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domingo, 8 de noviembre de 2015

Pídale a Dios volver en la tarde a casa tan santo como en la mañana

LUCAS 11:1-4  
(MATEO 6:9-15; 7:7-11)
1Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”.
REGRESA SANTO COMO 8 HORAS ATRÁS
Es sabido que Jesús algunas veces repetía la enseñanza a diferentes personas, o la misma añadiendo o quitando algunas de las cosas previamente dichas. El lector no precavido pensaría que lo que está acostumbrado a leer en el primer evangelio, se está repitiendo aquí, y no es así. Fue en otro momento y por eso tiene sus variaciones. Sobre esto escribió el Dr. John Gill: “Lo que aquí se dice sobre la oración concuerda con lo que también se dice en Mt. 6: 9, sin embargo fue dicho en otro tiempo y en otro lugar: en aquel entonces Cristo estaba en Galilea ahora se encuentren Judea, lo que allí dijo sobre la oración no fue porque alguien se lo pidiera, aquí alguien le dijo que los enseñara a orar, y en Mateo él se encontraba predicando y aquí ocurrió después de un tiempo de oración" . En Mateo parece que fue después de la segunda Pascua y aquí posiblemente después de la tercera, entre la fiesta de los tabernáculos y la dedicación.
Cuando nuestro Señor terminaba de orar despertaba las ganas de hacerlo; y eso indica lo impactante que era su oración. En Lucas  fue uno el primero que hizo el comentario a otros cuando escuchó a Jesús, se dio cuenta que él y los demás no lo hacían bien y le pidió ayuda. Querían dirigirse a Dios de forma personal y paternal como si lo tuvieran enfrente y lo vieran. La oración cristiana era una forma jamás practicada entre los rabinos, escribas y fariseos, y sobre todo no era tan larga como la de aquellos, y con un espíritu celestial que la de esos carecía. Los demás que oían lo que el hombre estaba pidiendo, sintieron lo mismo y dijeron, “sí, es verdad, enséñanos a orar” (v. 1).
No les pidieron que los enseñara a predicar, echar demonios o sanar enfermos, sino que deseaban primero que todo aprender a orar mejor, como él, y ni siquiera como Juan. Jesús les dijo, “bien, les voy a enseñar un modelo y sin repetir las mismas palabras usen los mismos asuntos, en ese orden y con ese contenido”, y así, no se sabe cuántas veces les enseñó “el Padre Nuestro” a los que querían comenzar la vida cristiana por la oración.
Les dijo, cuando oren, usen familiaridad en la oración. Háblenle como hijos adoptados, con respeto y amor, con “temor y reverencia” porque él se halla en el cielo y ustedes en la tierra y con lenguaje de hijos maduros (Ro. 8:15; Ga. 4:6). En ningún momento “abba”  palabra aramea o siríaca, es usada para hablar sobre la doctrina de la adopción, como una ilustración, no como  un vocablo usado en ella, y no significa “papito” “papi” “papacito” sino “Padre mío” o “mi Padre”. La palabra no contiene esa clase de niñería. 
La primera petición tendrá que ver con el glorioso nombre de Dios y deben orar contra la continua deshonra que sufre en el mundo. Es tomado en vano, se jura falsamente por él, se usa en largas oraciones para despojar a las viudas, es invocado en las esquinas de las calles, y no en privado en los aposentos, se ora con los labios y no de corazón. Oren para que el nombre de Dios sea santificado entre la gente, respetado y tenido como sagrado, y los preceptos de su voluntad hechos en toda la tierra como en el cielo, sin ambiciosas guerras, pleitos, y sin ninguna especie de mal, esto es, el ensanchamiento de la iglesia.
Desde ahí en adelante (vv.3,4) el modelo de oración parece encajar en la súplica matutina del obrero pobre que sale a buscar trabajo con sus pecados perdonados y dispuesto a no echarse encima uno nuevo, con deseos de perdonar a los que ayer le ofendieron, haciendo que el día nuevo no cargue con las amarguras del viejo. Ruega a Dios que halle trabajo, que el patrón que lo contrate le dé la paga justa y completa, que no caiga en manos de un explotador, y regrese en paz a casa, cansado pero feliz, dando gracias al Señor por el buen día que tuvo, y trayendo bajo el brazo el pan cotidiano.

