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lunes, 25 de abril de 2016

Los discípulos le preguntaron a Jesús cuándo habría de regresar, y él les dijo no sé

1TESALONICENSES 4:13-18
“Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron”. 

No hay forma de interpretar esta palabra que no sea afirmando la creencia de Pablo que él y ellos estarían vivos cuando Cristo regresara. El mismo Señor Jesucristo no sabía el día de su regreso (Mr.13: 3).¡Y algunos hoy hasta le han hecho un programa de regreso con paradas y todo, esos saben más de Jesús que él mismo!; Jesús pensaba en la catástrofe de Jerusalén y la desintegración de Israel, y en sus discursos su venida y aquella guerra aparecen juntos, dichos intencionalmente por él o por el estilo y entusiasmo de los evangelistas. Para un judío la destrucción del templo era como el fin del mundo. Si el Hijo no lo sabía sólo dejó expectación pastoral de consuelo, que los discípulos por verlo casi le fijaron fechas pero no lo hicieron. Si el Hijo no lo sabía el NT lo ignora y “por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras” (v.18);  sabe que dice palabras de aliento y de consuelo (vv.13; 5:11). Que Jesús venga cuando más gloria le dé y cuando más nos convenga.

Si yo viviera novecientos años esperándolo

1TESALONICENSES 5:1-4

“Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche”. 

¿Cómo puede uno, Señor, vivir y predicar una segunda venida inminente si han pasado tantos años?  ¿Muchos nos han dicho es hoy y no ha ocurrido? ¿No es mejor hablar de un juicio después de la muerte? Oh Señor, hemos perdido la fe. Oh alma mía ¿no sabes que el cielo puede abrirse de un momento a otro y hallarte como no debes? Eh, ¿qué piensas, que aunque mueras te librarás de la ira de su segunda venida? No. El que va al sepulcro en pecado, resucitará también y tendrá que enfrentarse con su ira, juicio; la muerte segunda, y los que vivan buscarán la muerte y no la hallarán (Apc.9:6; 20:14; 20:6). El Espíritu nos dice eso para que le estemos esperando toda nuestra vida y toda nuestra muerte. Amén (vv.8-10). El sepulcro no será un refugio permanentemente seguro porque tendrá que devolver a los muertos que se tragó (Apc.20:12-15). Si yo viviera 900 años, cada día de ellos estaría esperando que Cristo viniera, mirando el cielo, estaría espiritualmente alerta viviendo todos esos nueve siglos como un hijo de luz y no de la noche. Dime ¿cómo puedes dormir si tienes una ira tan grande pendiente, la ira del Cordero? Debemos estar espiritualmente alertas.

miércoles, 20 de abril de 2016

El diablo te dirá que no sirves para nada

 1TESALONICENSES 2:4

"Sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones". 

¿Tú lees ahí que Pablo diga que es "un instrumento indigno para predicar el evangelio? No, al contrario, dice que Dios examinó su vida y la aprobó, un sentimiento de indignidad de nada le hubiera servido para defender su ministerio ante aquellos que precisamente buscaban faltas en su vida. Él se siente indigno en relación a su vida pasada no en relación con su conversión, su redención, su justificación, con la fe en Cristo (Efe.3:8 ;1Co.15:9,10). Eso es lo que el diablo nos quiere hacer creer y que lo repitamos constantemente, que no valemos para nada, que no servimos, que no somos útiles, que no vale la pena ser santos, que eso es inalcanzable. Si así nos juzgamos ¿no nos enfermaremos? ¿No viviremos espiritualmente melancólicos y vocacionalmente frustrados? Oh no, come y bebe que ya tus obras son agradables a Dios (Ecl.9:7), no pienses tan mal de ti como si las gracias del Espíritu Santo no hicieran diferencia. El diablo no pudiera evitar que Dios te bendiga pero sí que no disfrutes esas bendiciones. ¿Es la indignidad una virtud? Claro que no.

