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lunes, 13 de mayo de 2013

Servir sin escalar posiciones


Lucas 17:7-10
“7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”.

El texto de esta conversación no parece tener conexión con lo anterior sino haber sido dicho cuando los discípulos estaban comparándose entre ellos mismos y pensando en las retribuciones y posiciones futuras que tendrían en el reino de Dios. Lo que se buscaron fue que Jesús les llamara "siervos inútiles" para bajarles los humos y hacerles pensar más en el servicio que en posiciones y recompensas. El Señor llega hasta el punto de decirles que no esperen cuando sirvan a los demás  ni siquiera gratitud o sea, que les den las gracias. Armarse con ese pensamiento es importante para ellos cuando tendrán que desarrollar una vocación materialmente mal recompensada en sentido general, y poco agradecida con frecuencia.

Así no se les enfriará el entusiasmo ni disminuirán las atenciones.  Si con otro sentimiento y no con ese aceptan la comisión ministerial, más pronto que tarde se sentirán defraudados no sólo por no recibir elogios por el trabajo que realizan, sino por no recibir las gracias. Jesús les enfatiza que ellos son sirvientes en relación con Dios y con los hombres y que por lo tanto, como se los dejó claro, sus posiciones en la mesa siempre serían secundarias, después de los otros. El mismo fue un ejemplo de eso cuando dijo "he venido para servir y no para ser servido" (Mr. 10:45). A partir de entonces se supondría que sus colegas en el ministerio continuaran trabajando sin asombros por la ingratitud, con Cristo en la preeminencia y no ellos, y despojados de ambiciones para escalar posiciones eclesiásticas.

Inútiles en otro tiempo, ya no


Filemón 1:10-12
"...el cual en otro tiempo te era inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí...".

¿Por qué Onésimo era inútil? Era un esclavo, pero hay esclavos que son muy útiles y sus amos se benefician de su "buen servicio" (1Ti.6:2); pero otros no son útiles para nada, no rinden un buen servicio sino ninguno u obstaculizan los servicios de otros y son perjudiciales. Onésimo no era un buen obrero, nada ejemplar sino un ser inútil, contrario a los que su nombre significaba útil. Le habían puesto ese nombre como una aspiración de que llegara a ser alguien muy útil, sus padres y amos cifraron en él esperanzas que cuando creciera y fuera educado cuidadosamente con la palabra y con el ejemplo llegara a ser una persona provechosa, pero la realidad había dado al traste con todo, habían sido defraudados, no era útil y no servía para nada y además era holgazán y ladrón porque se apropiaba lo que no era suyo.

Mientras vivió sin Cristo vivió a expensas de sus amos y de sus compañeros. Un día el evangelio lo transformó y se convirtió en una persona útil y valiosa. Esta pequeña epístola que se guardó el propio Onésimo, como orgullo por su amistad con Pablo, y como testimonio verídico y apostólico de lo que había sido su transformación. La tradición dice que llegó a ser obispo de la iglesia en Colosas.
Aunque hayamos nacido para el reino de Dios, mientras estuvimos viviendo en la carne, alejados de la ciudadanía de Israel y de los pactos y promesas, éramos inútiles. Cuando no vivíamos para a él Espíritu éramos inútiles para Dios, porque servíamos a otras cosas que no son dioses, y hacíamos la voluntad de nuestro padre el diablo. Pero llegado el momento en que a Dios agradó revelar a su Hijo en nosotros, nos convirtió en parte de su cuerpo, en miembros útiles al servicio de los demás y para la gloria de Dios. Por útil que sea su vida y significado tenga en este mundo, si no presta algún servicio a Dios directamente, y por medio del mismo honra su Santo Nombre, gústele o no el calificativo de inútil le es bíblicamente apropiado.

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sábado, 11 de mayo de 2013

Actitud anímica del predicador


Marcos 11:12-14; 20-24
"12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. 20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá".

La intención de Jesús no es una enseñanza simbólica sobre la esterilidad espiritual sino para que tengan fe en Dios (v.22); tal vez porque los discípulos pensaban en sus trabajos; las lecciones sobre la higuera estéril están relacionadas con el ministerio de la predicación de ellos; les estaba enseñando que más importante que tener éxito en los trabajos es la vida de oración con fe, para rogar y esperar, una actitud anímica de entusiasmo, mental y espiritual adecuada, de seguridad y convencimiento en el triunfo de la Palabra; para que eviten la agonía inútil por aquello que va a germinar y no ayuda para nada en el crecimiento de la semilla sino que más bien retrae la bendición sobre el trabajo, disminuye las fuerzas y se empiezan a incubar pensamientos de deserción; no se puede trabajar de modo duradero si se pierde esa actitud. 

