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lunes, 9 de abril de 2018

Podemos ser fieles, aunque arrastrando una metedura de patas


1SAMUEL 12: 19-22
Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ruega por tus siervos a Jehová tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros. Y Samuel respondió al pueblo: No temáis; vosotros habéis hecho todo este mal; pero con todo eso no os apartéis de en pos de Jehová, sino servidle con todo vuestro corazón. No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo”. 

 “Hemos añadido este mal a todos nuestros pecados”. Como si dijera, “bastante pecados perdonados tengo ya para buscarme otro, no participaré de pecados ajenos” (1Ti.5:22). Y ¿por qué no deponían el rey? ¿Por qué no se deshacían de él? Todavía, me parece, tenían tiempo, pero siguieron adelante con aquello que ya sabían que Dios desaprobaba, que les estaba tolerando pero que no le gustaba; algo que Dios les permitió, pero era inferior a lo que podían, y a la larga resultó un total desastre. Fíjate que Dios aún maneja sus planes dentro de nuestras malas decisiones y “con todo eso” “a pesar” “aunque”, podemos ser fieles, aunque arrastrando una metedura de patas. Podían dar un paso atrás. Reconocen que han pecado, pero prefieren que Dios les permita lo que hicieron y continuara al lado de ellos. Israel nunca renunció a la monarquía.

El pueblo pudo haber dicho: si nos va bien con nuestro rey ¿por qué nos recuerdas que hicimos mal? ¿No son buenos los resultados, Dios no nos ha ayudado? Sí, les va bien con él, pero sin él les iría mejor; Dios bendice su voluntad permisiva; no consiste nuestro deber solamente en hacer la voluntad de Dios sino lo que a Dios agrada. No siempre se debe medir la complacencia de Dios, su aprobación, por los resultados positivos. Dios, por nuestra insistencia, puede concedernos lo que no desea y aún decirnos: "Me están haciendo actuar como no quiero, estoy inconforme, esto tendrá un límite, llegará a un punto que no los ayudaré más y quedarán en un callejón sin salida" (Num. 11:18-20, 33; 20:11-13). Por otro lado, se puede padecer mucho de varias formas y glorificar a Dios, sin que sean castigos. En fin, con todos esos errores y meteduras de patas, a cuestas, él sigue ayudándonos.

miércoles, 4 de abril de 2018

El Dedo de Dios



 LUCAS 11:14-23
(Mt. 12:22-30; Mr. 3:20-27)
 14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. 15 Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.16 Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo. 17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae. 18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios. 19 Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 20 Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. 21 Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. 22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. 23 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

La sanidad de este mudo dio lugar a una controversia ofensiva para Jesús y el Espíritu Santo. En vez de taparse sus bocas y reconocer su Unción, con mucha rabia lo acusaron de lo peor que podían acusarlo, de estar ligado a Beelzebub y poseído por el demonio (Jn. 8:48, 52) ¿Cómo pueden decir que su poder es satánico, dado por Beelzebub, si están viendo el reino suyo desmoronarse? ¿No están oyendo a los demonios gritar y huir?  ¿Entonces cómo pensar que está ayudando a Jesús y le presta su poder? Es ilógico. Por otra parte si conocen algunos judíos que hacen lo mismo y los aplauden, ¿por qué a Jesús de Nazaret lo abuchean?
Si piensan en el asunto debieran ser justos aunque no les guste; lo que está pasando delante de sus ojos no pueden negarlo, él y los demonios no se llevan. Satanás es el paladín de las divisiones dentro del reino de Cristo pero no en el suyo, donde busca mantener unidos a todos sus diablos y agruparlos, si es posible, en legiones de ellos dentro del corazón humano. Su propósito es “consultar unidos contra Dios y contra su Cristo” (Hch. 4:24-27), formar alianza con el fin de derrotar al Señor. Los convenios y pactos entre ellos son fundamentales para formar una fuerza “anticristo” común contra el reino de Dios, y toda clase de fortaleza que se levante contra la gloria de Dios y el conocimiento de Jesucristo. Si Jesús trae su reino a la tierra y empieza a librar a los hombres de ellos, eso quiere decir que el poder con el cual lo hace es de Dios.

