y amigo le respondió con gran sabiduría que ese miedo se debía al diablo. Le dijo que el diablo nos confunde en relación, que eso es lo último y no lo primero que tiene que preocuparnos. Le dijo que estaba preocupado sobre la predestinación aunque no era un creyente. La predestinación le aclaró mi amigo es para aquellos que ya aman a Jesús y les asegura que sus errores no destruyen en ninguna manera ese amor. Ese es exactamente el punto que trata el apóstol Pablo cuando le escribe a los Efesios, o sea a los santos que se encuentran en Éfeso. La meta de la predestinación no es una cuestión que se ha entregado a los que no son creyentes para que piensen en ella sino para traer paz a los que ya son cristianos. El pastor le dijo que la necesidad primaria de él en ese momento era simplemente responder en fe, tener a Jesús, confesarlo y amarlo; y  además le dijo que andando el tiempo Dios confirmaría en su corazón el hecho de que él lo había amado primero. Ya sea que tú estés de acuerdo con la predestinación o no, ella fue escrita para los cristianos, y no para aquellos que no lo son. Antes de que respondamos todas las preguntas en relación por qué algunos son predestinados para la salvación y otros no, debemos preguntarnos por qué cosa es que el apóstol le escribe eso a aquellos santos que se encuentran en tribulación y es para asegurarles que Dios los ama desde la eternidad…”


Y después de esto el autor de este artículo continúa haciendo su evangelismo hablándole del amor de Dios hacia esa persona desde la eternidad, lo cual suena muy bonito y tal vez convincente para que la persona en cuestión deje de hacerse preguntas acerca de esta maravillosa, excepcional doctrina, lo cual suena muy dandy pero temo que no cure completamente la falta de zozobra de la persona en cuestión que continuará luchando con el hecho del enigma de su tribulación. Está bien dicho que es una doctrina para creyentes y no para personas no cristianas, pero el encono de la lucha por su comprensión puede ser similar a querer vaciar un océano en un dedal. El que es elegido se siente elegido y tiene pruebas de que es elegido y mientras más lee en la Biblia acerca de la elección y predestinación, en el curso de sus años más firme estará en esa preciosa doctrina que sirve de piedra de tropiezo para los incrédulos y semi incrédulos. Cuando Dios revela una doctrina da la fe y el conocimiento suficiente para aceptarla y vivirla, como es el caso de la predestinación. Los que han nacido de nuevo lo saben y los que han vivido muchos años son los mejores maestros y consejeros para los novatos inmaduros que tendrían que arrodillarse más, estudiar mejor, y el Espíritu Santo poco a poco por aquí y por allá les irá dando las convicciones que en ese momento apetecen. 

martes, 2 de diciembre de 2014

La virgen María dijo déjenme pensarlo

Lucas 2:18-20

"Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón". 

María se quedó callada, pensando. Sabía que había concebido milagrosamente a su Hijo, pero acoge reflexivamente las noticias que traen los pastores; decide para sí misma reprimir sus emociones y no  añadir aquellas apariciones sobrenaturales inmediatamente a su experiencia sobrenatural sin antes pensarlas bien para gozarse dentro de su alma en caso de que fueran  ciertas. No hay indicación de que ella dudara lo que oía, eso no lo afirmo, lo que encomio es su discreción y su espíritu de comedimiento; el no publicar noticias de esa naturaleza sin antes que pasasen por un proceso interno de meditación y acomodamiento espiritual. No se lanzó como una loca, a los cuatro vientos, a publicar lo que pasaba, dejó que fuera Dios y no ella, quien reuniera los acontecimientos alrededor de su Hijo. 