Y no fue eso todo lo que arrodillado pidió en su oración matutina, empleo, dinero, sino además no meterse donde su fe no le alcance ni volver a su cabaña, y a su mujer y sus hijos, siendo menos cristiano en la tarde que en la mañana, y sí el mismo, protegido por la providencia, de las mil tentaciones que le rodearon y que no accedió a ninguna, y que tan cristiano lo abracen en la tarde como cuando con ósculo santo ocho horas atrás lo despidieron, sin que el mal, como esposo y padre, le haya dañado (1 Cro. 4:10). 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Nuestra fe es una decisión divina

Lucas 10:21-24
 (Mateo  11:25-27; 13:16-17)
21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 23Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”.
http://www.braincancerlaw.com/verdicts.html 
ES UNA DECISIÓN DE DIOS
Pregúntele a un viejo creyente en Dios y en Jesús si se arrepiente de ser llamado cristiano, y le dirá con una sonrisa en la boca que, jamás. Los discípulos pudieron saber que Jesús estaba contento, quizás no porque sonreía sino por su alabanza a Dios, y el tono exaltado de sus palabras. Dice la historia que Jesús “se regocijó en el Espíritu”. En su oración se refiere a los ignorantes y estudiosos, a los hombres de libros y a los que no habían ido al colegio, a los rabinos, escribas y fariseos y a los pecadores y publicanos. A estos últimos se les reveló Dios mientras que a los otros no.
¿Por qué escondió la verdad a los cultos y se la dijo a los sin letras y del vulgo? (Hch. 4:13). No hay mejor lenguaje que el usado por Pablo, “por el puro afecto de su voluntad” (Efe. 1:5), o como él mismo dijo “sí Padre porque así te agradó”, sin mencionar que haya sido porque viera algo bueno en cualquiera. Por eso hemos venido a ser creyentes, no porque tengamos diplomas sino porque agradó a Dios dársenos a conocer y enseñarnos a su Hijo, y a su Hijo le agradó lo mismo, enseñarnos teología.ijH
Y eso es motivo de gozo, saber que el Padre y el Hijo hablaron sobre nosotros y estuvieron de acuerdo que llegáramos a conocerlos. Y si nuestra fe es el resultado de la decisión de ellos, no es de nosotros, es una revelación; y como dice, “a quien el Hijo lo quiera revelar”, es un don que se da, una luz que alumbra. Y esa revelación cristiana de Jehová, el Padre de nuestro Señor Jesucristo estuvo escondida mucho tiempo, y al darla Jesús a conocer parece otro. Ese es el verdadero Dios y la vida eterna (1 Jn. 5:20).
No hay otra explicación para nuestra fe que la soberanía de Dios, y hemos llegado a ser creyentes porque a él le plugo, por su voluntad y no la nuestra. La misma voz que nos llamó, otros no la entendieron (Hch. 22:9), cuando Dios nos abrió el corazón para que estuviéramos atentos otros se aburrían o se dormían (Hch. 16:14), veíamos y oíamos y otros estaban ciegos y sordos, respirábamos como un perfume de vida el conocimiento de Cristo y para otros fue como un olor de muerte (2 Co. 2:16), la misma palabra por la cual nos concedió arrepentimiento a otros los endureció (Ex. 7:13), en fin, a nosotros nos amó y a otros aborreció (Ro. 9:13), no porque seamos mejores, tal vez en ocasiones peores, sino por su amor soberano.

Y si Jesús se regocijó porque Dios nos haya preferido (2 Sa. 6:21), nosotros también tenemos motivos para estar contentos, al ver lo que otros no ven, entender lo que otros no entienden, perseverar cuando otros caen, proseguir mientras otros se vuelven, y creer lo que otros rechazan. Y esto no porque seamos inteligentes o virtuosos sino privilegiados, porque así agradó al Padre y al Hijo, y por ende, nuestra fe es una decisión divina.

