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miércoles, 6 de noviembre de 2013

¡Cómo pudieron vivir sin el internet ni Facebook!


Eclesiastés 3:1-8

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz”.


En ninguno de esos tiempos dice: tiempo para orar y tiempo para adorar a Dios, tampoco dice tiempo para meditar en Su ley, ni tiempo para el espíritu. Aquéllos son los tiempos que se suceden en la vida cotidiana de una persona; algunas ocupaciones intrascendentes ocupan tiempo: tiempo de comer, romper, conocer, herir y sanar; algunos tienen relativa importancia, endechar, plantar, etc. Y otros parecen tiempos casi perdidos, esparcir y recoger piedras, para la construcción de una casa, una cerca, un pozo, etc. Tampoco menciona el tiempo para el estudio o la preparación mental. Este hombre sabio parece desencantado de sus investigaciones, y de andar dentro de exitosos descubrimientos a los cuales se les esfuman pronto la alegría. 

¿Cómo ocupas tu  tiempo? ¿En cosas importantes o intrascendentes, en fruslerías, o matando el tiempo, suicidándote a plazos? Trabaja, construye una familia y cultiva tu fe. La vida en aquellos tiempos del Eclesiastés tenia veinticuatro horas diarias como la nuestra, y doce meses igual, y puede que con menos entretenimientos, quiero decir sin cines ni televisor, ni radio ni ordenadores o computadoras, y  ¡cómo les fue posible vivir sin la internet,  ni Facebook, ni correo electrónico, ni teléfono móvil! La vida hace milenios era menos complicada,  más sencilla que la de ahora, a nadie se le veía sobre su asno enviando un texto sin atender el tráfico,  pero fue para muchos igualmente sin sentido como hoy; que huyen del aburrimiento por dentro de las “redes sociales”, si es que otrora por las muchas cosas en aquel entonces, en ella no cupo Dios ni hubo tiempo para “escoger la buena parte”, sentarse sin distracción a oír a Jesús (Luc. 10:42).

lunes, 4 de noviembre de 2013

La última palabra en la suerte la tiene Dios


Proverbios 16:33
"... la suerte se echa y... de Jehová es la decisión". 

Ese método de echar suertes es antiguo. Lo que algunos llaman suerte ciega yo la llamo omnisciente providencia. No pienso en juegos de azar, de lotería, bingo, y mucho menos en máquinas tragamonedas; si Jehová interviene en esta clase de suertes, está haciendo muy bien cuando los dueños de los casinos son los que más ganan; porque ese juego de fortuna está inventado más por el diablo que por Dios, que da bendición con salud, sobre el trabajo y los negocios para que el hombre suyo prospere; aquellas formas mundanas y diabólicas de ganar dinero no tienen mucho que ver con la aprobación divina, tal vez con las respuestas de espíritus inmundos a los que le imploran a imágenes.

Es precioso pensar en la omnisciente providencia cuando se trata de eventos que uno no ha podido controlar y son adversidades, o son favorables, milagrosos o tragedias como accidentes y otras pérdidas, peligros en el viento, las aguas, en el fuego; coincidencias y otras formas donde se ve claramente la inteligencia divina. Pero mejor que echar suertes para decidir un asunto como se hizo en la elección del sucesor de Judas aunque hicieron bien, es estudiar el asunto, orar, y consultar la palabra de Dios. Supongo que se echa suerte cuando ambos están calificados no para decidir entre uno más y otro menos sino entre igualmente buenos. Aprende sabiduría de la providencia divina y adora reverente la poderosa mente del Señor. La sabiduría de Dios y no la suerte, en el azar, la casualidad, la fortuna, es quien tiene la última palabra.

Échale la culpa a otro, no a Dios


Proverbios 19:3
"... la insensatez del hombre pervierte su camino y luego se irrita contra Jehová" (Eze. 18:25). 

No culpes a Dios por las consecuencias de errores que tú cometiste, no le eches la culpa a la providencia de Dios; hubieras pensado mejor las cosas, hubieras asegurado más, hubieras tenido más paciencia y esperado, pero te precipitaste y tomaste una decisión rápida sin tener la seguridad que la mano de Dios te guiaba, porque no la buscaste, te creías sabio en tu propia opinión, y ahora que cosechas el fruto de tu equivocación, pues piensas y dices que Dios no te ha ayudado y que él a fin de cuentas es el culpable.