Oh, amado, de quienquiera que sean los testimonios y experiencias que nos cuenten, antes de darles crédito y hacerlos públicos hay que pensarlos, porque el diablo pudiera estar fabricando una propaganda fatal para Jesús; inverosímil, mítica más que real, más nociva que beneficiosa. ¿Qué esperabas ver, a María, loca de emoción contando a todos las noticias más frescas? En los personajes protagonistas en el NT siempre hallamos ese espíritu de comedimiento, cauteloso, exigente de la verdad y hasta escéptico para esas supercherías. Las cosas espirituales son muy serias para tomar por verdad cualquier experiencia que oigamos. ¿Por qué crees que los primeros escritores hermanos hallaron muy difícil escribir un evangelio? (Luc.1:1-4); bien por la abundancia de material religioso en torno al asunto y porque no era fácil comprobar mucho de lo que se decía, no sabiéndose en muchos casos si eran historias o fantasías. Oh, que necesitamos más del espíritu de María para no comentar, relatar, escribir, ni siquiera emocionarnos con algo que no hayamos tenido tiempo para reflexionarlo. María no dijo: "No, no lo creo"; pero su actitud revelaba que les estaba diciendo: "Me gozo en que todo haya ocurrido, pero déjenme pensarlo" (v.51).

jueves, 27 de noviembre de 2014

Para que nadie ponga mala cara ni refunfuñe

                              (ACCION DE GRACIAS)
Números 33:53,54.
“Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis”. 

Contentos con la Suerte. Hoy es día de acción de gracias a Dios. Seguramente tenemos más cosas que agradecer a Dios de las que pensamos. Uno recuerda más las cosas malas que las buenas, pero siempre son más las buenas que las malas. Alguien dice “he tenido suerte” “si la suerte me acompaña”. Aquí veremos por qué Dios le dice al pueblo que se reparta la tierra conquistada echando suertes y que dice la Biblia sobre la suerte.

Dios les da la tierra, ya les dice que es de su propiedad pero la distribución de cada tribu se hizo echando suertes, toda la tierra alcanzaba para todos. Dios no dijo: Rubén ven acá, Zabulón ponte allí, Neftalí ve para allá, por fuera Dios no intervino. No usó su dedo. No le habló a Josué. Le dijo que echaran suertes porque Dios conoce lo inconformes y mal agradecidos que somos que siempre pensamos que merecemos más de lo que nos da, con el propósito de que nos conformemos y estemos contentos cualquiera que sea nuestra situación. Por eso Dios esconde su sabiduría y providencia detrás de lo que llamamos suerte o casualidad. Las circunstancias nos llevan a un lado o al otro y usted no puede ver directamente a Dios, está dirigiéndolo todo pero no te permite verlo hasta que esté contento con lo que le da y donde se lo da. 

Por ejemplo, dónde vamos a vivir y la iglesia a donde nos lleva. No nos gusta el país, la ciudad, le hallamos defectos a la gente, a los vecinos, al clima, a los huracanes, los tornados o las nevadas. La casa no nos gusta sino la de algún vecino. Un poquito de envidia. Y con la iglesia nos pasa lo mismo. No nos gusta mucho, hallamos defectos a los hermanos, las cosas no se hacen como uno quiere. Y no disfrutamos lo que Dios nos ha dado. La mujer, los hijos, la ropa, la comida, el sol, la luna, las estrellas. Detrás de la suerte y las circunstancias se halla Dios, el hombre echa la suerte pero la decisión de ella es de Dios (Pro.16:33). Se echan suertes para que nadie ponga mala cara ni refunfuñe (gruñir, renegar). De gracias en todo y no sea inconforme. Las cosas pudieron estar mejores pero también peores, y cuando pasa el tiempo y se suma y resta todo, y hacemos un balance imparcial y lo que aprendimos, vemos que todo estuvo bien y hay más cosas que agradecer que lamentar.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

No hay nada indecente pero quieren divorciarse

Mateo 5:31-32
También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”.

