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miércoles, 7 de marzo de 2018

No mires con mala cara la muerte

LA TUMBA DE CRISTO


LUCAS 20:34-40
"Porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección". 

La respuesta aquí sustancialmente es la misma, pero a diferencia con Mateo y Marcos, porque en estos parece acentuarse la no sexualidad de los ángeles y aquí la inmortalidad. En Mateo y Marcos la respuesta se corresponde a lo del casamiento y en Lucas a la doctrina de la resurrección. ¿No encuentras bonita esa frase “hijos de la resurrección” para decir que somos hijos de Dios y coherederos con Cristo que fue declarado hijo de Dios por la resurrección? Es tan segura la resurrección de nuestros cuerpos que se dice que somos hijos de ella. Jesús lo dijo, que quien muera en él vivirá (Jn.11:25). Si soy hijo de la resurrección no miraré mi muerte con mala cara ni huiré aterrorizado, iré hacia ella y me abrazará como su hijo y con un beso me trasladará a mi Padre Dios. ¡Oh Madre Resurrección!

martes, 6 de marzo de 2018

Lo que cuenta es el trabajo y no el título


1 CORITNIOS 15:10
“Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo".

UNAMUNO "los cartones no acortan las orejas"
No dice que es mejor cristiano que ellos, o más apóstol, sino que ha trabajado más. ¿Por qué menciona el trabajo como la cualidad sobresaliente que sella su vocación genuina? Un apóstol auténtico trabaja, se esfuerza, sufre y pierde por causa del evangelio. Una vocación sin duro trabajo es una ilusión teórica e inexistente. Sin embargo, cuando dice, "yo, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo", despeja cualquier idea de orgullo que pudiera estar transmitiendo. Volviendo a la cuestión del trabajo; esa palabra indica conjugada con la gracia, que el trabajo le ha traído bendiciones; las señales y milagros de un apóstol (Ro.15:19; 2Co.12:12). Le llamaba la atención al apóstol Pablo que aquellos “grandes apóstoles” (2Co.11:5; 12:11), teniendo los mismos dones que él y el mismo apostolado trabajaban menos, suponiendo y sin ofensa. Damos gracias a Dios por el buen trabajo que hizo Pablo. 
¿Qué sería de nosotros en la actualidad si Pablo no hubiera trabajado tanto, si no hubieran existido esas iglesias y las correspondencias que desde su pluma llegaron hasta ellas? La obra de los otros apóstoles, y aun la de Pedro que era considerado una columna, su legado a la posteridad parece ser menor que el de Pablo. A juzgar por su correspondencia, y eso también se aplica a Juan, a Mateo, el trabajo de ellos, por lo menos el que sobrevivió confirma lo que el apóstol dice, que no laboraron tanto como él. Sería casi imposible edificar la iglesia cristiana estructurada dentro del mundo gentil, si por ventura no poseyéramos los evangelios sinópticos, y aun el cuarto, y en especial las epístolas paulinas. Si trabajaron más de lo que conocemos, Dios lo sabe. En una disputa de honores, es el trabajo lo que cuenta no tanto títulos comprados o ganados con el fin de decorar un inferior esfuerzo laboral, o las paredes de un despacho u oficina.



lunes, 5 de marzo de 2018

Si el culto es bíblico no es cansón ni repetitivo


 “Levantó un altar de piedras sobre el cual no había alzado herramientas, y ofreció sacrificios” (JOSUE 8:30-35).



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TEMPLO BAUTISTA MARIEL MI RINCON QUERIDO