La fe que llevan los sermones se origina cuando el predicador está de rodillas. Uno pensaría que la maldijo para dar una lección sobre la esterilidad espiritual, repito, pero no fue así, él sabía que no era tiempo de higos. Fue una lección de fe,  y hablarles del ánimo que deben tener los futuros predicadores, para darles confianza en la exposición de la Palabra. Les está transmitiendo a los apóstoles la fórmula de cómo reponerse al desánimo; con ruego y fe (meditar en; Mt.6:31; Luc.8:46; 9:10);  y  eso fue lo que dio el exitoso impulso al cristianismo hasta el día de hoy.

viernes, 10 de mayo de 2013

Uno puede andar con los pies hacia el cielo pero ir con el corazón hacia el infierno


Hechos 7:39,40
“39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, 40 cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.Y en sus corazones regresaron a Egipto".

Dice Esteban que el pueblo de Israel con ocasión del incidente del becerro de oro, "en sus corazones se volvieron a Egipto" y pidieron dioses que fueran "delante" de ellos. ¿Qué te parece? Esa era una forma distinta de apostasía, se hallaba en ciernes, en su origen, no en una etapa avanzada como en otros tiempos cuando abiertamente quisieron regresar a Egipto (Num.11:4,5); ahora no hablan de las supuestas comodidades que allá disfrutaron, verbalmente no hablan de regreso sino de avanzar, de proseguir en los pasos de Moisés, de continuar hacia donde se dirigían. Sólo de labios; a quién ellos proponían que los dirigiera hacia la meta no lo haría, jamás arribarían al monte Nebo si el becerro de oro era el supremo guía de ellos. 

¿Podría la nube estar con el becerro de oro? ¿La columna de fuego iría enfrente de noche si el caudillo no era un hombre santo sino un trozo de metal bruñido, alguien a quien no le importara la espiritualidad, la moral, la obediencia a la ley en el pueblo? No, la presencia de un ídolo al frente de la congregación atrofiaría completamente la gloria de Dios y ella se apartaría definitivamente de ellos aunque continuaran en apariencia dirigiéndose hacia donde él quería. ¿Cómo alguien, idolátricamente conducido hacia el mismo destino que nosotros podrá llegar? No basta con la idea de ir, con las intenciones ni con una supuesta buena voluntad. La apostasía puede no hallarse en los pies ni en los labios pero sí en el corazón. Uno puede seguir andando con los pies hacia el cielo pero ir con el corazón hacia el infierno; y quien ande de ese modo en algún punto determinado sus pasos seguirán los impulsos del corazón porque no es posible avanzar con los pies y retroceder con el corazón.

Perder el tiempo, creyendo, no es estar viviendo inútilmente


Hechos 7:32
"Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob." Moisés temblando, no se atrevía a mirar". 

Qué sorpresa se llevó Moisés aquel día pues no esperaba encontrar a Dios. Habían pasado cuarenta años pensando que su vida no tenía ningún uso, que vivía inútilmente, y ahora se da cuenta que no. No es tan importante aprovechar cada momento como creer cada momento. La vida humana no es creada como una máquina utilitaria sino como un ser para la fe. Perder el tiempo, creyendo, no es estar viviendo inútilmente.  La vida pragmática, puede que en su corazón sea, incredulidad. Oh Señor, enséñame a perder el tiempo (Efe.5:16) no en frivolidades , sino creyendo, no tanto hacer algo en cada momento sino en creer cada momento; dos días haciendo tú, no yo, compensan y superan a mil que haya perdido obrando pero no creyendo. ¿Cuándo aprenderé que el que cree no debe apresurarse, que la mejor obra es fe y estarse quieto y creer en Dios? (Isa.28:16; 2Cro.20:17). 

El apóstol citando el texto de Isaías le hace una variación al escribir "avergonzado" en vez de "apresure"; cita el pasaje pero lo adapta a la iglesia cristiana (versión griega), a la salvación, al testimonio en tiempos difíciles y al juicio final, dándole una dimensión de refugio eterno. De todos modos, la fe es el ejercicio de la paciencia y estar esperando en Dios es vivir creyéndolo. Estar "quieto" no es estar inmóvil sino quitarse el miedo creyendo y no meter nuestras manos a fin de permitirle a Dios que él haga las cosas.

jueves, 9 de mayo de 2013

No una teología con armas de fuego. Actitud cristiana hacia los judíos


Hechos 3:17-26
“17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. 19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. 22 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; 23 y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.  24 Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad”.