El culpable eres tú, no él; deja de molestarte contra Dios y atribúyete a ti mismo tus errores y no busques un inocente en la tierra o en el cielo para echarles las culpas que son sólo tuyas; si caes en tentación es por tu voluntad que pecaste y no porque Dios te tentó (11:3; Sgo. 1:12-15). Déjate de estar diciendo que Dios lo permitió y que fue la Serpiente, tu mujer y no tú. Dale la cara al asunto y pídele perdón a Dios y a quien molestaste.

jueves, 31 de octubre de 2013

Dios no es un Dios viejo


Salmo 110:3
"Tú tienes el rocío de tu juventud".   

La juventud es para ti como el rocío” (LBLA). Debemos pensar en Cristo como una persona siempre joven, rey joven, sacerdote joven, profeta joven, como un Dios joven. ¿Por qué imaginar la eternidad como algo viejo? Lo que no se envejece siempre es nuevo; por eso también se le llama "el lucero de la mañana" (2 Pe. 1:19; Apc. 22:16). Jesús es el fin de la noche, lo que adorna el cielo cuando el panorama es totalmente oscuro. Con Jesús amanece, el mundo se cubre con rocío.

Estos dos versículos 3,4, describen quién es Jesús y cómo reinará. Un sacerdote eterno (He. 7:3). Sus palabras siempre son nuevas, no digo modernas, son antiguas pero nuevas, esto es, vigentes y valiosas como el viejo oro y las piedras preciosas; sus doctrinas son nuevas siempre, actuales, prácticas, para cualquier siglo, en el tiempo que viva el hombre. Y renueva el espíritu de los que el pecado ha envejecido, renueva con bendiciones, con alegrías, esperanza, con perdón, porque el error, la tristeza y la muerte envejecen; Jesús es el remedio para el desgaste moderno, la savia que el hombre de hoy necesita, los tuétanos, el meollo y la grosura. Es siempre actual, el centro de todo, y este mundo rutila alrededor de un gran vacío, Jesús lo llena todo (Efe.4:10)….hermoso Jesús (Sal.45:2). Yo quiero tener esa clase de juventud, eterna.

Toma tu vocación con calma



Salmo 110:1,2
“…siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos bajo tus pies”. 

No le dijo: “Corre de un lado para otro, lucha, esfuérzate, derrama mucha sangre para que puedas hacer el templo y no tengas que dejárselo a tu hijo”, sino “siéntate a mi diestra”, “repósate, estate tranquilo, ten sosiego, toma tu vocación con calma, deja a tus muchos enemigos bajo mi responsabilidad, yo me encargo de ellos”.

Oh Señor, David no se dio reposo, siendo llamado a esa promesa no se incorporó a ella, la creyó pero no la disfrutó. Creyó que Dios pondría a sus enemigos bajo sus pies pero no disfrutó tranquilidad y paz espiritual. Creyó que era algo que él podía hacer no algo que Dios haría por sí sólo. Los años de David fueron pocos porque él mismo se acabó espiritualmente, se “emproblemaba”, oraba por sus problemas pero no se sentaba espiritualmente, sufría, luchaba, se movía y no tenía ni una hora de tranquilidad. Sus salmos son un mar tempestuoso. Vivió en constante inquietud. Fue un hombre conforme al corazón de Dios, hizo todo lo que el Señor quiso, pero sin reposo. 

Se encaneció, se arrugó y se consumió a lo largo de sus sesenta o setenta años. Venció a sus enemigos pero ellos le hicieron espiritualmente mucho daño; sufrió en carne propia lo que debió haber dejado que su Redentor, el Cristo, sufriera; sus salmos están llenos de los sufrimientos de Jesucristo, él mismo se clavó en la cruz, repartieron espiritualmente sus ropas y murió diciendo: “Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado? (Sal.22:1)”. Obtuvo éxito pero no disfrutó la promesa. Oh, Dios, si pudiéramos con tu ayuda, aunque hagamos menos creer más. Amén.