Habiéndose callado su voz el Maestro acerca de adulterio, habiéndolo enfocado como un mal de origen espiritual, pasa a tratar el mismo problema que ellos enfrentaban con el divorcio. Tengo hermanos en Cristo y amigos muy queridos que han vivido el drama del divorcio, y no he dejado de pensar en alguno de ellos mientras escribo esta exposición. ¡Y líbreme Dios de condenarlos cuando no me ha hecho a mí juez de ellos! Reconozco mi poco entendimiento e incomprensión. Me es más fácil entender lo que dice el texto en cuestión que la tragedia en sí y preferiría que él no dijera lo que es evidente que dice. Pero para terminar de disculparme con esos varones y mujeres de Dios que se han divorciado y se han re-casados, la última palabra la tienen ellos, y no yo, y el Espíritu y la conciencia que se han formado. 
En primer lugar veamos el enfoque judío del matrimonio.  Los judíos también erraban al enfocar el matrimonio como una unión civil, es decir como algo meramente social, de la misma naturaleza que un convenio comercial o un tratado recíproco de cooperación. Concebido de ese modo, sin sentido espiritual, se derivaban varios males entre los cuales la posibilidad inmediata era frecuente (la de divorcio). Se parapetaban detrás de la concesión hecha por Moisés en Deu. 24: 1-4; que fue dada por Dios más bien para proteger a la mujer que para autorizar el divorcio, reduciendo a esa sola cosa la excepción para despedir a la esposa y no por cualquier motivo.
Además, conocemos la variedad de razones para divorciarse que ellos tenían. El espíritu divino de este mandamiento no es para obligar a la mujer a permanecer casada sino para protegerla y que no la dejen desamparada con sus hijos. Si el contexto histórico de la mujer cambia, por ejemplo que tenga dinero para subsistir sin el varón, el hecho del mandamiento y del divorcio sigue desagradando al Señor pero se suaviza. E indudablemente que el contexto ya no es el mismo aunque la piedad de Cristo es la misma, pero entonces no se puede ser tajante y tan severo cuando un problema de este tipo emerge. La variedad de ellos las dejo para después.
Razones aparentemente para divorciarse las tenían por millares, de modo que tomando ocasión en la propia Escritura rompían el sagrado vínculo matrimonial para dar rienda suelta a sus pasiones. Amados, si alguien quiere separarse de su compañero o compañera seguro que no le van a faltar justificaciones para hacerlo.
Dios, conociendo cuánto es la depravación humana y carnal que envuelve el matrimonio, eligió una sola razón para disolver la unión: "la cosa indecente" que ya nadie sabe exactamente de qué  se trataba, y que Moisés indica, pero que pienso que pudo haber sido algún rastro de inmoralidad previa al santo matrimonio o algún defecto orgánico que haría repugnante o imposible la consumación del acto matrimonial (el significado de la palabra es desnudez, mancha). Sólo en ese caso, inmediatamente podría darle carta de divorcio, pero los judíos de antaño, como muchos en la actualidad, no hallan nada indecente en su compañero o compañera la noche de bodas, ni durante la luna de miel, sino que a los dos años, ocho o quince, es cuando salen con el cuento de que tienen razones para divorciarse, pero la verdad ya para ese tiempo el divorcio no es justo. Ya ella ha gastado parte de toda su juventud al servicio de ese hombre, y le ha ofrecido lo más fresco de su vida, ya se siente unida a ese compañero, pero si él quiere dejarla, ¡cuántos no serán los sentimientos de desgracia que invadirán su melancólico corazón! (en la actualidad no sufren tanto como antaño y recursos se buscan para sobrevivir al naufragio).
El Señor viendo que por cualquier motivo se divorciaban y el número de divorcios crecía de modo alarmante, prácticamente lo prohíbe por cualquiera otra causa del mundo: incomprensión, mal carácter, enfermedad, edad, etc., autorizándolo sólo por una razón: la infidelidad conyugal, es decir por un pecado que conduzca directo al infierno. La razón que tenga alguien para divorciarse tiene que ser merecedora de no heredar la vida eterna. Si tu esposo no te comprende ¿por eso no heredará la vida eterna? ¿Y porque tiene mal carácter? ¿Porque está enfermo? ¿O porque se ha envejecido? Esta no son razones espiritualmente suficientes para divorciarse; quizás sí para vivir tristes, para no ser feliz en el matrimonio o para lamentar el haberse casado con esa persona pero no para divorciarse de ella.
¿Qué de otros pecados que merecen la condenación y no son el adulterio, tales como vicios de drogas, alcoholismo, idolatría, hechicería? ¿Ebriedad? ¿Violencia? ¿La hiere con su trato? ¿Gasta su dinero en juegos y otros vicios? ¿Debe dejarlo ella? ¿Está ella sometida a ese energúmeno? ¿Vivirá esa servidumbre? ¿Qué es lo mejor para los hijos (porque ellos cuentan)? Creo, por lo que dice Pablo que sigue el espíritu de protección para la mujer es que puede separarse pero lo que no puede es volverse a casar (1Co.7:10-16); y con todo, el apóstol parece decir esto como un consentimiento sin su aprobación, porque prefiere que por causa de los hijos y del estado futuro no se rompa la unión.
Dios no creó el trueque, ni el comercio, pero sí la familia, y los que van a casarse deben conocer que su unión no es cuestión de firmar papeles y cambios de apellidos sino una unión espiritual para mientras vivan. Con todo, yo no quiero ser contencioso sobre este punto, ni trato el asunto de aquellos que se han convertido a Cristo después de haber incurrido en el divorcio, que en suma, lo dejo a la conciencia y a la exégesis bíblica de cada uno.