Antes de hablar de religiones y credos hablemos de otra cosa

Génesis 3: 7
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales”.
FRUTOS EN UN CRISTIANO
¿Se les abrieron los ojos o se les cerraron? (2: 25). Se les cerraron para Dios y se abrieron para el pecado. No dice que se sintieron espiritualmente mal, que tuvieran alguna crisis nerviosa o se asustaran; mentalmente parece que el pecado los dejó intactos viéndose afectada solamente la moral sexual; no es muy sabio determinar y concluir si hemos hecho bien o mal por nuestro estado de ánimo o nuestra conciencia de relación con Dios; uno puede sentirse bien tras haber pecado, es mejor atender a la actuación externa y a cómo se mira el sexo propio y el otro. Un poco más adelante la pareja se esconde porque se siente desnuda (vv. 8-11). Dios "andaba recorriendo el jardín"; con su derecho porque era el dueño del jardín y de ellos.
Después de esto Dios mató a algún inocente cordero, o algún becerro, para utilizar su piel y cubrir la desnudez humana. Eso es un acto de justificación, según lo entendemos por el Nuevo Testamento. El inocente Cordero de Dios muere por el pecado del hombre. El sexo se convirtió en la madriguera, la Ciudadela del mal. El sexo tuvo que ser justificado, y fue lo primero que Dios cubrió con su justicia, antes que la envidia, que el homicidio, que el hurto, que las blasfemias y la incredulidad. Si queremos conocer si una persona está convertida hay que buscar primeramente su justificación en su vida sexual; si es desorganizada, y es sexualmente desobediente a Dios, eso indica que no ha sido cubierto su pecado por la justicia de Jesús y que su sangre no lo ha limpiado y que no heredara el reino de Dios. En la lista que de pecados Pablo pone, el adulterio, la fornicación, las inmundicias y lascivias preceden a los errores doctrinales como la idolatría, hechicerías, los vicios como el alcohol, etc. (Ga. 5:19-21). Por eso decimos, “bien, antes de hablar de credos, religiones falsas y verdaderas, de arminianismo y calvinismo, de mormones y Testigos de Jehová y de alabanzas y músicas  ¿por qué no hablamos de ética cristiana, quiero decir de las obras de la carne?”.  Por esa vía se averigua mejor si se es cristiano, cristiana o solo parecido.




jueves, 5 de noviembre de 2015

Prefieren adorar en un ambiente sobrenatural

Lucas 9:1-6
(Mateo. 10:5-15; Marcos. 6:7-13)
“ 1 Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. 3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. 4 Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. 5 Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.6 Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio sanando por todas partes”.
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¿EL ESPIRITU SANTO?
is-.jParece que nuestro Señor separó del grupo a sus doce apóstoles para darles estas específicas instrucciones, y les dijo que él quería que salieran en una gira misionera como de ensayo para desarrollar en ellos los talentos, dones recibidos, y que con más ahínco al regresar estuvieran confiados que aquello a lo cual habrían de dedicar toda la vida sería una empresa si bien difícil contra un enemigo tan poderoso, también exitosa. Al volver, ninguno dudaba de lo que hacía el diablo con la vida de los hombres ni que ellos podrían derrotarlo predicándoles arrepentimiento  (vv. 1, 2,6; Mr. 6:13).
Sanar enfermos y expulsar demonios fueron dones dados por Jesús a los predicadores del evangelio y pertenecían a la inauguración del reino de los cielos. La duda de la existencia actual de esos dos dones milagrosos se debe mayormente a la falsificación que hacen de ellos los que afirman tenerlos. Es tanta la mentira que hay al respecto y tanto el descrédito que eso trae al evangelio, que hay que asumir que es el diablo mismo quien hace esos simulacros como si esos dos carismas estuvieran activos. La iglesia rotundamente los tuvo, los usó y predicó con ellos para que se creyera lo que decía.
Si Dios quisiera que ellos estuvieran vivos, vivos estarían y no habría dudas al respecto, y si hay algunos humildes siervos de Dios que los poseen son casi desconocidos, por el cúmulo de impostores que los tapan.  La afirmación general es que han desaparecido y la mengua actual en la credibilidad del público en el evangelio, necesidad urgente, el restablecimiento de ellos dos apenas lograría restablecerla.
Los evangelios coleccionados por la iglesia son tan extraordinariamente perfectos que la lectura y estudio de los mismos, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, da convicción de su veracidad; ellos, por el modo histórico y teológico que están compuestos, hacen irrebatible la verdad de Jesucristo. Dicho de ese modo, y es mi seguridad, que esos cuatro gigantes han quedado como auténticos relevos de los otros dos utilizados por los doce mientras se memorizaba y copiaba lo que iban diciendo.

