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miércoles, 29 de enero de 2014

No protestes por donde Dios te lleva o te tiene acampado

Éxodo 14:31
“Cuando Israel vio el gran poder que el Señor había usado contra los egipcios, el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová  y en Moisés, su siervo”. 

Quiere decir en Dios y en la Escritura. De esta experiencia, “grande hecho” la “alzada mano” de Dios, Israel podía aprender grandes cosas; la principal, creer a Jehová. Todo lo que Dios les había mostrado y hasta el endurecimiento de Faraón, la intensidad de su maldad, su terquedad, su crueldad, la ruina de Egipto, la destrucción del paganismo, tenían esa intención, no hay otro Dios, no hay más Dios, Dios es suficiente, omnipotente, con él no necesitan nada más. Hizo todo para hacerlos suyos para siempre. Ningún pueblo jamás tuvo semejante historia de revelación, jamás pueblo alguno tiene en su historia, no en sus mitos y leyendas, semejantes portentos teológicos, donde lo secular y lo sagrado suele ser una misma cosa, portentos que ocurren en su nacimiento, que le dan origen, que culminan una etapa de promesas individuales y sueltas y que maduran y se realizan en estos sucesos. Aquí nace Israel como pueblo.

Y hay un solo Salvador que abrió algo más grande que el Mar Rojo, la tumba, que venció la muerte, que hizo un muro de contención y de salvación. Nunca se nos ocurra querer volver atrás, lamentar nuestra situación, desesperarnos, sentirnos encerrados y sin salida. ¿Por qué? ¿Porque no la vemos? Pero él sí. ¿O creemos que nuestras soluciones son todas las que existen? ¿Y las suyas?, pensar que nuestros imposibles son los imposibles de Dios. El mal casi nos puede dar alcance pero no dañarnos. Hemos conocido a Dios  y seremos salvos, el Mar Rojo no es nuestro último destino, pasaremos por las aguas y emergeremos de él, arriba, resucitados y gloriosos.  Después de leer esto, que es como si lo hubiéramos visto, nunca se nos ocurra protestar por dónde Dios nos lleva, dónde nos tiene acampados, porque lo que hay es que estar “tranquilos y marchar”, tener fe, una buena disposición de ánimo y continuar adelante. Amén.

lunes, 27 de enero de 2014

La economía mejoraría si consiguen un político como José

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Exodo 12:32
“Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacadas, como habéis dicho, e idos, y bendecidme también a mí”. 

De faraón su primogénito muerto. Su familia inconsolable. Sus propiedades arruinadas. Su honor derrumbado. Su religión desacreditada y sus pastores, quiero decir Janes y Jambre, desprestigiados y culpables por haberlo fortalecido con y en una teología errónea. ¿Qué es lo único que le queda que considere importante? ¿Su trabajo? No. Su vida. Y para ella es que pide oración como un Talmud dice, o su bendición. Y ¿a quién le pide la bendición? A Moisés y Aarón. Pero estos dos tienen otro Dios y no el suyo. Un Dios enemigo de su religión, y el mismo Dios que le ha quitado todo, que lo ha arruinado, contra quien se ha endurecido. Y no se la negaron. Los dos venerables ancianos se postraron sobre sus rodillas y pidieron a Jehová que le prolongara la vida. Y Dios lo hizo y el Faraón continuó vivo con esa única bendición, no ser tocado por la muerte en ese momento. 

Quizás pienses: "Me queda poca vida, lo que he perdido es irrecuperable, nadie me puede resucitar a mi primogénito, estoy desacreditado religiosamente, mis pastores me engañaron y sus milagros fueron mentirosos, mi Egipto está arruinado económicamente y tengo que declararme en bancarrota, la vida no puede rebobinarse, es tarde para aspirar a una bendición de Dios”.  Es cierto que nadie puede devolverte un hijo muerto pero sí un hijo perdido en vicios. Es cierto que tu religión está desacreditada en tu experiencia pero bien que lo esté, era mentira y tus pastores, quiero decir tus hechiceros eran unos duplicadores farsantes. Pero la teología que venció la tuya se te ofrece como única verdad

El Dios que tenías como enemigo tiene amigos que son de él y tú tienes acceso a ellos y pedirles que pidan para ti una bendición. Lo único que tienes es que pedirle algo más que la vida. Cosa que Faraón no hizo, sino también que te de un corazón nuevo y quite de ti el de piedra. Faraón no sólo estaba arruinado económicamente sino que por culpa suya su país estaba arruinado. Eso también Dios lo puede componer, si consiguen un hombre de Dios como José, entonces volverán a ser económicamente como fueron. La bendición tendría que ser del tamaño de un nuevo hombre.

domingo, 26 de enero de 2014

La diferencia entre la Biblia y libros de otras religiones

Éxodo 7:8-13
Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”.

