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martes, 18 de marzo de 2014

Hay que estar loco para dejar a Dios


Deu.32:6
“¿Así le pagas al Señor,  pueblo insensato e ignorante?”.

O, “así le tratas” “así le retornas” sus bendiciones. “…pueblo loco…” o insensato, estúpido, malo y perverso. Como los tontos en sus decisiones son semejantes a los locos, opto por esa traducción. Cuando alguien actúa mal uno dice “estas loco”. ¿Ignoras que su benignidad te guía al arrepentimiento? (Ro.2:4; 1Co.15:10). Hay que estar loco para dejar a Dios; caer en la demencia colectiva de las sociedades y pueblos del mundo, que enloquecidos por la secularización y materialización de la vida han dejado a Dios. Cuidado con la psicosis de las masas humanas porque ancho es el camino que lleva a la destrucción.  

¿Tan mal te ha ido con Dios? ¿Qué te han ofrecido que sea mejor? ¿Quién ha hecho por ti más?  ¿Por cuál dios lo cambias? No se puede servir a dos señores; no se puede servir al Señor y a las riquezas. ¿Qué delirio tienes, locura que te ha cautivado los sentidos y te lleva a actuar irracionalmente? Vuelve en ti (Luc.15:17). Dejar a Dios es una locura y también ignorancia, sin un ápice de sentido común.  No lo dejas porque te hayas hecho más sabio, corrupciones intelectuales, sino por impulsos pasionales. ¿Será mentira y habrá algo que sería más convincente que el Dios de tu historia y tu experiencia? Es una colosal locura negar al Creador, abandonar al Salvador, dejar de vivir sin el Espíritu Santo. Si te cabe duda pregúntales a los ancianos cristianos o lee la Biblia, y te dirán que mereces el premio de la insensatez (v.7).

sábado, 15 de marzo de 2014

No son remiendos de personalidades rotas


1Co. 6:9-11
"No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios". 

Todos los verbos, gracias a Dios, están en pasado, eso éramos pero ya no somos; hasta nuestras equivocadas maneras han sido cambiadas y ahora nos portamos natural y espiritualmente correctos. Esos verbos en pasado son toda una dicha y encierran una enorme cantidad de gracia y de misericordia, de arrepentimiento, de fe y de perdón. Esos verbos en pretérito son las cosas viejas que tenían que pasar y pasaron cuando un día escuchamos la predicación del evangelio (2Co.5.17). Ahora somos criaturas nuevas. No cambiadas mediante ceremonias, circuncisión o incircuncisión, sino que hemos sido hechos nuevas criaturas. Es lo verdaderamente importante. Es una obra magnífica que da toda reputación a Dios y gloria al cielo. Aquella iglesia no fue formada por un programa psicológico de remiendos de esas personalidades rotas y desviadas; toda alma tortuosa fue enderezada, todo camino y promontorio allanado y preparado para la venida del Señor. No hizo falta predicarles primero ética, o un programa de restauración psicológica, no hizo falta la consejería sino la predicación de la Palabra asistida por el poder de Espíritu Santo. 

La iglesia no se forma con esa clase de programas, sino con el poder de Dios, con el temor a Dios, que nace por medio de la fe. Con la presencia del Espíritu Santo dentro los corazones de esa gente pecadora. Oh sí Señor, qué bueno que me has lavado de esos pecados que cometí en mi ignorancia. Señor, yo no lo reconocía, nadie me había dicho como eras, como pensabas, lo que amabas y aborrecías, pero venida la palabra y la fe me has lavado por tu Espíritu. Me gusta esa palabra "lavado". Ya estoy limpio y sólo me quedan recuerdos pero no manchas. Ya he sido emblanquecido (Apc.7:9,13,14). Y lo he sido en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. Bendito sea el Señor por su muerte, y el Espíritu por su ministerio de santificación.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Somos un incienso aromático a Dios


 2Corintios 2:12-17
“Para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién está capacitado”.

No Señor, no hay nadie que por sí mismo sea competente para tener un ministerio de éxito. ¿Quién puede triunfar sin tu preciosa ayuda? Son muchos los desalientos, grande la oposición, espantosos los peligros, negras las desilusiones, tristes las privaciones, muchas las incomprensiones, abundantes los herejes, numerosos los falsos hermanos y falsos profetas, terrible la dureza del corazón, grande la incredulidad, abundante el materialismo, constante la oposición de Satanás, fieras las luchas contra la carne, constantes los ofrecimientos pecaminosos del mundo y los dardos de fuego del maligno. Y para triunfar sobre todo eso, ¿quién puede?
 Nosotros no imponemos el cristianismo con la espada y por la fuerza como los mahometanos a Mahoma; nuestra espada es la del Espíritu, la palabra de Dios, nuestra divisa es el amor y el perdón y el tema de nuestra predicación Cristo crucificado.