DÍA DE LA REFORMA PROTESTANTE





 TetzelLutero, Catedral de Wittemberg



Hoy 31 de Octubre DÍA DE LA REFORMA PROTESTANTE
(Continuación de la entrada anterior)
“Aunque los acontecimientos posteriores revelaron otra faceta de su carácter, durante todo este tiempo Lutero parece haber sido un hombre relativamente reservado, dedicado a sus estudios y a su lucha espiritual. Su gran descubrimiento, aunque le trajo una nueva comprensión del evangelio, no lo llevó de inmediato a protestar contra el modo en que la Iglesia entendía la fe cristiana. Al contrario, nuestro monje continuó dedicado a sus labores docentes y pastorales y si bien hay indicios de que enseñó su nueva teología no pretendió contraponerla a la que enseñaba la Iglesia.

“Poco a poco, y todavía sin pretender ocasionar controversia alguna, Lutero fue convenciendo a sus colegas en la Universidad de Wittemberg. Cuando por fin decidió que había llegado el momento de lanzar su gran reto, compuso 97 tesis, que debía servir de base para un debate académico. En ellas, Lutero atacaba varios de los principios fundamentales de la teología escolástica, y por tanto esperaba que la publicación de esas tesis, y el debate consiguiente, fueran una oportunidad de darle a conocer su descubrimiento al resto de la iglesia. Pero, para su sorpresa, llegó la fecha del debate y solamente se le prestó atención en los círculos académicos de la Universidad. Al parecer el descubrimiento de que el evangelio debía entenderse de otro modo al que corrientemente se predicaba, que le parecía tan importante a Lutero, tenía sin cuidado al resto del mundo.

“Pero entonces sucedió lo inesperado. Cuando Lutero produjo otras tesis sin creer en modo alguno que tendrían más impacto que las anteriores, se creó un revuelo tal que a la larga toda Europa se vio envuelta en sus consecuencias. Lo que había sucedido era que, al atacar la venta de las indulgencias, creyendo que no se trataba más que de la consecuencia natural de lo que se había discutido en el debate anterior, Lutero se había atrevido, aún sin saberlo, a oponerse al lucro y los designios de varios personajes mucho más poderoso que él.

“La venta de las indulgencias que Lutero atacó había sido autorizada por el papa León X, uno de los peores papas de aquella época de papas indolentes, viciosos y corrompidos. León le hizo saber que estaba dispuesto a concederle a Alberto lo que pedía, a cambio de 10,000 ducados. Puesto que ésta era una suma considerable, el Papa autorizó a Alberto a proclamar una gran venta de indulgencias en sus territorios, a cambio de que la mitad del producto fuese enviado al erario papal. Parte de lo que sucedía era que León soñaba con terminar la Basílica de San Pedro, comenzada por su predecesor julio II, y cuyas obras marchaban lentamente por falta de fondos. Luego, la gran basílica que hoy es orgullo de la Iglesia romana fue una de las causas indirectas de la Reforma protestante.

“Quien se encargó de la venta de indulgencias en Alemania central fue el dominico Juan Tetzel, hombre sin escrúpulos que a fin de promover su mercancía hacía aseveraciones escandalosas. Así, por ejemplo, Tetzel y sus subalternos pretendían que la indulgencia que vendían dejaba al pecador “más limpio que al salir del bautismo”, o “más limpio que Adán antes de caer”, y que “la Cruz del vendedor de indulgencias tiene tanto poder como la Cruz de Cristo”, y que, en el caso de que quien compra una indulgencia para un pariente difunto, “tan pronto como la moneda suena en el cofre, el alma sale del purgatorio”. Tales afirmaciones causaron repugnancia entre los mejores informados, quienes sabían que la doctrina de la Iglesia no era tal como la presentaban Tetzel y los suyos. Se resentiría el espíritu nacionalista alemán, que veía en la venta de indulgencias un modo mediante el cual Roma esquilmaba una vez más al pueblo alemán, aprovechando su credulidad, para luego despilfarrar en lujos y festines los escasos recursos que los pobres alemanes habían logrado producir con el sudor de su frente. Pero aunque muchos abrigaban tales sentimientos, nadie protestaba, y la venta continuaba. Fue entonces cuando Lutero (un día como hoy, 31 de octubre de 2013) clavó sus famosas 90 y cinco tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg.” (La Era de los Reformadores, Justo L. González, páginas 50-53).

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...