Esta es una victoria que con mucho esfuerzo obtuvieron, la primera después de la inauguración en Jericó, pero no hicieron una fiesta, no se repartieron tortas, vinos y carnes, sino que tuvieron un culto a Dios para agradecerle por lo que había prometido. Nota que el culto se presenta sin alabanzas, alrededor de la lectura de la Ley y con sacrificios. Su énfasis es el apego de Josué a la Escritura (vv.32-35). ¿Estuvo cansón? ¿Fue repetitivo? ¿Tanto tiempo leyendo la Biblia solamente, sin anuncios y música? ¿No van a empezar a cambiar los pies de posición, o moverse en las sillas y respirar hondo, mirar el reloj de Acaz y desear que se atrase, o se adelante? (Isa.38:8), porque hay otras cosas que hacer que no son precisamente leer la Biblia sino de otro tipo que no pueden esperar a que se termine una reunión que parece no tener fin, ¡y si al menos la hicieran más alegre con anuncios, chistes y solos musicales!
El altar era de piedra sin que se hubieran usado herramientas para ponerlo bonito y atractivo. Pero nada de eso se usó en aquella ocasión sino sólo los sacrificios, la sangre de la expiación, símbolo de la de Cristo, y leer la Biblia. Por supuesto, que, si el lector le introduce pequeños comentarios, quiero decir, si predica expositivamente, se hubieran podido olvidar de todos los apuros que tenían en la cabeza como si el tiempo no pasara. El centro de aquella reunión, lo importante era que el pueblo supiera que había bendiciones que podían recibir o perder si era obediente o no. Los que tienen buen gusto por los misterios de la palabra de Dios, los que no tienen gustos carnales, se pueden sentar todo el día oyendo sus explicaciones y se pasa por alto que el discurso se alargue hasta el amanecer y que uno que otro cansado Eutico se duerma, y haya que resucitarlo. No tendrán que abrirse los ojos con los dedos hasta el amén.

NADA ESPERAR SINO MAL DE LA SERPIENTE ANTIGUA


¿Qué se puede esperar de los diablos?
JOSUE 10:6  
“Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han unido contra nosotros”.
Los gabaonitas eran valientes (v.2). Todo el infierno se les echó encima y todos los demonios les cayeron atrás porque se habían salvado, porque habían luchado por sus vidas y las habían obtenido. Pero, como los gabaonitas, ya al minuto de habernos convertido a Dios tenemos muchos amigos a los cuales podemos enviar mensaje para que nos defiendan de los adversarios, porque nuestros amigos tienen la bendición de Dios. Nuestro principal amigo, es "el amigo de los pecadores" (Mt.11:19;He.1:14). ¿Qué puede uno esperar del mundo, de la naturaleza carnal y de los diablos cuando ha dado un paso importante? ¿Que vengan y nos saluden con un beso en cada mejilla? ¿O que nos traigan regalos y festejen nuestra conversión? No, tenemos que esperar una operación cerrada contra nuestra salvación, una confederación combinada por distintas fuerzas, malas, para destruirnos, que nuestros adversarios, los diablos se pongan de mal humor. Los ángeles festejan en el cielo y los diablos ardan con fuego de enojo en el infierno.
ORANDO SIN CESAR CON FE QUE  PURIFICA ACTOS  INCORRECTOS


JOSUE 9:22,25,27
“Ahora, pues, henos aquí en tu mano; lo que te pareciere bueno y recto hacer de nosotros, hazlo”; nuestra vida es tuya, dispón de ella. Mátanos si quieres. Estos hombres, astutos, engañaron, fingieron y se robaron una inmunidad que no les correspondía, lo hicieron por fe (por lo menos alguna ¿no? Tal vez otros le llamarían astucia); cuando oyeron reportes de las promesas hechas a Israel las creyeron (cualquiera impureza que tuviera) y trataron de unirse a este pueblo bendito para no ser destruidos. ¿No se parecen un poco a Jacob disfrazado para hurtar su bendición? Y fueron a dar directamente al servicio de Dios. Si no se hubieran convertido desde sus dioses no los hubieran consagrado a ese servicio. Llegaron para salvar sus vidas y terminaron como ministros del Señor. ¿Qué es el pecado? Es no creer en Dios, no temer a Dios, no obedecerle. La fe en Dios purifica todo, aún un acto éticamente incorrecto.