Cristo lo ilustró con el ejemplo común de “un hombre fuerte”, algún príncipe, dueño de un palacio  que usa toda su artillería para defenderlo, si es que alguien quiere quitárselo y lo ataca. Como están hablando de demonios, ese príncipe debe representar a Satanás, el palacio su reino o el alma humana, y las armas que utiliza para sostener su principado y potestad, deben ser la desobediencia a la ley de Dios expresada en letra de muerte y que mantiene a los pecadores “encerrados en pecados” (Ga. 3:22), por la cual todos los hombres son condenados sin poder cumplirla.  El hombre “más fuerte” que es capaz de vencerlo y desarmarlo es Jesús con un solo dedo de su omnipotente mano, “el Dedo” de Dios, con el poder del Espíritu Santo, al cual ellos blasfemaron. Es una figura usada para indicar poder, cuando se da la orden con un Dedo, igual que dijeron los hechiceros egipcios durante el éxodo (Ex.8:19). El botín es el resultado de ese triunfo y las riquezas de su gracia repartida entre nosotros. No obstante, no hay que buscarle significado a cada detalle, espiritualizando el texto. Si Dios con un solo dedo hace tanto ¡imagínese si usa los cinco, la mano completa!, (acepte mi antropomorfismo).
El v. 23 parece fuera de lugar y cuesta trabajo acomodarlo. Es un dicho popular parecido a “el que no es contra mí por mí es”; quizás quiere decirles que si no están de su lado y recogen, con los diablos desparraman.

domingo, 1 de abril de 2018

Se ofrece más fácil el púlpito a un joven que a un anciano

1 SAMUEL 8: 7, 8
Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”. 


Les dijeron: “Ya estás viejito y tus hijos no sirven, búscanos un sustituto conforme al mundo que nos rodea”. (Paráfrasis). Podrían pedirle a Dios una copia del viejo pastor, pero la excusa de que la familia de Samuel era mala, no era muy válida, era una excusa. En lo que ahora sigue, ¿continuaría diciendo, "hasta este momento me ayudó Dios"? Sí. En los inconvenientes continúa eben-ezer. Su respaldo continúa, aunque las cosas no salgan como él quiere. Por otra parte, no puedes desechar a un ministro de Dios sin desechar a Dios mismo que lo envió; la rebelión contra Dios que tienen en sus corazones la expresan contra el siervo del Señor y no tratan a uno mejor que al otro. Samuel estaba viejo, pero todavía era útil y vivió muchos años después de esto. No pudieron hallar una excusa en su vida y la encontraron en la edad y en sus hijos (la familia). Se equivocaron, porque, aunque no fuera joven, ni su familia tuviera buen testimonio ¿qué cosa es lo que los hacía salvos y los edificaba en la fe? ¿No eran sus palabras, sus mensajes de Dios y las oraciones suyas en las cuales tanto confiaban?
Lo que pasa hoy, en la iglesia, es que ofrece más fácil su púlpito vacante a un joven que a un ministro anciano, y no decide así por el patrón profético o apostólico. De quien estaban cansados era de Dios, de su ley, de su gobierno porque no querían que él "reinase" sobre ellos, no querían obedecerle. Querían menos palabra de Dios, un reinado de hombres, no de Dios. ¡Oh, con qué ingratitud lo trataron! Señor no me deseches en esos tiempos (Sal. 71:9). ¿Es que acaso ha perdido el viejo su vocación pastoral? Toda la Biblia fue escrita por viejos. Viejo era Moisés, viejo era Josué, viejos fueron los profetas, Pedro era viejo, Pablo era viejo, Juan cuando escribió el evangelio y sus cartas era viejísimo. Juan Marcos era joven pero lo que hizo fue escribir bosquejos de sermones de Pedro. Timoteo era joven pero no dejó ningún documento escrito por él, sino los que recibió. A las manos casi temblorosas, usadas por el Espíritu Santo, debemos toda la Escritura, y en especial nuestro muy querido Nuevo Testamento. Cierto que hay jóvenes triunfadores predicando la Palabra, aquellos que valdrán más cuando sean viejos. En cuanto a Samuel, ¿no hubieran podido ponerle un ayudante que fuera mejor que sus hijos? Señor a veces tu pueblo no ama a sus ministros. ¡Qué ingrato es el oficio de un ministro! A pesar de que se les advirtió (vv. 10-17), lo tendrían por muchos años porque el Señor prefiere los ministerios largos



No es fácil ver para creer


JUAN 20:29-31
“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”.

 ¿Y piensas que es fácil creer viendo? Eso se supone, pero te digo que no. Estas cosas están escritas para que por esa escritura se crea. Es cierto que Jesús dijo “creedme por las mismas obras” (Jn. 14:11); pero no creyeron. Si viendo grandes milagros eso originara la fe o la aumentara, los habitantes de Corazín y Betsaida, o Capernaum hubieran creído (Mt. 11:21-23). Pero no creyeron. Y la fe que pudiera aparecer por medio de la vista es débil y defectuosa y yo no la quiero, esa clase de fe no merece ninguna alabanza de parte del Señor como la que se establece y crece igual que la del centurión, por medio de la Palabra de Dios (Mt. 8:8-10). Decididamente, la fe “es por el oír y el oír por la palabra de Dios” (Ro. 10:17; Ga. 3:5). Si los hombres vieran a Dios tampoco creerían a sus ojos, como cuando vieron a Jesús resucitado y algunos dudaban lo que contemplaban (Mt. 28:17).

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...