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sábado, 19 de septiembre de 2009

Pelagio y Arminio eran miopes


Juan 1:45-48

Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. [46] Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo: Ven, y ve. [47] Jesús vio venir a Natanael y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. [48] Natanael le dijo: ¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.


A cualquiera de los discípulos le hubiera gustado escuchar sobre su persona lo que Jesús dijo de Natanael (posiblemente Bartolomé en los Sinópticos), que en su profesión religiosa no había ninguna impostura y que era un ciudadano digno de Israel (v.47). No se debe pensar que se tratara de alguna adulación o que el Señor le estuviera alabando la naturaleza humana, sino su carácter, especialmente la sinceridad y honestidad de su profesión espiritual. Por otra parte, como no hay otro caso en los doce que Jesús le haya dicho algo similar, se puede ver que el Señor no usaba palabras semejantes para la evangelización; que no fue su costumbre llamar a sus discípulos alabándoles su religión. No adulaba a los hombres para convertirlos en discípulos. Son culturalmente aprobados los maestros que agasajan al hombre y partiendo de su supuesta bondad, (cuando no existe ni siquiera uno) les predican a Cristo y conquistan sus corazones con lisonjas.

Eso es bastante y no está mal que tratemos de conseguirlo, que el Señor apruebe nuestra verdadera imagen religiosa, la que tenemos en privado donde otros no nos ven, y que no le halle ninguna otra motivación que no sea adoración y edificación espiritual. Esa es la verdadera religión, la que sin engaño se practica en la casa o en cualquier otro lugar que no sea en el templo en conjunto con la iglesia, ni la que se procura emitir sin relación con la verdad y con fines de ser vendida para beneficio personal.

No se conoce lo que estaba haciendo Natanael debajo de la higuera que mostró que era un verdadero israelita en quien no hay engaño; pero ¿qué si no un ejercicio espiritual privado, como si cerrada la puerta orara en secreto?, debajo de un árbol, pues se sabe que eso era del gusto de los judíos piadosos en aquel entonces. Y una señal diferente a la hipocresía farisaica de practicar la religión para ser visto por los hombres (Mt.6:5). Lo que Jesús reconoció que era verdadera y sin fingimiento fue su profesión religiosa.

Un cristiano sin engaño y honesto, no promociona su imagen por el hecho que acostumbra tener sus ejercicios espirituales fuera de su congregación en otro sitio distinto de donde es su costumbre hallarse reunido. No ora, canta y lee la Escritura sólo cuando se halla en la iglesia sino cuando está solo, porque el que no ama el orar solo, tampoco asiste a las reuniones de oración y al que no le gusta leer la Biblia solo, no le gusta oírla.

A Natanael Jesús lo estaba mirando por fuera, y no definiendo su naturaleza humana; puesto que no quiere decir jamás decía una mentira, que siempre se comportaba como un verdadero israelita, es decir, que era un hombre perfecto. Él lo dijo claro en otro momento que bueno no hay ni uno. La aplicación es indebida si se extiende a todos los hombres y se le cuentan como méritos la soledad y los prolongados retiros espirituales, las oraciones o rezos, confesiones o penitencias, la meditación espiritual, los ayunos, las limosnas y las alabanzas. Las prácticas religiosas no son méritos humanos.

Estos son los textos de la Escritura ante los cuales algunos se ponen los opacos lentes de Pelagio o de Arminio para leerlos y llegan a la conclusión que al hombre le queda algo bueno en su naturaleza humana y que lo aporta cuando recibe el evangelio, y por esa razón dan a conocer una teología miope acerca de la salvación reduciendo la participación de la gracia total a una pequeña ayuda recibida de Dios y la otra parte ganada y merecida. Dicen que Natanael y todos los seres humanos pueden hacer cosas buenas, como oro constante y sonante para ganarse el perdón y la admiración del cielo, que tienen méritos y merecen el aplauso de Dios.

Leen mal la Sagrada Escritura y necesitan mejores instrumentos ópticos, o definitivamente un tratamiento con colirio del que se vende en Laodicea. Sin embargo si no usaran los anteojos de Arminio, que era teológicamente miope, para escudriñar la Escritura, y los cambiaran por la óptica teológica de Pablo, Agustín o Calvino verían de la ley y del evangelio hasta las jotas y las tildes.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Si encuentra el milenio, alguien lo puso

Isaías 11:1-9
“El lobo morará con el cordero, el leoncillo y al animal doméstico andarán juntos y un niño los conducirá; el león como el buey comerá paja”.

