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jueves, 16 de junio de 2011

La predestinación y la redención hablaron sobre nosotros


Efesios 1:3-6
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”


El apóstol dentro de su exaltación de gratitud y  alabanza a Dios hace referencia, como he dicho, a las doctrinas que explican la salvación, y además de la elección y de la redención, y de la adopción, que son mencionadas una vez, menciona dos veces la predestinación (vv. 5, 11) para asegurar que el desarrollo de la vida cristiana y el conseguir que fueran "santos y sin mancha delante de él" (v. 4), sea dentro de la predestinación que tiene a su cargo la perseverancia, por medio de la Persona del Espíritu Santo (vv. 13, 14).

Todas esas son doctrinas son, en el pasaje, como  los tejidos para formar en nosotros el "vestido de Jesucristo", que es la justificación por gracia por medio de la fe. En la forma en que está escrito el texto da a entender el alto nivel teológico que tienen los hermanos para comprender sin amplias explicaciones qué  significa cada una de esas enseñanzas doctrinales, y para que así ocurra ora pidiendo la bendición de que tengan "espíritu de revelación en el conocimiento de él, y ojos de entendimiento" (v. 16-18).

Todas esas operaciones de salvación son explicadas mediante los nombres de las doctrinas que menciona, a las cuales llama "bendición espiritual" (v. 3), atesoradas para ellos y nosotros desde antes de la fundación del mundo en el cielo, mediante las cuales han de crear una raza de cristianos que sirvan para la "alabanza de su gloria" (v. 12). Esas operaciones del Espíritu distribuyen "las riquezas de su gracia en abundancia" (vv. 7,8), y son partes de las luces intelectuales y teológicas de la revelación, fortaleciendo la "inteligencia" (v. 8).

La predestinación en particular si bien es el desarrollo consecuente de la elección, no está sacudida por el azar o la suerte sino que tiene como director el "designio de su voluntad" (v. 11), que también es mencionada dos veces, aquí y en el v. 9. La seguridad de la salvación, que es el propósito afirmativo de todo el pasaje, está garantizada por ese designio y por el expreso propósito y complacencia que él ha tenido consigo mismo y por sí mismo en su mente y corazón para crear y llevar a cabo la salvación de los elegidos (v. 9).

La palabra enemigo no se menciona en este puñado de apretados versículos pero está implícita en el hecho de que los elegidos son llamados, escogidos desde una condición de adversarios, ya que mirada mundialmente la salvación de cada uno es una reconciliación con Dios y además con su creación, que espera con paciencia y gimiendo, que se opere la redención aquí mencionada (v. 14) y adquirida  por las riquezas y el valor de la sangre de Jesucristo que sirvieron para pagar el perdón de nuestros pecados (v. 7).

La redención también es mencionada dos veces, quedando al mismo importante nivel que la predestinación, porque ellas hablaron juntas sobre nosotros en la eternidad, no para asustarnos sino regocijarnos de que Dios había pensado en pagar con sangre el precio de nuestro perdón, antes de alumbrarnos con el sol,  y garantizarnos que seamos aceptados y adoptados como hijos “santos y sin manchas” antes de la fundación del mundo, no por nuestra mala voluntad sino por la buena suya, y para la gloriosa alabanza de su gloria.

martes, 14 de junio de 2011

Fundamentos doctrinales de la salvación


Efesios 1:3-6
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.



En esta preciosa carta el apóstol se siente espiritualmente "en los lugares celestiales con Cristo", y la razón es que desde allí comienza a pensar en la iglesia formada por los escogidos (v. 4). La expresión no contiene “lugares” pero lo mismo que en 2:6, 3:10, como dice Robertson, tiene una connotación local. Esto quizás sorprendiera a algunos hermanos que sentían sus bendiciones en el tiempo. Para Pablo las bendiciones empiezan mucho antes del tiempo, son anteriores a la creación del mundo, ni siquiera fueron concebidas en este estado de condenación, vienen del siglo venidero, desde el estado de gloria y gracia.

Como va a destruir el concepto de la salvación por obras que se había infiltrado en esta congregación de efesios (2:8), empieza afirmándoles categóricamente, sin la argumentación que usa en Romanos, que a ellos se les debe salir de la cabeza esa idea necia que alguna filosofía temporal que enfatice los actos por encima de la fe, o antes de la fe, pudiera ser la razón por la cual se halla en hechos cristianos, porque propiamente han venido a ser lo que son por la elección de Dios y esa bendición de serlo ocurrió no sobre la tierra donde ellos tienen puestos sus pies sino en el cielo (v. 3), y en cuanto al tiempo que nadie diga que fue al momento de creer porque ella, como una bendición estaba estipulada y atesorada antes de la fundación del mundo, fuera del alcance de la mano y del tiempo de cualquiera.