Pero siento miedo y me pregunto, ¿qué bendición podemos, la iglesia moderna, esperar de Dios si se tolera el divorcio por cualquier razón y hasta hay pastores que se atreven con la Biblia en la mano a bendecir a un par, dos o tres veces divorciados, en el propio templo? No se trata de mirar ni el matrimonio ni la familia como células sociales, sino como una unión espiritual hecha ante Dios. Y el que busca casarse debe saber con quién lo hace, cuándo lo hace y para qué lo hace, porque una vez sometidos bajo la voluntad de Dios ya no pueden salirse de ella. Eso es todo sobre el divorcio según Jesús. Amén.

Entradas relacionadas

Mis Libros y Pergaminos: ¿Viejo y divorciado? ¿Estás loco? 

Si no tuvieran la cabeza dura 




Consideraciones para no ... 

lunes, 24 de noviembre de 2014

El vicario de Cristo en la tierra es el Espíritu Santo

 Apocalipsis 19: 10


 "Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dijo: no hagas eso yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús; adora a Dios. Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía". 

El ángel mismo pone de pie a Juan y le dice, “levántate, que no debes postrarte ante ninguna criatura por excelsa que sea, arrodíllate sólo ante Dios”. Es asombroso que Juan, tan lleno del Espíritu del Señor haga eso; quizás llevado por la gratitud y la emoción, no porque el ángel lo indujera, ni lo pretendiera en ninguna forma. Un poco después pasó lo mismo (22: 8,9). Está totalmente prohibido dar culto a los ángeles (Col. 2:18) ¡Cuánto menos arrodillarse ante hombres por santo que ellos sean! De ese mismo espíritu puro y angelical participaban los grandes apóstoles, que rechazaban ser adorados como dioses (Hch. 10: 25,26; 14: 5). ¿Qué tienen que decir los que se creen Dios, que justifique que sus feligreses se postren ante ellos, les besen las manos y les confiesen los más íntimos pecados pidiendo absolución como si estuvieran en lugar de Dios? ¿Por qué sus prelados toleran y aceptan tal honra cuando oyen a la gente devota afirmar que estar “viéndolos” a ellos y “tocándolos” es como si lo hicieran al mismo Cristo? 

No hay adjetivos para calificar ese culto a la personalidad; ni es posible pensar que el anciano que tal adoración pública acepta sea una persona humilde llena del Espíritu del Señor cuando no irrumpe entre la multitud diciéndoles que es un ser humano como ellos. Y no pueden alegar que se trata de una autoridad apostólica porque ya hemos visto que los santos apóstoles la rechazaron. Nadie es “el Vicario de Cristo en la tierra” porque a quien único Cristo dejó en su lugar fue al Espíritu Santo, no a ninguno de sus discípulos. Ni por gratitud ni por emoción ningún cristiano debe postrarse ante alguna criatura.  Si los ángeles son “consiervos”, los hombres más santos lo son también y entre nosotros “hermanos”;  somos consiervos los unos de los otros y debemos tratarnos como hermanos, con amor, respeto, pero no como dioses. 