Nota que el ministerio de salvar almas es agradable al Señor. Que el conocimiento de Cristo es un olor suave, como perfume para Dios, y los hombres, oh Señor, queremos ser más olor de vida para vida que olor de muerte para muerte; pero, oh amado, siempre somos grato olor a Dios. Nuestros trabajos le agradan, nuestros esfuerzos suben a él como un perfume delicioso, ya sea que nuestro mensaje sea creído, ignorado o rechazado.

Pablo habla de que va constantemente en triunfo y sin embargo dice que su mensaje para unos es de muerte, no los salva. No habla de fracaso espiritual porque no crean su profético anuncio. ¿Fracaso? Ese término se sitúa en otro lado. Fracaso no es cuando un ministro es rechazado, no, fracaso es cuando ha pecado, cuando no es fiel, cuando se contamina con mujeres o con dinero, cuando anda con mentiras. Para Dios valemos tanto cuando recogemos almas como cuando las perdemos, cuando atamos y cuando desatamos, cuando abren sus corazones al mensaje y cuando los endurecen. ¿Por qué miras tal sermón como un fracaso? El ministro se entristece porque las almas no se salvan pero no mira el rechazo de ellas como un asunto de triunfo o derrota, siempre es triunfo. Un ministerio de fidelidad a la palabra de Dios no es un ministerio fracasado. Olor desagradable al Señor es el tráfico comercial con el evangelio de Cristo (v.17), cuando se planta un negocio alrededor del Señor y se vende a las almas aquello que se ha recibido por gracia; entonces se convierte su casa en un mercado. Somos en vida y ministerio un incienso aromático a Dios, independiente del resultado de nuestra labor.

martes, 11 de marzo de 2014

Dormimos en esperanza, como si no tuviéramos problemas



Deuteronomio 2:30
“No quiso dejarnos pasar porque Jehová endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón a fin de entregarlo en tus manos”. 

Esa es la teología del AT, esa es la revelación del AT; Dios endurece el corazón de faraón para destruirlo y lo mismo a estos de Hesbón. Sin tener que defender a Dios, sin acusarlo, ese pensamiento es un gran refugio y de tranquilidad para el espíritu cuando uno tiene enemigos que se obstinan, no entran en razones, persisten en querernos hacer daño, y no vale que se busque concordia con ellos, no quieren hacer la paz sino hacernos mal; entonces viene la tranquilidad si en vez de lamentarlo y perder el sueño con preocupaciones pensamos que es así porque Dios lo está queriendo y por alguna razón le quiere cobrar sus faltas todas juntas. Y dormimos en esperanza, como si no tuviéramos problemas. Jehová peleará por nosotros y estaremos tranquilos (Ex.14:14).  Si lees el v.31 verás que saldremos ganando y aumentará nuestro territorio.  Y el v.33 es el trago amargo y el susto que hay que pasar al enfrentarlos. En el v.36 dice que “no hubo ciudad inaccesible para nosotros”; sin excepción, todas. Quiere decir que ninguna era demasiado elevada, fuerte o segura. Amén.

martes, 4 de marzo de 2014

El cristiano y los poderes psíquicos del diablo


Efesios 6: 12
"Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". 

¿Has leído eso, que las tinieblas de este siglo son gobernadas por espíritus rebeldes a Dios? ¿Que las armas efectivas contra el pecado son espirituales y que pueden destrozar las fortalezas de Satanás? (2 Co. 10: 3-5) ¿Que es una equivocación de enfoque hacer de un conflicto, una humana batalla personal?

Adán y Eva no se comunicaban con Dios ni con el diablo por medio de sonidos vocales. No fueron creados hablando. Se comunicaban mentalmente y se entendían perfectamente. Cuando Dios le dijo al hombre que no comiera aquel árbol y le advirtió de las consecuencias no usó palabras alguna pero él lo entendió perfectamente, lo mismo que cuando le puso nombre a las bestias. Eva entendió a Satanás perfectamente y se comunicó con él de la misma manera. Supongo, casi perfectamente que cuando pecaron se quedaron sin esa forma de entenderse y hablar, y empezaron a formarse los idiomas.  