martes, 12 de abril de 2016

Cómo podría seguir siendo un autor sagrado

SALMO 51:11
                                         “No quites de mí tu santo Espíritu”.
Mi mayor horror no es perder las bendiciones del Señor, que sin duda me harían llorar en tierra, sino  quedarme definitivamente sin Dios. Cada vez que peco siento ese mismo temor de David, que el Señor quite de mí su Santo Espíritu, o por lo menos su influencia y retroceda a ser como un hombre cualquiera.
Así pensaría David: “¿Cómo podría seguir siendo un autor sagrado, mantener mi nombre con dignidad junto a los otros compositores del sagrado canon?  ¿Cómo dejar de ser un hombre “conforme al corazón de Dios”? No soportaría la idea que mis libros, frutos de mis experiencias, labores, desvelos, que reflejan mis conflictos y éxtasis espirituales sean desechados para siempre y que yo o nadie en el mundo pueda leerlos ya con algún provecho y consuelo. ¡Oh no! No quisiera dejar de ser el dulce cantor de Israel y reflejar la renovada imagen celestial.
“No podría ya gobernar sin Dios, ¿quién podría librar las batallas de Jehová sin su asistencia? ¿Quién dirigiría los escuadrones sobre los cuales me hallo puesto? ¿Cómo pastorearía con justicia a su pueblo? Ejemplos conozco de lo que es la ausencia del Espíritu, ¿no le pasó eso a Saúl (1Sa.16:14)?  ¿Y anteriormente a Sansón?” (Jue.16:20).
Creyente amado, ¿no es ese tu pánico? Cuando veas que los textos de la Escritura pasan por tus ojos y llegan a tus oídos serios, sin dirigirte la palabra, los momentos son de susto. Cuando cantas y no puedes continuar....tu voz se te quiebra en la garganta y exclamas ¡no puedo, no puedo!, cuelgas el arpa en el sauce más cercano, hundes tu cabeza entre sus ramas y lloras desconsoladoramente tu alma muerta. ¡Oh Dios!, tú eres mi luz y mi salvación, quítame un pie si estorba o mi mano muerta caiga y mi tintero se seque, pero nunca si eso fuera posible, tu Espíritu, porque prefiero entrar mutilado al reino a que me quites tu divina presencia.

domingo, 3 de abril de 2016

Irreprochable quizás pero no cristiano

FILIPENSES 3:6
"...en cuanto a la justicia de la ley, ser hallado irreprensible...". 

O ser hallado irreprochable. Eso es lo que quería ser Pablo antes de ser cristiano, cuando era enemigo de todos ellos. Ese error se repite a través de todas las edades hasta hoy. ¿No sabes que puedes ser tenido como una persona irreprensible y sin tacha y sin embargo no ser cristiano, no tener la salvación, estar destituido de toda esperanza de perdón y aceptación por Dios? Sé precavido con esto ahora que estás del lado acá de la eternidad. Aunque tu vida sea aplaudida por todos no eres salvo si no eres aprobado por Dios en Cristo. Hay veces que no son las cosas malas por las que perdemos la vida eterna sino por las buenas, las que nos hacen sentirnos orgullosos, complacidos, las que nos convierten en buenos padres, buenos hijos, notables ciudadanos, personas de bien, filántropos. Y no sólo las buenas sino por las religiosas, no las paganas, sino las mismas que ha instituido Dios, cuando las contamos como méritos y las usamos para hacernos personas dignas, por las obras, no por el Espíritu y la fe, no por la sangre de Cristo. Yo no quiero exclusivamente ser tenido como una buena persona sino como cristiano. ¿Y las gracias de Dios también no suelen atrasar nuestra salvación? Como he dicho, si el fin de ellas es hacernos virtuosos para nosotros mismos, para crear una imagen religiosa con la cual encandilar los ojos del prójimo. Sobre muy buenas personas  lee esto (Luc.7:5; Hch.10: 2), y no olvides al joven rico que se entrevistó con Jesús, y dio media vuelta y se marchó lamentando no poder ser cristiano como se le pedía (Mr.10:17-23).

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...