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martes, 25 de octubre de 2011

Un ministerio corto



 “Cuando sus discípulos oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura” (Marcos 6:29).


Un ministerio corto el de Juan. Termina de una forma brusca y horrible, preso y decapitado; pero tuvo su significado. Dios cumplió su propósito en él, que fue decir muchas verdades acerca de Jesús. No hizo ningún milagro pero todo lo que dijo del Señor era cierto (Jn. 10:41). Fue una antorcha que alumbró en lugar oscuro, por un corto tiempo, y la apagaron. Nota que en Juan 5:35 dice que por un corto  tiempo. Pero vivió de forma inmensa porque lo confundieron con Elías o alguno de los profetas. No alcanzó a ver  tantos usar el camino que preparaba al Señor porque su misión era sólo eso (1:2,3). Por su influencia emergieron apóstoles.

Su muerte parece ridícula e insensata. Una chiquilla seduce a un viejo rey y la madre de ella se venga del predicador. Hay algo dentro de nosotros que tiene que doblegarse, la aceptación de la clase de ministerio que Dios quiere que tengamos, sin pensar en nada más. Es una felicidad saber dónde y cuándo termina un ministerio, valorarlo espiritualmente y quedar satisfecho. El ministerio de Juan fue breve pero importante. No es la longitud del tiempo sino lo que se hace. Quizás muchos de nosotros no venimos a este mundo para hacer muchas cosas para Dios sino sólo algunas, y después de haberlas hecho, podemos orar con aquel anciano de Jerusalén: "Señor despide a tu siervo en paz porque han visto mis ojos tu salvación". El ministerio es la vida, y si ya hicimos todo para lo que venimos ¿para qué seguir viviendo? ¿Qué tiene este mundo para no querer salir de él?

lunes, 24 de octubre de 2011

¿No Pudo Jesucristo?

Marcos 6:5, 6.
“5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando”.


"No pudo". Es una palabra fea en el ministerio de Jesús y casi que no es exacta, no para indicar limitación en el poder del Señor sino la gran incredulidad que halló en los habitantes de Nazaret; es una forma histórica de hablar sin exactitud teológica. Pedro y Marcos estaban inconformes con los resultados espirituales en Nazaret (v.5, "unos pocos". Por cierto, todos ellos, Luc. 13:23,24). Dondequiera que aparezca la palabra incredulidad tiene necesariamente que seguir ese resultado: unos pocos. Nos perdemos muchas bendiciones del Señor por nuestra incredulidad; ni siquiera una preocupación nos podemos quitar porque no miramos nuestros problemas con fe.
La fe es una forma especial de mirar el futuro. Si yo estuviera seguro que en el futuro todo se pondrá bien, ahora sonreiría. Oh Señor, auméntame la fe cuando la necesite, que pueda mirar el Invisible y pueda mirar el futuro como un gozo puesto delante de mí. Amén. Nazaret perdió su oportunidad y otros la tomaron. La gracia es irresistible para los elegidos; sólo ellos sufren una salvadora y graciosa violencia.

domingo, 23 de octubre de 2011

Quieren irse ustedes también


1 Samuel 13: 8
“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba”.


Esa fue la prueba de su fe. Saúl demostró no tener fe porque fue impaciente. El hombre de fe espera el cumplimiento de la palabra de Dios. La paciencia debe tener su obra completa, y no está completa hasta que reciba la promesa. Dios cumplirá su palabra; podemos estar seguros que la palabra de Dios es limpia (Sal. 12: 6), aunque fue escrita por hombres, la influencia de Dios fue tan completa sobre ella que no tiene ninguna impureza humana, mentira, falsas promesas y engaños. La escribió Dios con su mismo Dedo (El Espíritu Santo). Así que, ejercitemos nuestra paciencia, aunque sea a través de muchas dificultades, hasta que Dios cumpla lo que prometió. Esperar, esperar, esa es una difícil palabra.

Le estaban abandonando, así Dios probaba si tenía fe. Se quedaba solo. Debía esperar unos minutos más y Dios cumpliría su palabra. Aprende a esperar en la promesa de Dios hasta su cumplimiento. Serás tentado con más fuerza cuando la hora del cumplimiento de la promesa se acerque. Dios tiene su tiempo y si pasa el tiempo que ha dicho, si llegase a regular el tiempo, si extendiese el plazo y fuera más allá de lo que se dijo y se quiso, hay que seguir esperándolo, porque poderoso es para cumplir lo que prometió, aun fuera de tiempo. La fe tiene que ir más allá del cumplimiento del tiempo, entrar a lo negativo, lo contradictorio, lo imposible, aunque no vea futuro, que no quiere decir que no exista; es que el futuro no es de ella.

El futuro se mira en las promesas no en el tiempo ni en las circunstancias; por lo tanto los ojos no deben ser puestos en esas dos cosas sino en la Escritura, y ella no miente. Entender la Escritura es entender el futuro. Ella es el lugar donde el Espíritu Santo nos enseña el futuro, y siempre es bueno y noble, y mejor. Creer en él y amarlo aunque no cumpla su promesa, en contra de lo que ha dicho, más allá de la muerte y en el otro mundo. Las promesas no están dadas para poner a prueba la fidelidad de Dios sino la consistencia de nuestra fe.