El diablo tiene un poder psíquico de convencimiento extraordinario y lo demostró. Un poder que no puede ser contrarrestado sino con el poder de Dios que es superior. Puede entrar dentro de nuestra vida mental cada vez que se lo antoje y cambiar nuestros pensamientos, confundirlos con los suyos y hacernos creer cosas que no son verdad, mintiéndonos, suscitando desconfianzas y malas sospechas, envenenando nuestras relaciones con Dios y los demás. Es muy difícil hacer una separación entre los pensamientos propios y los del diablo. Cuando el apóstol Pedro le dijo al Señor "ninguna cosa mala te suceda", ninguno de sus compañeros se dio cuenta que quien hablaba por su boca era Satanás sino solamente el Señor (Mt. 16: 23) y le dijo por qué, porque estaba poniendo las cosas humanas en lugar de las cosas de Dios. Cuando Judas pensó entregar a Jesús se dice que Satanás entró en él (Jn. 12:37). Cuando Satanás hablo con Eva le introdujo la duda

La lucha contra él consiste en revestirnos de "los poderes del siglo venidero" (He. 6:5); un poder que proviene por la unción del Espíritu Santo (Hch. 1: 8), y que nos permite "llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Co. 10:5). El arrepentimiento significa un cambio de mente (Hch. 3:19). La conversión en el cristiano equivale a una transformación, a una renovación del entendimiento (Ro. 12:2); para que llevemos la mente de Cristo (1 Co. 2: 16). Al diablo le es difícil penetrar la personalidad de Cristo, siempre permanece fuera de ella; y la mente de Cristo es capaz de usar rectamente la palabra de Dios para oponer los pensamientos de Dios a los pensamientos del diablo. La personalidad está formada por "el sentir que hubo en Cristo Jesús" (Flp.1) y la mente de Cristo (Flp. 2: 5). Desarrolle la personalidad cristiana completa, pensando y sintiendo como Cristo. Con la bendición de Dios eso es suficiente para hacerle frente a los poderes psíquicos del diablo. Amado Señor, bendice  nuestros ataques y defensas.

lunes, 3 de marzo de 2014

Una autopsia a Lázaro


Juan 11: 16-44
“16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. 17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;  19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.  21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.  28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.  29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.  32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 35 Jesús lloró. 36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?  38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!  44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”

Este caso de la resurrección de Lázaro en Betania fue muy sonado en su ciudad, y es conocido por todos los que leen el Nuevo Testamento. Me ha parecido provechoso para mí mismo leerlo de otra forma, espiritualizando lo ocurrido, en vez de en su forma ordinaria. La muerte y resurrección de Lázaro observada con el lente de la teología es instructiva y el rédito es mayor que la lectura común de la historia. Marta le dijo al Señor "hiede ya porque es de cuatro días".
Es lógico a juzgar por el tiempo que llevaba muerto, que se habían producido en ese cuerpo cambios. Si hiede es que ya está en proceso de descomposición continua, que además del mal olor que despide hace difícil el acercamiento, porque repele. Un cadáver en estado de descomposición es horrible, no tiene ningún atractivo. Todos los que tenía los ha perdido y está deformado. Ahora su imagen es grotesca, y por dondequiera que se examine se halla rigidez, frialdad y gusanos hirviendo dentro de la carne putrefacta.

La teología en la historia de este cadáver, si continuamos haciéndole una autopsia, obligadamente es monergista, porque es imposible atribuir la más pequeña chispa de vida a un ser que más rápido que lento, se descompone. Es patente la impotencia farmacéutica, la experiencia médica, y las lágrimas y buenos deseos de los familiares, sacerdotes y pastores, amigos y vecinos. Nadie puede hacer nada con un cadáver si no es prepararlo para la sepultura y enterrarlo.
El apóstol Pablo dijo que todos los hombres están muertos "en delitos y pecados", y que la resurrección espiritual se la deben a Cristo por cuanto él es "la resurrección y la vida", y dice "os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en delitos y pecados". Si Lázaro representa la situación real de cada pecador, no valen los llantos a su alrededor para restaurarle la vida, de los gritos de nadie, ni los rezos de otros; la única solución fue la que tomaron las dos hermanas del cadáver, llamar pronto a Jesús, que teniendo vida en sí mismo, de ella tomara para dársela al amigo muerto. Y eso fue precisamente lo que pasó. Jesús llegó hasta donde estaba el cadáver y le habló, y con su palabra, porque con ella basta, el insensible muerto escuchó su voz y se despertó como si en realidad hubiera estado durmiendo y no pudriéndose.