Fue inútil la primera señal. Faraón pensó que la diferencia entre uno y otro era muy poca para pasarse de una religión para otra, ambas parecían tener una cantidad considerable de verdad y poder. ¿Hay poca diferencia entre la Biblia y los Vedas, entre Cristo y Baal? La diferencia era abismal aunque externamente no se excedían. Estos eran poderes engañosos (2Te.2:6-12); la forma es la misma y la esencia no; el asunto más importante era saber de dónde venía el poder, del infierno o de la gloria, de la verdad o de la  mentira.

La autenticidad de un evangelio no se mide sólo por sus resultados sino también por su teología, la doctrina que está enseñando y recomendando, si es falsa o verdadera. La naturaleza del poder se conoce y explica preguntando: “¿Qué doctrina es esa que echa demonios?” (Mr.1:27). Y Jesús sabía muy bien a qué se refería. Si se buscan cambios externos los poderes parecen similares, las serpientes muy semejantes; quiero decir que en forma, no hay desigualdad aparente entre un brujo egipcio y un profeta judío, un espiritista y un sacerdote, o entre la brujería y el evangelio. Hay que ser bien instruido y fiel a la Biblia para no ser engañados. Todos tienen sus poderes y hacen prosélitos, aunque la calidad y la procedencia de esos poderes varía mucho. La clase de doctrina ni el  poder que forma personas es el mismo entre el Popol Vuj de los mayas, los Vedas indios, el Libro Mormón, y la Biblia judeo-cristiana. Esta ultima procede de Dios y las otras enseñanzas son del diablo que desde hace siglos como serpiente engaña a los Adán  y Eva de este siglo.


sábado, 25 de enero de 2014

Preparado para la insistencia, el éxito le tomará diez etapas

Éxodo 4:1-9
“Y sucederá que si no te creen ni te escuchan a la primera señal, te creerán a la segunda señal. Y sucederá que si no te creen a estas dos señales ni escuchan tu voz, tomarás agua del Nilo y la derramarás en tierra seca. El agua que tomarás del Nilo se convertirá en sangre sobre la tierra seca”.

El Señor le advierte la posibilidad que una primera lección fuera insuficiente y no tan poderosa como para que ellos la aceptaran. No por insuficiencia en la calidad de lo que se les dijera o vieran sino en la cantidad, porque desde el origen de la humanidad la incredulidad tomó cautivo el centro de la personalidad humana y todos sus accesorios. Especialmente los sentidos. Quizás por eso nuestro Señor reunió a más de quinientos testigos para que le vieran resucitado y ascender al cielo, tal vez por eso estuvo cuarenta días con ellos, les apareció muchas veces y los invitó a usar todos los sentidos, incluyendo el tacto, para que creyesen y no fueran incrédulos (Jn.20:27). 

Por eso dejó que preservaran un poco de maná en una urna dentro del arca, la vara de Aarón que floreció y Cristo que recogieran las doce cestas de pan, porque conocía la debilidad de los sentidos humanos para creer. El Señor sabía lo que pasaría, mas se lo dice así para que se vaya preparando para la insistencia, ya que el éxito le tomará diez etapas. No son nuestros sermones deficientes en calidad sino que hay que predicar más, ciento veinte años antes que el agua, como un diluvio, desborde la ciudad (Ro.15:19-21). Insiste Moisés, Pedro, Jacobo, Juan, Andrés,  tú y yo.

viernes, 24 de enero de 2014

Moisés, el marido caballeroso

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Éxodo 2:14-22
“Y al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían, y dijo al culpable: ¿Por qué golpeas a tu compañero?”. 
 Era un hombre con un gran sentido de justicia; quizás nunca le pesó lo que hizo al egipcio ni cómo trató de apaciguar a los dos israelitas, aunque sabía que había sido nútil. Todos hemos hecho cosas bien hechas que han sido inútiles, pero no por eso nos pesa haberlas hecho ni hemos renunciado a seguir haciéndolas. Uno puede seguir hacia su futuro dejando atrás muchas decepciones y malos recuerdos.

Moisés era un poderoso en Egipto y no era fácil conspirar contra él sin que se enterara. Y eso fue lo que ocurrió. Le dieron aviso y le dio tiempo para huir. Huyó a Madián donde se casó con la hija de un sacerdote, que estando relacionado en su origen con el pueblo de Israel, sería un sacerdote de Jehová como Melquisedec. La palabra también indica príncipe. Moisés nunca se hubiera casado con una mujer que no fuera temerosa de Dios, aunque no entendiera a plenitud todas las enseñanzas del Señor. Por ejemplo la circuncisión.

