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jueves, 20 de febrero de 2020

Exhiban las armas en los museos y no en desfiles militares



(Corea del Norte imágenes)

 “El peso del oro que venía a Salomón cada año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro, sin lo que traían los mercaderes y negociantes; también todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomón” (2 CRONICAS 9:13-21). 

Una fortuna, prosperidad económica y gloria para Israel, sin despojar con guerras a otros pueblos, sin hacer un imperio territorial derramando sangre sino comerciando, con una mejor economía que los otros, por medio de la sabiduría en las leyes, el comercio y la política. Un país puede volverse muy rico y próspero por medio de su cultura, sus negocios, sin ir a la guerra y el pillaje, y expandir su territorio. Por medio de sus universidades y sus hombres inteligentes (v. 26). Esos escudos puestos en la hermosa casa en el Líbano, no eran para la guerra porque el hierro era mejor, o el bronce, pero Salomón era como Melquisedec, un rey de paz; eran para gloria y adorno. Así debiera ocurrir en los reinos de este mundo que tienen su ejército fuertemente armado, que las armas nunca se usen y pasen a los museos, ninguna tinta en sangre, vistas como adornos e historia (Sal. 46:9). Que el público vea una bomba atómica y diga “no se lanzó en Hiroshima ni en Nagasaki”. Que mire una central nuclear y se diga “están investigando sobre la cura de cánceres, no fundiendo misiles”. El problema es la deshonestidad y ambiciones de los gobernantes que fingen desarmes y procuran producir más y más armas de destrucción masiva.  Este es un mundo peligroso y se teme que la única forma de ser libre es siendo fuertes, y convertir las armas en decoración no puede ser una decisión unilateral.  Exhiban las armas en los museos y no en desfiles militares.

lunes, 17 de febrero de 2020

Puedes usar ropa barata para ir a la iglesia o de vagabundos

"Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y también entra un pobre con ropa sucia, y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado" (Santiago 2:1-4). 
Ten en cuenta que la primera referencia a esta epístola se tiene por Orígenes, alrededor del año 253, y estas palabras, parecen tener en mente a congregaciones probablemente “cristianas” por largo tiempo establecidas y con historia en asuntos judiciales. La carta realmente no parece una carta sino una confección de lo que pudo haber sido la predicación de Santiago, y aunque es una aventura pensarlo, quizás fueron notas tomadas por uno de sus discípulos oyentes. 
La variedad de temas hace pensar eso y muestran un documento fracturado por asuntos. Parece que hayan sido escritas un poco después del período paulino, cuando las iglesias solamente se llenaban con "lo pobre y lo necio del mundo" mientras que aún no había muchos nobles ni ricos como asistentes a las reuniones. O como se ve parece que los destinatarios son judíos y no iglesias gentiles. Indican las palabras un triunfo y que el evangelio estaba penetrando las capas más altas de la sociedad. Se nota como un sentimiento de inconformidad y de no aceptación por parte de los pobres hacia los nuevos visitantes; acentuado por la parcialidad de algunos pastores que estaban encantados por tener tan distinguidos oyentes en la reunión y no prestaban atención a los que venían vestidos con ropas corrientes,  o ropas de vagabundos.
No es una condena al uso de anillos, corbatas y oler bien. La ropa no importa si se llega a la reunión vestido del Señor Jesucristo (Ro.13:14); y con todo que el domingo en la bella congregación de Jesucristo cada uno se vista con decoro (1Ti.2:9) no de modo provocativo, y no importa que la ropa sea barata si está limpia y no andrajosa, si viene como el gadareno, tranquilo, bañadito, peinado, “vestido y en su cabal juicio” (Mr.5:15), de modo que los que llegaron primero le digan, “ven siéntate a mi lado”. 



  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...