Oigan bien maestros, importa poco la edad que tenga el difunto, sea un niño, un adulto o un anciano, la muerte es la misma, la descomposición mental y espiritual es la misma, porque la naturaleza humana y la maldición de Dios sobre el pecado de ella, es única. Los métodos son medios que usamos para llevar la palabra de Dios a los que están muertos, pero no son los métodos los que despiertan al dormido, ni hacen sensible al endurecido, ni abren los párpados a los que los tienen ojos de muertos, ni dan ritmo a un corazón parado, ni odio para un mundo hacia el cual se le van los ojos.
Hay que enviar por Jesús, quiere decir hay que orar al Señor y que él traiga su palabra con su poder y conceda el arrepentimiento al que con gusto disfruta su vida pecaminosa, para que huya del pecado que ahora abraza, para que crea lo que ha estado negando toda la vida, para que le interese lo que no le importaba, para que preste atención a lo que le daba sueño. Los evangelistas tienen que ser hombres y mujeres de fe, porque se necesita más fe para interceder por la resurrección de los muertos reconociendo la imposibilidad de dársela, que para predicar. Sermoneros hay demasiados y "ora-dores" pocos.

Apelar a algún potencial humano interno, avivar alguna supuesta vida dentro de un cadáver, es un engaño cuyo único resultado es dejar al oyente en las mismas, espiritualmente paralizado, hediendo y descomponiéndose según pase el tiempo. Los adultos que están en prisiones de maldad fueron niños que estuvieron en sus cunas. A este enfoque correcto en la conversión a Cristo de los muertos se le llama calvinismo no porque fuera Calvino a quien se le ocurrió, porque antes que él un romano que vivía en África, llamado Agustín, había dicho lo mismo, y antes de este santo otro romano de raza judía lo había escrito desde una cárcel, el apóstol Pablo. Hay muchos libros que desprecian el calvinismo, no los compres, hay muchos blog sonsos e insípidos, no los visites.
¿Qué hicieron las dos hermanas cuando los médicos le dieron el certificado de defunción de Lázaro? Oraron, esa fue su principal función, como quien dice convencer a Jesús para que se acercara al muerto y le dijera "sal fuera". Cuando deseamos la conversión a Cristo de un ser amado es con Jesús con quien más debemos hablar, y contarle hasta las cosas más graves que le ocurren a nuestro ser querido, sin rodeos y sin pulir la oración, aunque parezcan reproches. Tal vez Jesús se ofende menos con una mala educación que con una fe fingida.

No se le ponen las mejillas rojas al Señor porque se le diga lento, se le reproche que no estaba aquí cuando hacía falta, si se sigue orando y se le dice que todo lo puede hacer sí lo quiere. Jesús le pasó por alto a Marta ese tono confianzudo y demasiado familiar. Entienda que no estoy promoviendo que se ore sin reverencia. Lo que digo es que aún la oración rústica y descortés no es un problema si se ora como un hijo o una hija de Dios y con fe.
Después de hecho el examen anatómico del cuerpo de Lázaro, o sea su autopsia, y listo legalmente para el sepulcro, es decir minuciosamente examinado con la buena teología, se llama a Jesús para que solucione lo que nosotros consideramos irreversible, y obtenido el favor de la nueva vida del difunto, entonces manos a la obra, compañeros en el ministerio y a purificar con ética, consejos y direcciones al recién salido de las tinieblas de Satanás y de las sombras de muerte. El trabajo de las hermanas, los amigos y los sirvientes, fue desatarlo, desenredarlo, ayudarle a desentenderse de las ataduras y las fajas de la muerte que lo aprisionaban. Que ahora huela a Cristo y no a mundo (2 Co. 2: 15).

El trabajo de todos ellos fue importante pero secundario, después que interesaron a Jesús en el caso. La labor de la iglesia es ayudar en ese sentido a los que se nota que por la palabra predicada han recibido la vida, que dan señales de resurrección. Ayudarles a que se despojen de aquellas prendas que son de muertos y no de vivos. Y en cuanto a mí ya me voy del funeral porque Jesús lo disolvió.

domingo, 2 de marzo de 2014

¿Qué se puede esperar de los diablos?


Josué 10:6  
“Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han unido contra nosotros”.

Los gabaonitas eran valientes (v.2). Todo el infierno se les echó encima y todos los demonios les cayeron atrás porque se habían salvado, porque habían luchado por sus vidas y las habían obtenido. Pero, como los gabaonitas, ya al minuto de habernos convertido a Dios tenemos muchos amigos a los cuales podemos enviar mensaje para que nos defiendan de los adversarios, porque nuestros amigos tienen la bendición de Dios. Nuestro principal amigo, es "el amigo de los pecadores" (Mt.11:19;He.1:14). ¿Qué puede uno esperar del mundo, de la naturaleza carnal y de los diablos cuando ha dado un paso importante? ¿Que vengan y nos saluden con un beso en cada mejilla? ¿O que nos traigan regalos y festejen nuestra conversión? No, tenemos que esperar una operación cerrada contra nuestra salvación, una confederación combinada por distintas fuerzas, malas, para destruirnos, que nuestros adversarios, los diablos se pongan de mal humor. Los ángeles festejan en el cielo y los diablos ardan con fuego de enojo en el infierno.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...