Y no es que yo no quisiera que echar fuera demonios y sanar con milagro a un moribundo, no existieran. Si Dios quiere concederlo él es soberano, a pesar que pudiera interferir  un tanto en el estudio de los evangelios y arrastraría  a ingenuos, simples y ambiciosos a buscarlos o blasonar que los han hallado, y conlleve la formación de congregaciones de hermanos y hermanas, que prefieran más por incredulidad que por fe, adorar en un ambiente sobrenatural que de profundo y serio estudio de Las Sagradas Escrituras. "Probad los espíritus si son de Dios", un divino consejo dado por Alguien que conoce su Soplo (1 Juan 4:1; Juan 20:22).

miércoles, 4 de noviembre de 2015

No pase, esta iglesia es propiedad privada

Lucas 7:24-29
24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están. 26 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 27 Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. 28 Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.29 Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan”.
PROPIEDAD DE JESUCRISTO
Jesús no se quedó molesto porque Juan les hubiera enviado a esos hombres de poca fe para que les quitara las dudas. El Señor les dio la bienvenida porque Juan hizo lo correcto, teniendo en mente preparar a su grupo para que se hicieran cristianos y dieran  testimonios convencidos que estaban siguiendo al hombre correcto. Él siempre tuvo un gran concepto de su pregonero y si bien no pudo hacer nada para sacarlo de la prisión y evitar que lo decapitaran, sí incrementó su prestigio diciendo cosas favorables acerca de su persona y ministerio.
Jesús no era un pastor que hablaba mal a espaldas de otro. Y esa clase de buena opinión y recomendación dada por un ministerio superior de otro inferior ayudó grandemente al establecimiento del reino de Dios en la tierra, ya que cuando el pueblo escuchó y leyó lo que decía uno del otro "justificaron a Dios", lo que es lo mismo que obedecieron a Dios y glorificaron a Dios, porque les hubiera enviado esa clase de ministros, poderosos y bien llevados, que se promovían sus trabajos positivamente el uno con el otro y se fortalecían con buenas opiniones los ministerios de ambos.
Y eso no fue todo sino solamente el requisito básico para que la gente no encontrara reparos en ir a escuchar al predicador, sino que con tan buena recomendación creyeron su mensaje y uno tras otro y en tandas comenzaron a bautizarse bajo el ministerio de Juan (v. 29). Es precioso ver esto, como un ministerio más exitoso que otro le presta su ayuda no robándole sus miembros sino curándolos y enviándolos de regreso para que continúen trabajando en esa iglesia chica, porque de ellos no precisa una congregación grande. Las simpatías entre estos dos ministerios son palpables.
Juan no siente temor de perder dos miembros porque se los envíe a otro pastor para que los ayude espiritualmente, porque sabe que ellos regresarán y volverán mejores que como se fueron. Jesús después que los sanó los devolvió a su pastor original para que sirvieran en el grupo donde ellos habían empezado y al cual pertenecían. La confianza entre ambos ministros era plena, entre ambas iglesias, una todavía dentro del Antiguo Testamento y otra ya con los pies puestos dentro de la Gracia en Jesús. El impacto que tal camaradería sin desconfianza que existía entre ambos ministros, fue importante a la vista de los incrédulos y pecadores para recibir el evangelio que se estaba predicando, uno con un poco de atraso pero bien intencionado, con sus limitaciones, y otro mucho más amplio, y que respetuosamente convivían en la misma comunidad sin que uno desacreditara al otro.
El número de bautismos después de esta muestra de caridad ministerial, se incrementó y la gloria de Dios aumentó y a partir de entonces había menos pecadores en la región y más santos en la iglesia. Eran dos pastores felices y ninguno de los dos trabajaba como si su grupo le perteneciera o como una célula independiente del resto del cuerpo de Cristo, como una propiedad privada con un letrero en sus límites que dijera "no pase, esta iglesia es propiedad privada" donde el dueño de ella es el tal y más cual pastor.

