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domingo, 10 de enero de 2010

Nueve meses después de la conversión




 Jeremías 34:8-16
“Obedecieron y los dejaron pero luego se arrepintieron”.


Esta obediencia de que los amos dejaran por ley libre a sus esclavos hubiera traído misericordia de Dios, pero obedecieron por un tiempo sin “considerar los gastos” y luego con la práctica se retractaron dándose cuenta lo que habían perdido, extrañándolo y corriendo a regresarlo. Como dice esta versión, se convirtieron y luego se arrepintieron de tal conversión, hicieron lo bueno y luego les pesó, destruyeron y volvieron a edificar haciéndose transgresores (Ga.2:18), regresaron al vómito (2Pe. 2:22).
¿Qué fue aquella “conversión”? No fue válida porque restauró el mal que había dejado. Eso es evidente. ¿Fue fingida? No creo. Tendrían sus reparos pero el entusiasmo de hacerse notables y cumplir lo que era una ley de Dios, hizo que dijeran amén a la iniciativa pero pasado un poco de tiempo miraron atrás, reflexionaron, y recolocaron las cosas como habían estado. La sinceridad es válida pero la limita el conocimiento propio.
¿Qué confianza se puede tener, me pregunto yo, en la conversión de un pecador, en el “testimonio” verbal que da de su conversión? El factor tiempo es importante y cómo su fe convive con la providencia de Dios y maneja sus circunstancias reconociéndola, aceptándola, bendiciéndola y glorificando a Dios y su Palabra. Muy pronto no se puede declarar y menos informar de su conversión, porque hay que esperar que su decisión de frutos y entonces por ellos juzgar la autenticidad del árbol, la raíz que lo sustenta, y la calidad de la semilla que se sembró. Estos esclavistas de los cuales habla Jeremías no quisieron aplicar la palabra de Dios a sus economías y sistema político de esclavitud. Cuando la palabra de Dios pasó de ser una experiencia emocional interna a constituirse en una obediencia civil, se negaron, y tropezaron en ella (Mr.4:17). Y dijeron adiós al buen paso que habían dado.
Volver de un numeroso culto con la cara sonriente y un papel en la mano con los nombres y números de los que han levantado sus manos recibiendo a Cristo, o que han acudido al frente  del púlpito, llorosos y con la cabeza caída sobre el pecho, es ir demasiado aprisa para llamarlos convertidos a Cristo y salvos. Y peor aún si esa decisión ha sido inducida por un predicador ávido de esas anotaciones ya que hacen más atractivo su currículo para la fama como un evangelista brillante. Esperemos, señores, hasta ver cómo se conduce esa conversión cuando entre en la política, los derechos civiles, la clase de vida de otros y el bolsillo. La iglesia apostólica bautizaba pronto pero la post apostólica prefirió tomarse un tiempo. Aun Pablo dijo “hasta que sea formado Cristo” en sus corazones y los encargados de eso hayan sufrido al menos un dolorcillo de parto (Ga.4:19), o sea nueve meses.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Quién consoló a la familia de Judas Iscariote?


Jeremías 16:4-6
“No entres a la casa del luto ni vayas a lamentar”.

En primer lugar, Dios le dice al profeta que no tenga hijos. Es mejor no tenerlos que verlos morir espantosamente. A los que Dios no le da hijos, él sabe porqué. Por otra parte. ¿Has tratado de consolar a los familiares de un muerto por el juicio de Dios; por ejemplo: uno que ha perdido su vida ebrio, por SIDA, suicidio, etc.? El pueblo de Israel habría de morir en rebelión, producto de la invasión extranjera; muchos serían los funerales de los que perecerían por la peste, enfermedades espantosas, disenterías, quejándose. Es indudable que el profeta habría de llorar ante esa visión catastrófica, se ablandaría su corazón y podría querer ir a donde ellos a consolarles y mitigar así con palabras suaves el dolor que sentirían. Jehová se lo prohíbe.
¿Por qué? Porque han muerto bajo juicio divino. ¿Lamentaron la muerte de Datán, Abiram, Coré, cuando iban por el desierto? No, no hubo duelo por ellos. ¿Piensas que la iglesia consoló a los familiares de Judas Iscariote y que le hicieron una colecta para  la viuda? No. ¿Quién consoló a Safira cuando su esposo expiró por mentir? Nadie. ¿La iglesia hizo lamentación cuando Herodes murió por el toque de un ángel y cuya espantosa enfermedad lo hacía sentir el hedor desde lejos? No. Cuando el juicio de Dios visita a un rebelde, los creyentes podrán visitar a los familiares del difunto para evangelizarlos, acompañarlos, pero no para consolarlos o por lo menos no para consolarlos en relación con el finado. Estas visitas son más bien por compromiso y humanidad que espirituales, para hacer grupo y que los dolientes no se sientan desolados. Hay reflexiones provechosas que se pueden hacer en el funeral de un no cristiano; sobre la brevedad, el sentido y empleo de la vida porque es difícil enjugar las lágrimas de los “que no tienen esperanza” ya que las consolaciones bíblicas son únicas; escritas para los escogidos que están en Cristo y no para los reprobados que viven “sin Dios ni esperanza en el mundo”. ¿Qué consolación, sino con mentiras, puedo darle a un doliente si el alma de su difunto se encuentra en el infierno?