No es apretar un botón y la promesa automáticamente se abre, como una puerta, sino ir de un lado para otro donde vaya la palabra, preservando la integridad dentro de la fe aunque no nos quede más tiempo ni esperanza para ver su cumplimiento (Dan, 3: 16-24; Jn. 11: 34-44). Padre nuestro que estás en los cielos, predicamos tu palabra, esperamos en ella, si da fruto bien, si no lo da, bien; si nos quedamos solos hágase tu voluntad; cuando se vaya el último nos quedarás tú, danos fe para decir a los pocos que nos queden en la hora del abandono “¿quieren irse ustedes también?” (Jn. 6: 67).

sábado, 22 de octubre de 2011

Sobre la vida vivida reorganizar otra


Isaías 58:12
“Restaurador de calles donde habitar”. 

Uno no habita en las calles sino en sus casas, pero ¿dónde ha visto usted que se fabriquen casas y no tenga calles de acceso a ellas? Quien planea las unas planea las otras. ¿Por dónde sus dueños y vecinos van a entrar si no hay acceso a ellas? Pero es que las casas fueron desocupadas porque sus propietarios, no emigraron, sino que los deportaron a otro país, fueron evacuados de allí, los obligaron a salir y llorando sus mujeres dejaron el sitio de sus delicias y solaces. Y abandonados aquellos barrios las calles principales y adyacentes se fueron colmando de hierbas y árboles salvajes de modo que la indomable vegetación hizo inhabitable la población porque ellas estaban impasables.

La esperanza profética les levanta el ánimo a los desplazados y les dice que su ministro tiene la ocupación de hacer que las viejas casas sean de nuevo ocupadas, las antiguas poblaciones reocupadas y las calles del recuerdo vueltas a transitar. El futuro debía reencontrarse con el pasado con todos los malos recuerdos que éste evocara; no un presente desconectado con las vicisitudes, humillaciones, vergüenzas y culpas de otrora sino precisamente sobre eso mismo porque es el único modo que se venza dentro de la mente todo el daño y la amargura acumulada; plantarle cara a lo que se quiso y no se pudo olvidar sin huir de él sino deshacer envejecidos ya aquello con lo que no se podía morir rumiando. No volver a caminar por aquellas viejas calles, tan distintas ahora porque aunque parezcan otras son las mismas, tienen los mismos nombres y las huellas de los mismos pies, unos vivos y otros muertos.

Y de nuevo a los domicilios, arruinados por la guerra, el viento y la lluvia, los truenos, el incendio y la derrota; arreglados, renovados sobre los mismos cimientos, engrasadas de las puertas y ventanas sus bisagras, los techos levantados y restaurados, los baños acondicionados, las cocinas remodeladas y asientos nuevos, si no es posible recuperar los anticuados. Sobre la vida vivida reorganizar otra, sobre las mismas verdades y enseñanzas, sobre la misma Palabra de Dios y la antigua e inexorable teología bíblica.

viernes, 21 de octubre de 2011

Los santos son malos clientes

 Marcos 5:1-17

(Mt. 8:28-34; Luc. 8:26-39)
 1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.  2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.  8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.  9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.  12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.  13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. 14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17 Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. “Y comenzaron a rogarle que se fuera de su comarca”.


Debieran haberle pedido que se quedara. Ninguna persona natural quiere hacer un cambio religioso, espiritual, si le afecta económicamente, si le perjudica (Mr. 10:21,22) Honor y dinero son dos de las cosas que más los hombres aman y vacilan en perderlas aunque sepan que sus vidas serán mejores sin ellas (Flp. 3:7,8); el buen ejemplo no les hace ningún bien ni la predicación tampoco. Echan a Jesús de su territorio, de sus trabajos, de sus hogares (a veces de sus iglesias).

¿De qué le vale a un hombre que gane todo el mundo y pierda su alma? ¿No vale más el vituperio de Cristo que todos los tesoros egipcios? (He. 11:26). El hombre ama más el dinero que su alma. La sociedad se opone al cristianismo no porque sea malo sino porque transforma al hombre. Quisieran un Jesús, sí, pero que no se meta en sus negocios ni en su vida privada. Que no le saque del corazón lo que les gusta ni toque sus bolsillos. O sea, que deje a los diablos dentro y les sea permitido hacer negocios sin conciencia cristiana, sin tener en cuenta los “Diez Mandamientos”. 

Quisieron decirles “deja a ese hombre intacto, lo preferimos se quede como está si la curación de sus males ha de tener repercusión entre nosotros, aléjate de aquí y no pongas más un pie en nuestra comarca, hazte la idea que no existimos porque desde que andas por estos lares tenemos menos clientes y nuestras ganancias han disminuido. La gente pobre no empeña sus  pertenencias, no juega al azar, no bebe alcohol, no fuma marihuana, no huele cocaína no los podemos estimular a que gasten sin control, las últimas modas no les importan y no vendemos ninguna cinta pornográfica, y lo peor de todo es la fidelidad matrimonial que se han propuesto aun aquellos que amaban más de una mujer. Esto es un paraíso y en el paraíso no se pueden hacer negocios, los santos son malos clientes”.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...