Los que unen a Jesús con Moisés cuiden no encarcelen el evangelio

 Apocalipsis 15:3-4
 "Y cantaban el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo". 

El simbolismo que rellena el Apocalipsis no es sólo uno de los problemas que enfrenta la interpretación de ese libro sino también su judaísmo; es evidente que su autor, Juan, sea el apóstol u otro, es un profundo simpatizante del sistema mosaico, un fuerte defensor del judaísmo y halla sin dificultad armonía entre la ley y el evangelio. Juan conoce bien la profecía antiguo testamentaria y la ley escrita por Moisés, y sus profecías a veces como en este caso, parecen una repetición escatológica de un evento histórico, las plagas enviadas por Dios sobre Egipto en tiempos de Moisés. Juan mira hacia el cielo y ve el tabernáculo del testimonio (v. 5); el templo se llena de humo como cuando Salomón lo edificó (v. 8), y nadie podía entrar en él para oficiar.

El cristianismo es sinónimo de una palabra eficaz, gracia, y al escribirla hay que recordar siempre a Pablo el apóstol; los otros autores del NT tienen que ser interpretados por las enseñanzas paulinas del NT porque son las que revelan el verdadero pensamiento de nuestro Señor Jesucristo.
Nota en el texto cómo Moisés y el Cordero, Cristo, aparecen cantando sino el mismo cántico dos perfectamente armónicos, sin disonancia alguna entre ambos, perfectamente acoplados; eso equivale a decir que el judaísmo es perfectamente compatible en sus letras y espíritu con el evangelio y que ambos se hallan a la misma altura en la revelación. Apocalipsis por su fuerte judaísmo y su inminente escatología se sitúa en una época bien temprana, en el siglo de los apóstoles o muy cerca cuando las persecuciones amenazan con destruir la iglesia y reflejan por muchos sitios el dolor y la esperanza de ella, y dice que el bien al fin triunfará cuando el Señor venga y los impíos sean justamente castigados con las plagas que ahí se mencionan. Eso convierte al libro en un documento muy útil principalmente para la iglesia en aquel entonces porque habla de los eventos que ella debía  esperar que se cumplieran “pronto”; y así fue, no excediendo en mucho a las predicciones hechas por el Señor en Mt 24. Este libro tiene menos escatología que historia, y su mejor uso se obtiene cuando se sitúa dentro y no afuera de los restantes documentos del NT, leyéndolo con la luz que arrojan aquellos y explicándolo con las doctrinas sencillamente enseñadas en los evangelios y las epístolas apostólicas.

Jacobo y Pedro, en los primeros tiempos del ministerio a la circuncisión al cual se dedicaron se hubieran regocijado mucho al leer estas palabras; pero Pablo desconfiaría de la letra de la visión si no hubiera alguna explicación que no comprometiera la salvación por gracia.
Los que unen a Moisés con Jesús tienen que tener cuidado no sacrifiquen la gracia de Dios y atrapen al cristianismo dentro de una estructura histórica y proféticamente judía. Moisés representa la maldición sobre los impíos. Este cántico es mayormente de juicio y predomina el espíritu de Moisés sobre el espíritu del Cordero siendo fuertemente profético en el sentido vetero testamentario. La primera parte del cántico la podrían cantar ambos, Moisés y Jesús, pero la segunda sería un solo, cantado por Moisés, porque respira la antigua teología de los campos de Israel.  Jesús cantaría un cántico de gracia y de salvación, no de juicio, llamándonos a ser salvos. Oh Dios, yo soy más tuyo y de tu Hijo que de otro autor bíblico. Aquí está muy mezclada la ley con el evangelio, a no ser que se cante allá en aquellos tiempos cuando ya la gracia sea retirada del mundo y el Hijo de Dios venga para juzgar con juicio a los vivos y los muertos, tiempo que no habrá esperanza ni perdón y menos un flujo de emigrantes espirituales hacia Israel. 

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...