El apóstol no se hace idea de que ellos fueron convertidos sino que lo está afirmando al indicarles que esa elección de la cual la fe es una copia, no es otra cosa que un don y una bendición de Dios cuyo propósito para su gloria es convertirlos a ellos en "santos y sin manchas delante de él". El amor es la fuerza motriz que hizo que él dispensara sus dones sobre ellos para hacerlos salvos.

Y continúa hacia adelante explicándoles de forma activa el desarrollo de la elección en sus vidas a lo cual él llama predestinación (v. 5), no porque haya previsto alguna buena obra o comportamiento en ellos que los distinguiera y los recomendara para esa elección, puesto que ella es antes de todas las obras supuestamente meritorias que pudieran ejecutar, pues si es por elección y concebida en la predestinación antes de la fundación del mundo, es "para alabanza de la gloria de su gracia" (v. 6); y nadie como quien dice debe darse golpes en el pecho con arrogancia o reclamando alguna participación en su salvación puesto que es "para la gloria de su gracia", repito.

Esa es la razón por la cual han recibido la adopción como hijos suyos gracias a la hermandad de ellos con Jesucristo (v. 5). Y resumiendo lo que ha dicho hasta ese momento entendemos perfectamente desde su inicio que tienen razón para sentirse espiritualmente en el cielo, llenos de gratitud y de alabanzas a la gloria de la gracia de Dios en Jesucristo, y gracias al amor que le tiene a su Hijo Amado, es que ellos como todos nosotros, somos incluidos en ese amor y en su justicia perfecta.

Al leer las doctrinas que en tan poco espacio aglomera, participamos de esa misma profunda gratitud, y bendecimos a Dios al explicarnos como quiso salvarnos, los fundamentos mismos de la salvación, que son: gracia, elección, predestinación y adopción.

lunes, 13 de junio de 2011

Si eres agnóstica, eres falsa


Salmo 29:2
“Dad a Jehová la gloria debida a su nombre”.

David comienza invitándonos a dar gloria a Dios y como para que tengamos idea de ella nos muestra como él actúa en las tormentas. El relámpago que enciende con rojo el firmamento, el ronco trueno que cae sobre los árboles, el diluvio que trae a Jah (v.10).

No siente horror sino regocijo, ¿cómo dices que el origen de todas las religiones es el miedo? No es el origen de Jehová. David no conoce ninguna explicación científica sobre el rayo y el diluvio, pero reconoce en ello la voz de Dios. Hoy los hombres que han descubierto las leyes naturales que hacen funcionar todo, se han tornado ateos. ¿Cómo pueden negar que haya un legislador? No hay razón para que el hombre moderno no adore a Dios con la misma fe sencilla de las remotas civilizaciones. La ciencia no ha destruido a Dios, le ha ayudado a eliminar supersticiones nada más; pero se ha engreído al hallar tantas religiones falsas.

Alma moderna, adora a tu Dios como David, con su entusiasmo, con su gozo, con su piedad. Hazte ignorante y serás sabia, adora como los ignorantes. Yo quiero adorar así, moderno en ciencia y antiguo en religión. Ciencia, tú  no has matado a mi Dios, no has destruido mi culto. (Meditar en 1 Co. 3:18; 1 Ti. 6:20). Si te vuelves agnóstica te descreo y te apellidas “falsamente”.

domingo, 12 de junio de 2011

Etiqueta de iglesia


Gálatas 5:16-21
“Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. [17] Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. [18] Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. [19] Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, [20] idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, [21] envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” .

 Una consecuencia de abandonar la dirección del Espíritu Santo es la impotencia para controlar los pecados. El apóstol dentro de su argumento en contra de las ceremonias de la ley de Moisés y a favor del Espíritu, como doctrina, pasa a enfocar con más amplitud el asunto que ya brevemente les ha señalado: que las ceremonias judaicas no pueden hacer nada contra los apetitos de la carne mientras que si son dominados y supervisados por el Espíritu podrán vivir libremente y en santidad. Ese es el tema que ahora desarrolla. La traducción Reina-Valera dice “y no satisfagáis los deseos de la carne” pero es mejor la traducción con una promesa, que no cumpliréis los deseos de la carne (v. 16) como un resultado seguro del andar en comunión con el Espíritu. Puede traducirse como un mandamiento o como una aseveración, pero es mejor en futuro; una verdad conocida por todos; yo creo que ese último significado es el que más se apega al texto, como si les dijera: “no tengan temor que andando por fe y no por obras caeréis en pecados, si andan no por mandamientos sino impulsados y gobernados por el Espíritu; abiertos al Espíritu, el peso corporal no os hará caer”.

