Páginas

jueves, 13 de junio de 2019

Atrévete y verás si la Biblia es un palo viejo


1 CRONICAS11:22,23
“Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón valiente de Cabseel, de grandes hechos; él venció a los dos leones de Moab (otras traducciones ponen ‘dos hijos de Ariel’ ‘dos héroes de Moab’); también descendió y mató a un león en medio de un foso, en tiempo de nieve. El mismo venció a un egipcio, hombre de cinco codos de estatura; y el egipcio traía una lanza como un rodillo de tejedor, mas él descendió con un báculo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su misma lanza”.

Unos 7 pies y seis pulgadas. ¡Dios mío, jamás he leído eso!; y “el egipcio traía una lanza como un rodillo de tejedor, mas él descendió con un báculo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su misma lanza”. Este egipcio era un gigante, demasiado grande y mejor armado que el pequeño israelita para que éste pudiera siquiera escapar con vida y menos poder derrotarlo con un doméstico cayado.
Permítame maniobrar el texto y darle una aplicación. Considera la falsamente llamada ciencia como un gigante con sus acompañantes los gigantes incredulidad, ateísmo y mundo, colosales enemigos que rodean al pueblo santo y lo invaden. Considera su arma proporcional a su estatura, larga como un rodillo de tejedor, como símbolo de la razón, las investigaciones científicas y los muchos logros obtenidos en los terrenos de la geología, paleontología, medicina, biología, etc.
Y por otra parte el pequeño hijo de Abraham con un arcaico cayado de pastor de ovejas, algo así como un palo, que no es un arma de guerra, y pienso que es su Biblia. El texto enseña que con ella solamente puede avanzar valerosamente, si sabe manejarla bien como David a su honda, y defenderse de los argumentos y razones y “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” y enfrentar a ese enemigo enorme con una buena exégesis lo cual es equivalente, casi, a tomar las acusaciones de la ciencia y con ella, como punta de lanza, clavárselas en el corazón de su presunción.  
El cayado y la onda no son armas científicas y tal vez difíciles de usar fuera de la Tierra Santa, pero dentro de ella donde todo tiene un significado teológico y está santificado a Jehová, abaten a cualquier gigante presumido que ose poner un pie dentro de los dominios del Espíritu Santo.  Os lo aseguro que, si sorprendo en algún libro algún filisteo o jebuseo universitario atacando la Sagrada Escritura, decapitaré con la espada de dos filos en mi exégesis histórico-textual- gramatical, todas las cabezas que tenga la hidra de sus sofismas.

viernes, 7 de junio de 2019

Culturas más abiertas y más cerradas al evangelio

imagen: Ruinas de Atenas

HECHOS 17:11,12
"Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así".

 “Nobles” quiere decir bien nacido, de alto rango. Hay que admitir que en todo lugar la gente no era igual para el evangelio: una cuestión ¿racial?, ¿cultural? Hay terrenos que son mejores que otros (Mr.4:20).
Sin embargo, no quiere decir que la idiosincrasia de una ciudad o de una nación, aún de una familia, más aun, de un individuo, determine su salvación, si ha de creer en Cristo o no. Es cierto que hay pueblos que culturalmente se han corrompido más que los otros, que hay naciones que parecen ser más duras de corazón para el evangelio que otras; pero eso no quiere decir que esté naturalmente una más dispuesta a aceptar al Señor que las otras. En Apocalipsis leemos que Juan vio los redimidos de todas las tribus, pueblos y lenguas; no dice la proporción, pero puede ser que de unos más que de otros. Dios lo sabe.
Pero sí es cierto que el Creador de los pueblos, aquel que permite que una raza prospere más culturalmente que otra, que sea alumbrada con la luz del evangelio primero que otras, forma los corazones de los pueblos a su gusto dándoles ciertas características que les permiten ser salvos con más facilidad que otros. Compara los bereanos con los atenienses (17:21), inclusive, esa nobleza de ellos los favoreció por encima de los tesalonicenses y fueron salvos en mayor número.