Pedro continúa quitándose la gloria del milagro y dándole el honor al nombre de Jesús, al cual todos ellos predicaban, explicándole a la gente que para recibir perdón era necesaria la fe en su nombre (v.16), y le añade una cosa más, arrepentimiento, diciendo “arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados” (v.19), y la buena consecuencia de esa actitud traería sobre ellos tiempos de refrigerio, o una mejora social. Nota que la perspectiva cristiana para mejorar las condiciones sociales del país es por medio de su evangelización. Los científicos, educadores y economistas tienen su lugar y la iglesia el suyo, mejorar la calidad humana con su relación con Dios. No hay que politizar la iglesia que es en esencia distinta a lo que es un estado.

Fíjate que un suceso político es mirado teológicamente. Pedro no eleva el caso de la crucifixión de Jesús a la altura de un crimen político, que lo era por parte de ellos, ni moral mencionando envidia, sino al terreno donde la iglesia tiene una solución, que cometieron aquella barbaridad por ignorancia (v.17) cristiana, aunque eran religiosos, porque si hubieran sabido quién era él nunca hubieran crucificado al Señor de gloria (1Co. 2:7,8). La iglesia está llamada por Dios no tanto para hacer denuncias políticas como para alumbrar su sociedad con enfoques teológicos, sacar de sus errores políticos a los que por ignorancia espiritual desaminan al pueblo. Y no una teología con armas de fuego sino con armas espirituales contra todo lo que se levante contra el conocimiento de Cristo, y no combatiendo la carne y sangre sino a las potestades del aire. Sin odios. Y el apóstol Pedro da el ejemplo de cómo desde una actitud de perdón llama a los criminales al arrepentimiento porque no quiere que sean enviados a la cárcel sino a bautizarse. Y de ese modo como ya he dicho, vendrá la prosperidad al país.

Observa la actitud cristiana hacia los judíos. El sermón de Pedro hacia los judíos no tiende a abrir brechas y separación sino que usa palabras con las cuales puedan ser salvos, cristianos, diciendo que Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo debería padecer, no que ellos han cumplido lo que Dios anunció que sucedería sino que Dios  lo ha cumplido abandonando a su Cristo en las manos de ellos, no para suavizar lo que antes dijo sino para buscarle una solución, a fin de apartar a “cada uno de convierta de su maldad” (v.26); eso de todos modos no los aliviaba pero les daba una esperanza espiritual y que no se habían metido en un callejón sin salida.  

Hoy los judíos acusan a los romanos de haber dado muerte a Jesús o niegan que se tratara del Mesías a fin de quitarse la culpa de ese pecado atroz. Y esa es la actitud promotora para la evangelización de los judíos, incitarlos al estudio del Nuevo Testamento con sus Antiguas Escrituras para que revisen  la posición hermenéutica de ellos hacia Cristo. No tanto el cristianismo contra el cual tienen tantos justos resentimientos porque en sentido general, y penoso, los ha tratado sin la comprensión apostólica de Pedro, aquel a quien se les entregó las llaves del reino de los cielos.

Sin esa actitud benevolente y no acusadora no se le puede pedir que se arrepientan y conviertan al Señor. Para que todo Israel diga un día “bendito el que viene en el nombre del Señor” y sea salvo, lo que necesita son buenos estudios cristianos sobre su Biblia (como Pedro hace en los vv.20-26), tanto como un apoyo a su derecho internacional a existir como nación. Necesita refrigerio y calma territorial por parte de Jehová que le delineó su geografía, y que sólo se consigue revisando por sus Escrituras quién era Jesús y su relación con Moisés, porque es posible aún, que como pueblo pueda cantar en su holocausto y apocalipsis “el canto de Moisés y del Cordero” (Apc.15:3).

Y Pedro les propone también un cambio en la escatología a los judíos y que no tendrán paz sino hasta el final de la historia cuando Dios  envíe a Jesús (v.20) para la restauración de todas las cosas (v.21). Israel seguirá siendo oprimido por todas partes y poniendo muertos y causando muertes, ganando y perdiendo hasta el día de su conversión a Jesús que le traerá tiempos de refrigerio, y después participará en la restauración del mundo en lo que fue. Los nuevos cielos y nueva tierra no podrán existir sin la conversión de Israel. Ese evento histórico y espiritual ocurrirá cuando llegará a darse cuenta que su Mesías vive, está en el cielo, que regresará no como un Mesías político, y que “el reino de Israel” será el del mundo, de océano a océano, y la fe de él dominará el orbe entero. Y no estoy hablando de un milenio judío y terrenal sino de la conversión de ellos. La conversión de Israel depende del estudio de sus Escrituras conjuntamente con los cuatro evangelios y comprenda que en su simiente serán benditas todas las familias de la tierra, y eso no es posible que tenga cumplimiento simplemente como un estado político y dentro de una demarcación geográfica sino por medio de la fe en su Mesías.