Como quien dice Jesús no pescaba en el criadero de Juan ni Juan en el criadero de Jesús sino que los dos tenían el propósito común de hacer lo mismo sin total independencia, sino colaborándose, y menos con indiferencia, como si les diera igual el avance o retraso de su vecino. No hubo envidia por parte de Jesús al enterarse que el pueblo estaba justificando a Dios y el grupo de Juan creciendo, porque él mismo sabía que Juan humildemente había declarado que menguaría y él crecería. Jesús no podía ofenderlo envidiándolo. Si alguien quería reírse y desacreditarlo diciendo que se vestía pasado de moda y comía inapropiadamente, que estaba flaco como una caña, que era un pelilargo, Jesús no dio motivo a eso, al contrario no hizo ningún juicio al respecto porque no transgredía ninguna ley divina, y dio valor a su ministerio como mensajero de Dios. 

martes, 3 de noviembre de 2015

No te dejes abofetear, si no quieres

Lucas 6:27-36
 (Mt. 5:38-48; 7:12)
“ 27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso”.
NO SE DEJA CACHETEAR
La vida cristiana es algo sorprendente, la fe tiene su procedencia en el otro mundo y es un don divino que convierte a un incrédulo en creyente y a un pecador en santo, y erige en los contextos sociales más difíciles verdaderos héroes y heroínas "de los cuales el mundo no es digno" (He. 11:38). La vida cristiana, dice el apóstol, le parece "cosa extraña" a los que no la practican (1 Pe. 4:12) y estos la desacreditan; y la sola mención del nombre “cristiano” produce enfado y los buscan para someterlos a padecimientos (1 Pe. 4:16).
La moral propuesta por Jesús a sus discípulos, volver la otra mejilla, caminar una segunda milla, dejarse quitar la capa y con simpleza y cara de bobos darle la túnica, superficialmente es difícil de entender, y al leer por encima estas palabras parece que Jesús les propone a sus seguidores que actúen en el mundo como víctimas y que se gloríen en serlo, que no se defiendan, se dejen golpear, humillar, despojar de todo, y encima de ello no sólo aceptarlo sin protestar sino amar a esos bandidos, a esa plaga que es merecedora más de la cárcel que de una resignación pacífica; y todo eso practicarlo para recibir un premio en el cielo, porque se afirma que Dios es "benigno" con ellos y a nosotros nos llama a imitar su conducta misericordiosa. ¿Quiere decir que Dios es tolerante, y más que eso bondadoso con esos maleantes y bandoleros? El carácter Santo y justo de Dios exige una exégesis distinta de esas palabras.
Todo esto, tomado al pie de la letra sin un poco de investigación, no parece sino un comportamiento de tontos y una forma de alentar el crimen con lo que se dice, ya que las leyes divinas y cívicas, y donde se respeten los derechos humanos y de propiedad, es mejor una reacción inversa y no permitir a esos trúhanes que se vayan recompensados y riéndose de haber obrado a sus antojos y quedados sanos e impunes y enriquecidos con los bienes de otros.
Ésa no es la intención en la enseñanza de Jesús para tiempos ordinarios sino para el momento cuando la razón de todo ese despojo y abofeteo es la fe, y esas cosas que son robadas lo son en forma de confiscaciones estatales, y los practicantes de las enseñanzas del Nazareno, torturados y encarcelados. Jesús les pide que no se defiendan ni peleen por sus pertenencias. Es mi parecer que éstas no son reglas para tiempos de paz sino para los cristianos que vivan en regiones donde la fe está proscrita y el profesarla es antigubernamental y tiene que enfrentarse a la persecución organizada por los mandatarios, y responder con su obstinado y pacífico desafío y declararse si fuere necesario, sin casas y sin dineros, y sin dejar arrancarse por nada del mundo, de sus vidas, el testimonio de Jesucristo.
Una porción de esos consejos, la que tiene que ver con hacer bien al prójimo y prestarle cosas, (vv. 33-35) sugiere la existencia de un tiempo más tranquilo, posterior aunque algo reciente, a los momentos vividos en días pasados, cuando el clima político cambió, y aún quedan en el corazón y en la memoria los recuerdos del despojo de los bienes (He. 10:34), con la disposición natural de no darle ningún apoyo o recurso financiero a los que un día cuando estando en el poder, lo usaron con envidia para apropiarse con leyes injustas de lo que moralmente, con sabiduría y trabajo los creyentes bendecidos habían adquirido. Entonces, no te dejes abofetear si no quieres.  

lunes, 2 de noviembre de 2015

Jesús defiende el sustento de sus ministros

LUCAS 6:1-5
(Mt. 12.1-8; Mr. 2.23-28)
“ 1 Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos. 2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo? 3 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban; 4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él? 5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”.