jueves, 1 de marzo de 2018

Lecciones sobre los sitios sagrados

           MATEO 17:5-8  

“Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; a El oíd. [6] Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor. [7] Entonces se les acercó Jesús, y tocándolos, dijo: Levantaos y no temáis. [8] Y cuando alzaron sus ojos no vieron a nadie, sino a Jesús solo”.
Aquí hay lecciones sobre los sitios sagrados. Después que los apóstoles proponen al Señor hacer las tres tiendas, alguien pensaría que tendrían una respuesta. No la hubo. No hace falta. Los dos visitantes habían regresado a la eternidad. Es asombroso que se les ocurriera aquella quimera. ¿Qué harían los tres encerrados en aquel monte? ¿Comprarían el terreno? ¿Organizarían peregrinaciones hasta allí? ¿Reducirían un reino con destino mundial a unos metros de tierra? ¿Cautivarían al Señor?
¿No son más o menos lo mismo las ideas locas de construir ermitas, santuarios, mezquitas sagradas en los mismos lugares donde nacieron o murieron, o estuvieron los profetas y Jesús? Estas cosas posteriores son más descabelladas que las que soñó Pedro; para él los tabernáculos erigidos se hallarían habitados mientras que esos llamados lugares sagrados, visitados por millones de creyentes, están siempre vacíos. Moisés y Elías no retornaron más y nuestro Señor se fue viniendo luego pero en su Espíritu, no a una cabaña, sino a cualquier  parte donde se le invoque. Lo principal de ese movimiento espiritual que empieza no es construir edificios para enseñar las doctrinas, sino predicar las doctrinas primero, salvar, llenar el mundo de conocimiento. Dime, desconocido amigo, ¿hay algún punto de contacto entre el deseo de los apóstoles por construir primero que predicar y los que se esmeran más en construir casas de oración que agrupar gente dentro para hacerlo? ¿Qué hubiera sido de la gran comisión si ellos empiezan por estos bellos sueños arquitectónicos, gastando dinero y energías en ello? ¿Cómo costearían el alcance mundial del reino fabricando catedrales?
La respuesta divina a la petición de Pedro la dio Dios que la había escuchado. “Mientras él aún hablaba...” v.5. Es equivalente a un no. No habría cabañas, ni ermitas para peregrinaciones santas. El no del cielo no es tanto para bloquearles la intención sino para que supieran que es innecesaria. ¿Por qué desean retener a Elías y a Moisés? - Para que les instruyan como maestros-. El Padre dice que no, teniendo a Jesús no les hace falta más revelación, ni instrucción ni otros maestros, aun bajados del cielo. Ni aunque fuera el mismo autor de algún libro de la Escritura. No era necesario ni hace falta la ayuda de los mismos autores o protagonistas de episodios canónicos. Con ello el Padre negaba otra revelación fuera de Cristo. “A él oíd”. Ni de ángel, ni de espíritu.

También dijo no a la idea de igualar a Moisés y a Elías con Jesús. Igualar al Señor con los dos profetas, lo rebaja, es como estimar que le hace falta un complemento, una ayuda en la revelación. La llave para interpretar la ley, Moisés, y los profetas, Elías, no era ellos mismos sino Jesús. No había duda, para eso le visitaban en la tierra.
¿No cometen tremendo desvarío los que se sienten insatisfechos con lo que Jesús enseñó y buscan incluso, fuera de la Escritura, nuevas fuentes de información? ¿No hacen competir a esos profetas (o “profetas y profetisas”) con el Señor? (Ver Mt. 23:7-8). Aún los ángeles son enviados para socorro de los herederos de la salvación. Yo sé que los ángeles existen no porque me hayan ayudado fortaleciéndome en el púlpito, sobre el monte o en el Mar de Galilea sino en mi huerto, cuando sudé sangre. La inspiración de mis palabras me las da el Espíritu y ellos escuchan o “anhelan mirar” lo que digo. La revelación última es por el Hijo. Conozco a los ángeles, y bendigo a Dios por el ministerio encargado a ellos, para defenderme del maligno, para curar mis heridas, quitar de mi cabeza malos pensamientos, es decir, en el terreno de combate. No hubo permiso para construcción ni para ayudantes extras.