La Exaltación De Jesús


Hechos 3:1-16
“1Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.  2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.  3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.  5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.  6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.  7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.  9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. 10 Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.  11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. 12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?  13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros”.

Ninguna cosa es más importante para un cristiano que exaltar el nombre del Señor. La sanidad del cojo que aquí se cuenta tiene ese objetivo, colocar el Nombre de Jesús en un lugar que brille sobre todo nombre. Este suceso favoreció la Gran Comisión. Lucas, como médico, lo pinta con muchos detalles. Por ejemplo, mientras esperaba la limosna estaba “atento”; Pedro lo tomó por la mano “derecha” “saltando y alabando a Dios entró con ellos al templo” y  “sostenía a Pedro y a Juan con ambas manos”.

Vamos al grano. La primera intención es exaltar el nombre de Jesucristo de Nazaret (vv. 6, 13, 16). Hay una observación que quiero hacer desde el comienzo sobre la curación. No es el asunto principal desde el punto de vista de Dios y de la iglesia. Para la iglesia es sólo una señal. Una señal asociada a ese nombre y que ocurre solamente con el propósito de ponerlo en alto. La iglesia se está estableciendo alrededor de ese nombre y tiene que quedar claro que las señales que dentro de ella se hacen son para exaltarlo. Para el pueblo inculto y necesitado lo más llamativo es el cojo restaurado y es sobre él que colocan la atención, pero no para la iglesia.

Los datos que se suministran sobre la curación son para promover la credibilidad del suceso y por consecuencia, la autoridad apostólica, que dos hombres sin letras y del vulgo tuvieran tanto poder como para hacer aquello (4:13); y exaltar el nombre de Jesús. Es un milagro constatable y Pedro no rehúsa que lo examinen, y el propio cojo dando sus brincos lo demuestra, y el médico amado que escribe el relato da su opinión: es una “completa sanidad” (v.16). Lucas era médico, y por referencia supo que la sanidad no fue inventada. El problema de algunos milagreros de este siglo es que no permiten a los  médicos que examinen sus milagros.

Y fue el pueblo, no la iglesia, quien confundió el origen de aquel poder, atribuyéndolo a los seres humanos, o sea, a las virtudes de los predicadores, “como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar”  (vv.11-13). Los apóstoles inmediatamente reaccionaron en contra de tan nociva popularidad y los frenaron en sus entusiasmos para que no fueran exaltados ellos sino el Señor en nombre de quien aquel milagro se había operado. No se predicaban a ellos mismos. Eso no quiere decir que con poder y sin piedad se pueda ser un ministro eficaz. Sí es necesaria la piedad para ser usados por Dios.

Les quiere decir: “No porque seamos cristianos ni mejores cristianos, no por las virtudes cristianas es que hemos sanado al cojo, sino para que honréis al Hijo como honráis al Padre (Jn.5:23). No nos miren a nosotros con aire de triunfo, por favor miren para otro lado no para nosotros, eleven sus ojos al cielo”. No queremos glorificarnos con lo que hacemos. Sin embargo, observa qué opinión el pueblo tenía de ellos. Los tenía como hombres  con “poder y piedad”; exactamente como Jesús. Reflejaban lo que decían y respaldaban con sus vidas el mensaje que predicaban.

Mira con qué la iglesia crece. Es una equivocación pensar que una iglesia puede crecer porque tiene dinero. No por el dinero sino por el poder. Los líderes de la iglesia por sus buenos tres siglos fueron pobres como Pedro y Juan (v.6), no tenían ni oro ni plata, ni catedrales o  poder político entre los gobiernos de las naciones. Cuando la iglesia ya no pudo decir: “No tengo ni oro ni plata” tampoco pudo decir: “lo que tengo te doy” porque tampoco lo tenía; al llenarse sus arcas con dinero fueron perdiendo el poder espiritual, lo principal que Cristo les había dejado (lo único) para que llevaran adelante su obra.

Otra intención que tiene el texto es el esfuerzo que los apóstoles hacen para  ganarlos a ellos para esa fe; para que en su Nombre “tengan vida” (vv.13-16). Su mensaje de evangelismo está inspirado por el mismo deseo de exaltar a Jesús y le llama ante ellos “santo, justo y autor de la vida”. Predican de forma muy hermosa acerca del Señor. Pedro sabe que es el Creador del mundo, que todo “fue hecho por medio de él y para él” y que “en él estaba la vida de los hombres”. Eso es lo que creemos y por ello obtenemos vida, y “en abundancia”. Por eso oramos así, “no a nosotros sino a tu Nombre da gloria” (Sal.115:1).

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...