jueves, 7 de enero de 2010

El fin de la gloria de Dios es ella misma

“El cristianismo no es acerca de la salvación individual sino acerca de la gloria de Dios” (Juan Calvino).

Dios no necesita de nuestro arrepentimiento o conversión para ser glorificado y no necesita la gloria del hombre para ser glorificado porque su Hijo el Salvador del mundo dijo: “Gloria de los hombres no recibo”. Pero puedo comentar un poco las palabras de Calvino en relación con la creación. El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, o sea, “bueno en gran manera”.

Dios no creó el mundo para verse reflejado en él como en un espejo y quisiera mirarse a sí mismo, ni porque necesitara  poner su ser íntimo enfrente de él. La decisión del paso de la creación lo dio por su libre voluntad no por una necesidad de su perfecto ser. Pudo permanecer eternamente glorioso en la soledad. Tampoco lo hizo para glorificarse a sí mismo como si necesitara hacerlo al oír aleluyas y hosannas; fue una amabilidad suya la de hacer el mundo y su deseo de compartir con otros su sabiduría, belleza y gloria. Cuando se dice que hizo el mundo “para la alabanza de su gloria”, eso tiene que ver más con nosotros que con él. No para sentirse exaltado como si eso le hiciera falta, como si recibir honra de otros le fuera una necesidad de su carácter.

 Dios creó el mundo con su gloria, y todo lo que hace la manifiesta; la salvación del hombre consiste principalmente en un restablecimiento del orden de su gloria; el hombre es salvado porque la gloria de Dios lo exige, es una ley de ella misma reparar ese defecto que se llama pecado humano o por lo contrario exterminarlo. El pecado es ilegal porque es contrario a las leyes que constituyen el Ser Divino. Por eso Calvino tiene razón cuando afirma que el cristianismo no es acerca de la salvación individual, a pesar de todas las bellezas que la predestinación, elección, redención, justificación y glorificacion encierren, como si eso fuera lo principal y su más elevado fin, porque el fin de la salvación es su propia gloria y majestad.



martes, 5 de enero de 2010

¿Pueden los muertos en el infierno ser consolados?

Ezequiel 31:16,18
“Se consolaron en las profundidades de la tierra”.

Si yo no hubiera sido elegido para la salvación, estando ya en gracia, no pasaría un solo día que no llorara. Si no hubiera “algo” que me detiene de pecar pediría al Creador que me deshiciera. Es mejor no haber nacido que nacer y pecar contra Dios. Es preferible la muerte de un “abortivo” que ir creciendo y pecando y morir sin gracia divina.

En ese texto se quiere decir que en el Sheol donde yacen los muertos, corre la noticia de la entrada del rey de Asiria, muerto. Es algo similar a Isa.14:9-11 cuando en rey de Babilonia llega. Pudiera ser, conjeturo, que los que están “en las partes más bajas de la tierra”  están en el “pozo del abismo” (Apc.9:1,2), y esto sea una fugaz referencia del Espíritu sobre los que son llevados al infierno, y cuando ven entrar al rey de Asiria se “consuelan”, o sienten como un alivio por el sentido de justicia y venganza que preservan las almas en condenación.