No solamente el Padre se opuso a la construcción de los tabernáculos, sino que añadió un testimonio a su favor. “Este es mi Hijo amado…” Su legítimo representante, su misma voz, su propia palabra. No vocero, siervo, profeta, sino Hijo. El mismo sentido que hallamos en Jn. 14:8-11.
Si es Hijo de Dios, su doctrina no está errada, su instrucción es infalible, el camino que señala, la verdad que revela, conduce sin errar a Dios. La iluminación de su cuerpo había sido una muestra de esa verdad, vistiéndose por algunos minutos de su ropaje de gloria celestial, con aquel esplendor que tuvo con el Padre antes que el mundo fuese; para luego, tras unos minutos volver a su apariencia de humillación. La transfiguración es su manifestación de esencia, forma y gloria. Estamos confiados, quien nos conduce al Padre es su mismo Hijo amado.
La voz le dijo más: “Mi Hijo amado”. ¿Para qué hacía falta un testimonio tan alto? ¿Por qué el Padre nos revela sus sentimientos más íntimos hacia Jesús, precisamente a sus apóstoles? Porque Jesús es el total y directo objeto del amor divino. El total y directo objeto del amor de Dios es Cristo, su Primogénito. “Sus hermanos”, nosotros, hechos conforme a su imagen, somos objeto de su amor por medio suyo, indirectamente. El amor de Dios llega hasta nosotros por mediación de El. Su vida y muerte no es sólo una prueba de su amor sino un vehículo suyo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito para que todo aquel...” Jn.3:16. Ese, me parece, es la total y abarcativa explicación de la grandiosa expresión, ¡porque de tal manera!, que dio al que amaba más, para amar a los que no merecían ningún amor. Quita a Cristo del medio y su amor hacia ti se apagaría, porque todo lo que eres y tienes se lo debes a él; fuera de Cristo eres aborrecible.
Si Dios te acepta como hijo suyo es “en el Amado” Ef.1:5-6. Si no estuviera Cristo como Mediador, si no nos halláramos en él, seríamos “hijos de ira lo mismo que los demás” Ef.2:3. La meta del amor divino es Cristo, el Hijo, tú y yo somos incluidos en ese amor. Te aman con amor eterno, es cierto, porque fuiste escogido en Cristo desde antes de la fundación del mundo. Ef. 1:3-4. Mientras no estés en Cristo estás bajo ira, cuando por fe estás en Cristo, estás en amor.  ¿En qué forma vives, bajo ira o bajo cólera?
¿Qué hicieron los tres elegidos cuando les fue revelada esa verdad? Inmediatamente adoraron. “Al oír esto los discípulos se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor” v.6. Se asustaron. No por la luz gloriosa ni por el ruido impetuoso de la voz celestial, sino por lo que oyeron, por el mensaje que aquella voz les dejó. Dice: “Al oír esto”. ¿Por qué sintieron pánico si las palabras fueron, “éste es mi Hijo amado…? ¿Qué susto podía darles sino que ellos de por naturaleza no lo eran? ¿O sintieron miedo porque con imprudencia habían pedido para acompañarles dos instructores asistentes? Lo mismo lo uno que lo otro, o ambos. Cuando descubro que no soy amado fuera de Cristo o cuando me gozo que su amor profundo e inmenso fluye hacia mí por medio suyo, me lleno de reverencia y temor, adoro. ¿Te pasa igual? ¿O tú dices, con casi arrogancia, “Dios me ama, Dios me ama” sin pensar por quién te ama? ¿Cómo podrá amarte si a sus ojos purísimo no eres digno? Su amor llega a ti por medio de Aquél que aparta de Dios la ira. Propiciación.
Observa que esa verdad, como nos ama Dios, los asusta más que todo lo otro. Han visto a Jesús revestido de gloria, el alma de Moisés, y Elías glorificado en cuerpo, han sido cubiertos por una nube, pero todo ello no los estremece tanto como aquel mensaje de Dios, que el centro del amor divino no son ellos sino Jesús; el impresionante Hijo que contemplan, y que sus oídos deben estar siempre orientados hacia su boca. Aun los que somos tan favorecidos por Dios y sentimos los cálidos rayos de su amor en Cristo, nos arrodillamos con temor ante él; porque nuestra seguridad de ser amados y vivir eternamente, la agradece a su misericordia.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...