   MERECES TU SALARIO el+Sembrador.
http://2.bp.blogshttp://2.bp.blogspot.com/_RsyKBL2MDYk/SbnKXmnA3PI/AAAAAAAADDs/66MmA0d-KpI/s400/Parabola+del+Sembrador.JPGNo piense que los fariseos los criticaban porque comían el sábado, lo que querían es que no comieran, ni ellos (5:33; Mr. 7:5) ni Jesús (Mt. 11:18,19). ¡Pobres discípulos del Señor!, no pueden estudiar, predicar y caminar con Jesús por el mundo sin que haya ojos enemigos vigilantes, listos para hallarles faltas y poder acusarlos ante los jueces y la sociedad. Algunas veces no son los hombres mundanos los que tienen los ojos puestos encima de ellos, sino aquellos que se dicen celosos guardadores de la Biblia.
Los miran de arriba abajo para ver cómo se visten, por dónde andan, quiénes los acompañan y qué hacen con sus manos. Si los ven con hambre, pasando necesidad y sed, eso no les importa, les da igual, los critican midiéndolos por mandamientos de hombres y tradiciones y acusándolos de faltas graves, los tratan sin compasión y los humillan porque tienen que depender para poder consagrarse a su oficio, del pan que la ley de Dios les autoriza recibir, y tienen que tragarse el alimento y las palabras para no responderles a sus injustas acusaciones.
No llevaban hoz en sus manos ni cestas para llevarse a casa algunos manojos sino que se conformaban con lo mínimo, con aquello que cubriera una necesidad de primer orden; por lo tanto no estaban robando ni infringiendo ninguna ley bíblica de amor, sino los gustos y criterios, la mala voluntad de los que los odiaban. "El obrero es digno de su salario, y no pondrás bozal al buey que trilla" (Deu. 25:4), es el verdadero mandamiento bíblico, y el derecho que tienen los apóstoles a recibir el sustento cuando pasen por dentro de los lugares sembrados, es sagrado, y están autorizados por Dios a comer del fruto del trabajo físico que han hecho otros a los cuales ellos sirven sembrando la Palabra, regándola y abonándola para que crezcan para salvación.
Era día de reposo y por el servicio que prestaban con sus predicaciones tenían derecho a violar el sábado, si ése fuera el caso, porque haciéndolo de la mejor forma posible, y trabajando con el alma y con todo el amor de Dios, ellos, los que los criticaban recibirían mejores bendiciones, de alta calidad, cuanto más fuera el trabajo que realizaran y el cansancio que los agobiara. Oyeron las críticas y se quedaron callados, algunos perplejos soltaron inmediatamente las espigas en el campo, y otros entre lágrimas, terminaban de tragar el bocado que la ley de Dios les permitía.
No se defendieron porque por quien estaban acompañados les respondió a quienes les reprochaban alimentarse un poco, sin causar la ruina ni daño a la economía del propietario del campo. Jesús abrió la Escritura y se las citó a estos lectores confundidos, para que recordaran la misericordia de Dios para sus siervos, en este caso David y sus acompañantes, y la aprobación que dio al gesto humanitario de aquellos sacerdotes al compartir el pan sagrado con personas ajenas al ministerio, sin reprocharles ni contarles eso como pecado.

Estos hombres conocían el pasaje bíblico porque lo habían leído mil veces pero sin aprender que las necesidades humanas son superiores a las ceremonias religiosas. Además de callarlos por la Escritura, les dijo de forma autoritaria que sus discípulos podían hacer el uso del sábado que él les permitiera porque su verdadero dueño no era Moisés sino él. Y los discípulos, defendidos sus sustentos, y absueltos por la Escritura y por Jesucristo, continuaron restregando con dignidad las espigas, sin vergüenza ni culpa, porque el peso de la aprobación del Señor, el propietario del sábado, los liberaba y les daba a entender que siguieran comiendo y no les hicieran caso. Y el gran apóstol de los gentiles utiliza esta misma cita para aclarar, confirmar y justificar a los predicadores del evangelio que a tiempo completo se dedican a sembrar y sembrar las áureas semillas eternas, y quienes tienen que soportar las mismas palabras de sus pequeños criticones (1Co.9:9-12; 1 Ti.5:17,18).

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...