Mira dónde Moisés halló su esposa; no era egipcia ni israelita sino madianita. Sobre esa unión no se sabe mucho; no la escogió pensando en su liderazgo porque eso le parecía que ya no lo tendría, la nacionalidad de Séfora es como una protesta amarga contra los suyos y contra los egipcios; pero en su frustración necesita una mujer humilde, una ayuda. Es interesante cómo la conoció. Por ser humano y caballeroso con ellas y haberlas defendido de los pastores. Esas cualidades unidas al valor le hicieron pensar al padre de las muchachas que podía tenerlo como huésped en su casa, empleado, y quizás marido de una de sus hijas. Y así fue. Tal vez este es uno de los episodios menos comentados sobre la vida de Moisés y sin embargo es uno de los más bellos. El Moisés de la Ley y del monte Sinaí parece otro, sin embargo no es otro, es el mismo en cierne, con un humilde comienzo. No estaba esperando una gran oportunidad sino que estaba dispuesto para toda buena obra, aunque fuera defender a un grupo de mujeres y sacarles agua de un pozo.

lunes, 20 de enero de 2014

¿Tiene Dios que pedirte disculpas?


Job 23:4
“¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él, y llenaría mi boca de argumentos”. 

La palabra argumento también se puede traducir "razonamientos" y "refutaciones". Y ¿qué argumentos, Job? ¿Podrías sumergirte en las profundidades de la ciencia y la sabiduría de Dios? (Ro.11:33). ¿Argumentos a favor de la muerte de tus hijos, de tu bancarrota económica, de la pérdida de tus amistades y de tu mala salud? Quizás tú quisieras como Job, ir hasta la silla de Dios, pararte enfrente de él, explicarle tus razones, llenar tu boca con argumentos y convencerlo que ha actuado mal en permitir la muerte de tus hijos, tu crisis financiera o el quebrantamiento de tu salud. Piensas que tus razones lo convencerían y que él retrocedería cambiando tu suerte o te pediría disculpas.

¿Es cierto que tus argumentos lo convencerían? No estés tan seguro que tus argumentos sean suficientes sólidos; mucho de la fuerza de ellos la extraerías de tu interés personal, apenas considerarías la situación espiritual de las pérdidas, saldrías como abogado de tus hijos muertos sin saber cómo eran ellos en sus corazones para Dios y si eran o serían dañinos para el reino del Señor, si estaban glorificándolo o blasfemándolo en sus corazones, si fuera mejor para el mundo que existieran o desaparecieran.

Tendrías que argumentar dentro del tiempo y Dios tiene propósitos eternos y, ¿cómo pudieras introducirte hasta allí, leer los rollos secretos de la providencia y la historia completa del mundo, la asignación que cada cosa y persona tiene dentro suyo, oír sus explicaciones, entender la conexión que tiene tu situación en tu generación y en el futuro, entre tú y muchos que no conocerás. Nada resolverías con visitar a Dios en su trono y llenar tu boca con argumentos en defensa tuya y de lo tuyo, aunque te diera las respuestas correctas no las entenderías.

Y si pudieras hallar la silla donde Dios se sienta, si llegaras hasta allí porque abriera tus ojos para que le mirases y te condujeran enfrente de su gloria, ¿crees que el asunto que le tratarías tendría allí, junto al eterno, inmerso en el resplandor de su vida, ante un auditorio de millones de ángeles y millones de espíritus de santos hechos perfectos, piensas que tu situación es verdaderamente importante, que te tendrían como un hombre de fe, ni siquiera como un siervo?

¿Dónde estaría tu fe? No sabes que la fe es creer con un mínimo de palabras, caminar con un poco de luz, y que el mirar a Dios y exponerle tus argumentos ya no es considerado dentro del camino de la salvación sino un procedimiento pedido por los incrédulos de todos los siglos que se creen más sabios que quien hizo el mundo? Nuestras más poderosas razones son tonterías ante el Anciano de Días, el que ha vivido por la eternidad, el que diseñó el mundo, encendió el sol y nos hizo rotar suavemente alrededor en órbita. Nuestra sabiduría en la vida es más ignorancia que ciencia ante los propósitos del Creador Sabio.

Más bien roguemos a Dios que nos ayude a vivir nuestros momentos buenos y malos, disfrutar con gratitud los que son felices. En los malos aprender, confiar, esperar, sencillamente esperar, tal vez Dios nos dé suficientes días para vivir cuando tengamos más historia, luz y madurez, entonces comprenderemos las palabras que Jesús dijo a Pedro: “Lo que yo hago ahora tú no lo entiendes mas lo comprenderás después” y entenderemos esto y aquello y quedaremos arrobados de admiración con el obrar de Dios. Comprenderemos que lo realmente importante no era obtener una explicación sobre una situación difícil ni pedir su rectificación sino tener a Dios mientras ella transcurría y no darle tanta importancia a los logros y fallos de la vida humana.

sábado, 18 de enero de 2014

Todavía tenemos interés para las mariposas

Job 14:2
“Sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece”.

La flor, muy bonita y se muere (Isa.40:7,8; 1Pe.1:24). Pero Dios cuida de sus flores (Luc. 12:27,28). Algunas veces somos flores vivas pero marchitas, otras veces perfumadas y a veces sin perfumes, necesitadas de un poco de agua celestial que reviva nuestras, por el sol y el viento, gastadas apariencias. Con todo seguimos en el jardín de Dios y es un milagro que el pie despiadado de la vida no los haya aplastado, y todavía tengamos por su gracia interés para las mariposas.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...