¿Has visto el orgullo nacional de todas las gentes? Algunas veces se enorgullecen de aspectos culturales que son una desdicha que los posean, porque suelen ser los mismos motivos pecaminosos que los alejan del Señor y evitan que se conviertan a Cristo, las mismas razones que resisten al Espíritu Santo, las que hicieron sucumbir culturas pretéritas. Los bereanos, como ciudad, por el gran amor de Dios, tenían un corazón mucho más noble que los de Tesalónica para recibir el evangelio y ni qué decir que Nazaret (Mr.6:3-6). El apóstol vio sus trabajos allí avanzar más rápido, enseguida se interesaron predicaban mentiras sino porque lo que estaban oyendo era tan maravilloso que querían documentarse más en el asunto, comprobar con sus propios ojos los misterios que les estaban enseñando; se agrupaban en montones, estaban fascinados, individualmente, hacían preguntas y comentaban:  ¡Cómo no lo habíamos visto, cómo nadie nos había enseñado eso!, y les pedían más explicaciones. Por aquella solicitud con que recibieron la palabra, sin tener que discutir con ellos y por el estudio a que enseguida se entregaron, muchos se convirtieron al Señor y cuando el apóstol se marchó dejó detrás de sí una congregación muy bonita, con muchas mujeres de distinción abrazadas a la fe y no pocos hombres al lado de ellas.

lunes, 20 de mayo de 2019

El salario pastoral es agradable a Dios


FILIPENSES 4: 18
"Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que habéis enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios".

 ¿Sabes una cosa? En el Nuevo Testamento parece ser que el privilegio de sostener financieramente la obra del Señor estaba principalmente en manos de los pobres. Es cierto que la iglesia era mayormente pobre. Pedro mismo dijo (como generalmente los ministros dicen): "No tengo ni oro ni plata". En el ministerio de Jesús, un puñado de mujeres eran las que principalmente proveían para el sostén suyo y de los otros (Luc. 8: 2, 3).  Como la iglesia no tenía mucho dinero, entonces había poco que darles a los ministros suyos. Cuando los ancianos de la iglesia son sostenidos por una congregación pobre pudieran sufrir con sentimientos de indignidad, pensando que lo que ellos hacen no vale tanto como el sacrificio que los hermanos hacen para pagarles sus salarios. Es un sentimiento muy humano, nacido de la compasión, pero no es el que el Espíritu Santo quiere que tengan.

Jesucristo siempre dijo que "el obrero es digno de su salario" (1 Ti. 5:18). Si es "digno", digno es. Las cosas del Espíritu son cosas de fe y el sostenimiento económico de la obra del Señor es una experiencia de fe que la iglesia tiene. Los hermanos pobres tienen que ejercitar la fe y separar una porción para invertirla en el ministerio de la palabra; Dios permite que sean ellos principalmente los que tomen esa responsabilidad para enseñarlos a vivir por fe. Cada vez que separamos algo para el sostén de la iglesia, haciéndonos falta ese dinero, y quedándonos con una parte que apenas "ajusta" ejercitamos nuestra fe, como hizo la viuda pobre que dio al profeta Elías todo su sustento (1Re.17:9-16). Pablo indicó que eran pobres y que de su "profunda pobreza" habían dado (2 Co. 8: 1-5). Si él les dice que "Dios suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús", (v. 19) indica que ellos darían y se quedarían faltándole, que no daban de lo que les sobraba. 

Pero también les promete que Dios premiará esa fe y lo que se da para la obra él se lo reintegrará totalmente. No, no se empobrecerá nadie por contribuir a la iglesia de Dios, no será más pobre por lo que dé. El que no es generoso puede que su avaricia le preserve de su escasez, pero el que no es generoso no es un hombre o una mujer de fe y no podrá experimentar la delicia de la gloria de Dios en el hecho de dar y recibir. Son los pobres los que frecuentemente sostienen la obra del Señor, con excepciones. Los pobres salían a buscar trabajo cada día, por eso cuando Jesús en la oración modelo dijo a sus discípulos “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy” quería decir “dame un trabajo hoy”. Son los que ejercitan la fe y los que reciben de vuelta, del tesoro de Cristo Jesús, la porción de sus contribuciones. Y que conste que no estoy hablando de darle dinero a cualquiera que lo pida.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...