Les garantiza que podrán hacer resistencia a los apetitos carnales que después enumera y triunfar sobre ellos, donde el hombre natural es transformado en un hombre espiritual. Después de eso aborda la realidad que todo cristiano debe entender: la contienda dentro de su mente de los apetitos carnales y los deseos del Espíritu y que esa lucha puede ser casi pareja de modo que la mejor intención del creyente se ve frustrada, obstaculizada y anulada al punto que no puede hacer lo que quiere (v. 17), y esa debilidad es una consecuencia de escoger hacer obras religiosas y no buscar la comunión con Dios por medio de su Espíritu.

Es el único modo de tener poder para no cumplir con los reclamos pecaminosos de la carne. Lo que sí no podrán evitar es el desenfreno, porque habiendo escogido otra clase de vida cristiana, otro evangelio, sin la comunión del Espíritu tendrán que pagar las consecuencias.

Es interesante que el apóstol no diga que si son fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu (Efe. 3:16) sino “guiados” (ago, gr. “abiertos al Espíritu” “llevados” “manejados”); en este momento no piensa tanto en una potencialidad espiritual sino en la conducción de la vida por un sendero y otro de modo que se escape de todo lazo y trampa. En muchos sentidos el cristiano continúa siendo débil en sí mismo, flaco, pero no cae en pecado porque el Espíritu lo maneja para que lo evada: se lo quita delante, lo aleja, intervienen causas providenciales que lo hacen escapar. La victoria está en arrojarse en las manos de Dios. Si abandonas al Espíritu sabrás por amarga experiencia lo que es tener muchos sueños y pocos logros.

La consecuencia funesta más grande es cuando la iglesia va siendo absorbida por la sociedad que la circunda. En cuanto a las obras de la carne les advierte que comenzarán a aparecer entre ellos por causa de la escasez de la influencia del Espíritu en la iglesia; y verán como el contraste entre la iglesia y la sociedad desaparece y la vida de los cristianos irá pareciéndose más al mundo. Si el propósito de Pablo no es ese ¿cuál es?,  ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría. Observa que esas primeras cuatro obras tienen que ver con la corrupción sexual que será lo más escandaloso en la vida de la iglesia, la disolución sexual, los cristianos contaminándose con las costumbres sexuales del mundo.  Los solteros vivirán juntos como si estuvieran casados (fornicación; hoy se le llama “mi pareja” o “mi novio”); hasta los viejos matrimonios colapsarán por locuras de adulterio; las jóvenes no podrán conservarse vírgenes hasta el matrimonio (o no querrán, cediendo a la presión de sus compañeras sin sentirse culpables, porque todo el mundo vive amoralmente). En otros se oirá hablar de diferentes clases de inmundicias, y lascivias, que le da vergüenza mencionar. Lo primero que se descompone en la iglesia cuando se ausenta el Espíritu Santo es el sexo. El descontrol sexual es escandaloso. Esta es una sociedad sin Espíritu Santo.

Quedan advertidos que verán cómo la iglesia se vuelve la sociedad y lo que nunca imaginaron que podría ocurrir pasará; lo que antes fue una congregación apartada del mundo se irá volviendo eso, un pedazo de mundo con etiqueta de iglesia; y los que andaban santamente retornarán dentro de la iglesia al mismo ambiente que tenían cuando fueron alcanzados por el evangelio; los que se habían convertido de los ídolos al Dios vivo visitarán los templos paganos y traerán a sus hogares altares.

Habrá casos de consulta a hechiceros, agoreros o adivinos, y harán caso al horóscopo y con todo, afirmarán que consultaron a Dios y que él les habló por un brujo o espiritista. Antiguos amigos se pelearán por celos  y no vendrán al culto o se alejarán enemistados; se gritarán los unos a los otros y la envidia por dones, propiedades y familia contribuirá a deshacer la iglesia. Habrá disensiones, un grupo se marchará, el que queda se volverá a dividir y unos cuantos apartarán de la verdad el oído y formarán sectas con enseñanzas de herejías, queriendo quizás resolver la situación caótica de la iglesia, en vez de volverse en arrepentimiento y oración al Señor. Y las esposas que por un tiempo fueron felices con sus maridos sobrios los verán llegar a casa borrachos. La iglesia se convertirá en una proyección ridícula de la sociedad, y todavía invocando a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo.

¿Crees que estás seguro porque tomaste un bautismo que no honras con tu vida? ¿Con semejante inconsecuencia heredarás el reino de Dios? ¿Obtendrás la ciudadanía celestial practicando alguna de esas cosas y con etiqueta de cristiano?

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...