En realidad el NT enseña que los muertos en el infierno no son consolados o aliviados en el sentido celestial de la palabra y no pueden ser consolados ya, porque sus conciencias no reciben consuelo porque reproducen remordimientos (Mt.8:12; Luc. 16:16:25). Y de aquí brota una sugerencia a los que predican, dirigir los sermones a la conciencia por si quieren “salvar algunos”, porque mientras la predicación no impacte la conciencia no puede haber arrepentimiento, conversión y por ende, fe. La predicación no es un juego divertido de palabras. 
Es un arte muy serio, un procedimiento de vida o muerte. La conciencia es la imagen de Dios, como el libro o registro de nuestra vida donde se escribe y graba toda (Ro.2:15; 1Ti.1:19.
El fuego que quema en el infierno, supongo, son los recuerdos que hacen arder la conciencia. Es cosa terrible en el infierno tener memoria. Los muertos sin Cristo no pueden ser consolados porque sus conciencias, como tablas de piedra del corazón, no tuvieron esa experiencia de perdón y el castigo divino es dejado enteramente al fuego de los recuerdos y acusaciones que por todos lados de la conciencia han de atormentar a cada uno. En las partículas de polvo del infierno caben todos los que no han sido elegidos para la salvación, que han desobedecido a Dios y donde son abandonados eternamente a los recuerdos de sus mentes reprobadas que recalientan las frías sienes de la inmortal memoria.

lunes, 4 de enero de 2010

Un calvinista visita a Moisés


Números 28:11-15 (LBLA) 
“También, al principio de cada mes, presentaréis un holocausto al Señor: dos novillos y un carnero, y siete corderos de un año, sin defecto…este es el holocausto de cada mes por los meses del año”.  

Empezamos el año 2010. Toma la doctrina de la elección particular y visitemos el tabernáculo de Moisés. Los creyentes bajo la ley de Moisés tenían la opción de elegir su consagración. Para ello tenían las ofrendas y sacrificios diarios (28:1), semanales para cada sábado (28:9), mensuales (28:11) como una semana especial, para los panes sin levadura (28:16), y la fiesta de las semanas (28:16), la de los primeros frutos en Pentecostés. Las ciudadanos del reino de los cielos podían escoger el tiempo de su consagración según las posibilidades de cada cual; quien pudiera diariamente apartar un tiempo para sus devociones lo hacía y tenía para eso, la mañana y la tarde, a la hora del sol naciente antes de entrar en la rutina de su faena, y del sol poniente para darle gracias a Dios por el día vivido y aprovechado. Abría y cerraba su día secular con la llave de su fe porque quien empieza el día con Dios lo termina con él. El que no tenía gracia para acercarse a la casa de Dios todos los días, o vivís lejos o no tenía dinero, o cualquiera otro estorbo, podía planearlo semanalmente, o cada mes.
Qué bueno es que al menos, además del domingo, cada principio de mes en casita nos consagremos al Señor, hagamos un esfuerzo espiritual por poner todo en orden (además del pago de deudas, porque la Biblia dice que “el impío toma prestado y no paga”), escudriñar la palabra de Dios y dejar de volar sobre ella, como dijo Spurgeon, “con las botas del Gigante Siete Leguas”; sacar el metro de “la medida del don de Cristo” y medir  la longitud del progreso o retroceso espiritual propio, de la familia o la iglesia, limpiar de cenizas mundanas nuestro altar y pedirle a los hijos que cuando entren a casa se sacudan los pies si traen el barro de carnales costumbres pegadas a ellos, atizar las brazas para que el fuego no se apague y se avive la llama mortecina, espabilar un poco el alma, quitar a un lado la fe muerta por falta de obras, quemar en los labios con fogosos carbones del altar mosaico toda palabra mentirosa y lavarse en el lavacro de la regeneración otras inmundicias de lengua sucia, como sólo puede restregarla con especial gracia un particular escogido de Dios,  y que no pueden lograrlo tan bien el jabón y la legía de mala calidad de la teología arminiana.

domingo, 3 de enero de 2010

No necesitas bastones

Ezequiel 29: 16
"Y no será más para la casa de Israel apoyo de confianza".

¿No tienes esa experiencia, que Dios te quite el apoyo carnal que te sostenía? Ahora ya no puedes porque se ha disminuido tanto que para nada te sirve. No llores cuando te priva de él, no pierdas tu esperanza y pienses que el mundo se acabará. Dices ¿ahora qué haré sin él? No podré subsistir si tal me falta, (dinero, alguna persona, un puesto de trabajo, honor, alguna habilidad física). ¿Por qué Dios me ha quitado mi apoyo? Porque era pecado, el brazo de carne sustituía al Espíritu, lo que se ve a lo que no se veía, y el hombre a Dios. Ahora podrás caminar por fe y no por vista. ¿Cuándo te ha pasado con Dios lo que con otros apoyos? El nunca se irá disminuyendo, ni se irá empequeñeciendo como le sucedió a Egipto (vv. 13-15). Tú mismo, puedes irte empequeñeciendo, y llorar como Jonás la pérdida de la sombra de una calabacera. Dios es sobremanera grande y suficiente, y con él no necesitas más; no necesitas bastones.

viernes, 1 de enero de 2010

Gloria a Dios por la familia Spurgeon


"Mi esposo había estado trabajando por largo tiempo con mucha presión y estaba necesitado de descanso. De antemano fijamos un día para tomarnos unas vacaciones y desde entonces ambos esperábamos con impaciencia que llegara ese momento. En cada comida hablábamos de esas vacaciones y un día en la mesa me dijo: "Querida, sería bueno que pusiéramos en algún lugar una tira de papel marcada con los días que nos faltan  y vamos cortándolos". Inmediatamente preparé una gran cinta con todos los días que nos faltaban para esas vacaciones y debajo de ella colgamos un calendario. Ciertamente que no era un bello adorno en el comedor pero nos daba mucho gusto cada día ir cortando uno en una tira de papel. A nadie le importaba como lucía si nos daba tanto gusto. Era una tira bien larga y la disfrutábamos como niños ir cortando los días marcados y viendo que cada vez se hacía más corta. Los amigos que nos visitaban si estaban en el momento de la ceremonia de cortar la cinta disfrutaban con gran curiosidad nuestro regocijo al quitar afuera con unas tijeras cada uno de los días de espera. Algunos se reían, otros se burlaban, y algunos criticaban; pero él permanecía firme hasta que ya casi quedaban una o dos pulgadas para recortar cuando comenzamos a hacer las preparaciones para el muy largo y deseado viaje. Pero,  ¡vaya, afuera con nuestros planes si no corren paralelos con la voluntad de Dios! Mi amado cayó seriamente enfermo cuando sólo quedaban unos pocos días para recortar en la cinta y muchas lágrimas en nuestros ojos por el desencanto decidimos quitar la cinta de la pared, y  a lo cual nos siguió un gran período de sufrimientos. Pasados unos días mi buen esposo me dijo: “Amor, no lo volveremos hacer nunca más, será mejor en el futuro que esperemos pacientemente en el desarrollo del propósito de Dios para nuestras vidas”.
(Susana Spurgeon, tomado de la Autobiografía de su esposo Spurgeon, Pag.63)

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A veces pienso que Spurgeon vivió, predicó, sufrió y escribió para mí, que Dios lo envió a este mundo para que me ayudara como cristiano y ministro. Cuando Dios pensó en Spurgeon pensó en mí y dijo para sí mismo: “Lo llenaré de gracia para ponerla al alcance de Humberto”; y cada vez que este pobre ministro se siente “roto como una vasija de barro” (palabras de Spurgeon), él se acerca a sus huesos, quiero decir a sus escritos, porque sus huesos muertos tienen más vida que los míos vivos,  mi alma muerta resucita.
Nunca he podido predicar un sermón suyo pero los he leído casi todos, y aunque son bellos y hacen arder el corazón, lo que más me gusta es su vida cristiana, la gracia que lo formó como  la viva estampa de Cristo. Nada nos da Dios para nosotros solos sino para que lo compartamos con otros.
Las palabras de algunos hombres aunque estén en el cielo siguen edificándonos porque fueron dadas por el Espíritu Santo para que nos amemos unos a los otros, para que nos debamos unos a otros y alabemos al Señor por esos hijos que él tiene. Están ya muertos y nos ayudan a vivir, todavía decimos “gracia, gracia a ella”. Este mundo sería un árido desierto si ellos no hubieran existido. ¡Qué muertos viven aquellos que no tienen a su alcance hombres y libros así! Nadie leyéndolos puede dudar de la existencia de Dios y de un mundo venidero; y mientras haya hombres y libros así, habrá Dios en la tierra.
Y a propósito sobre las frustradas vacaciones de la familia Spurgeon, también tiene razón, más grande que nuestros planes y metas es la voluntad de Dios. Para vivir mejor en 2010 sólo una cosa es necesaria: Fe.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...