Y a eso le siguen otros trazos del dibujo del reino de la gracia de Dios en Jesucristo. Un penoso defecto que tienen las exposiciones premilenarias es que al usar literalismo, encierran en el futuro todo el texto impidiéndole los beneficios que éste daría si se usa la forma analógica, de dos cosas distintas, o simbólica de exposición, refiriéndola al reino de la gracia del Mesías, esto es Jesucristo. Una de las principales reglas de la hermenéutica es comenzar a pensar literalmente en un texto antes de aplicarle la regla del simbolismo. De acuerdo. Pero hay textos, como las parábolas, las visiones, los sueños, que tienen que ser interpretados de modo figurado, simbólico o análogo. Por ejemplo, cuando Jesús dijo “yo soy el pan que descendió del cielo” ¿eso es literal o figurado? Obvio que es una analogía. Cuando dijo “este es mi cuerpo que por vosotros es partido” ¿el pan que tenía en los dedos era su cuerpo o simbolizaba su cuerpo? La respuesta es obvia. No hay transustanciación. Cuando dijo “vendré como ladrón en la noche” ¿es un ladrón que entra por las ventanas de sus elegidos? Seguro que no.

Lo mismo pasa con ese texto en Isaías. ¿Dónde está el milenio ahí para que se diga que eso pasará en ese período? Para hallarlo ahí tienen que ponerlo. Pero si usted insiste que habrá un período de mil años literales sobre la tierra donde Jesús reinará por un lado y el mundo deshaciéndose en impiedades por el otro, sustituiría a la iglesia cristiana de todo el beneficio espiritual que el pasaje contiene por el quimérico entusiasmo de una vaporosa especulación. Aquí no va un amén. Si pone a un lado las modernas especulaciones milenarias del texto; si desiste de colocar una fecha para los eventos, si lo interpreta como el gobierno espiritual de Cristo, por su palabra (v.4), por su conocimiento (v.9), le hará mucho bien. Un reino de justicia donde se acabará la enemistad entre las criaturas, brutas e inteligentes, y se llevarán bien sin morderse y consumirse recíprocamente, donde el león será tan manso como Ashlam, como una mascota doméstica con el cual un crío de cuna puede jugar; y donde la serpiente ya ha vaciado para siempre de su lengua y colmillos su veneno que no se clavarán jamás en las espaldas de los ausentes.

Ya que las fieras entraron al arca sin comerse a Noé y otras se echaron junto a Jesús en el desierto (Mr. 1:13), supongo que en “los cielos nuevos y tierra nueva” donde more la justicia sucederá lo mismo, pero no dentro de un período de 1000 literales años, que son simbólicos. Son analogismos, señores, sobre el reino eterno y la iglesia triunfante donde la gracia está entronada, donde Jesucristo reconcilia a los hombres, donde las fieras, los hombres-bestias, con los cuales luchó Pablo en Éfeso, son transformadas (regeneradas), y cambian hasta sus hábitos genéticos-biológicos; en donde todos comen el mismo maná espiritual y beben de la misma agua que brota de la Roca que es Cristo. ¡Oh Señor, vénganos tu reino!

martes, 15 de septiembre de 2009

Reflexiones Sobre La Música Sagrada



Algunos Pensamientos sobre la Música Sagrada; extraídos de la pluma del pastor Basil Manly, padre. Uno de los principales fundadores del Southern Baptist Theological Seminary en Greenville, Carolina del Sur, 1859. Primer seminario de la Convencion Baautista del Sur. Predicado sobre los textos de Efesios 5: 2. 19; Colosenses 3:16; en el aniversario en una iglesia bautista en relación con el cultivo de la música sagrada, Charleston, Carolina del Sur, 27 de junio de 1832.


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"El uso de la música en la iglesia cristiana es en parte para instrucción, "enseñándoos unos a otros". No se trata de emitir sonidos o sílabas sino de pronunciar palabras, en un tono musical que sea apropiado para edificar el alma y grabar en ella las verdades del evangelio. La razón de su acompañamiento con sonidos musicales es para llegar a los sentimientos y aumentar la sensibilidad del alma de modo tal que se prepare para recibir la verdad divina... También en parte la música en la adoración está destinada a la amonestación y animación. Y eso como ya he dicho para sensibilizar el espíritu y estimular la percepción de la verdad que contiene. En resumen, la música es una especie de idioma que busca afectar las emociones y conducirlas por un canal religioso... además de todo eso el principal motivo de la música es alabar a Dios.

Con respecto al uso de instrumentos musicales no pueden ser negados sobre la base de algún principio bíblico o por medio de la sana razón... el uso de instrumentos es indiferente en sí mismo, quiero decir ya sea que se use o que no se use. Las iglesias cristianas pueden muy bien arreglárselas sin ellos, pero si los tienen y los usan de una forma sobria y legítima, tampoco se vuelven por causa de ellos, peores" (Soldados de Cristo, Pags. 85-87; prefacio por Albert Mohler; actual presidente del seminario).


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Aprendemos que:


1. Los himnos o coros deben valorarse primeramente por su peso instructivo.

2. El propósito de la letra y la música es preparar el corazón para la recepción de la verdad divina.

3. Con la letra y la música que decimos alabar a Dios, no deben estar vacíos de profundos pensamientos doctrinales y una madura experiencia cristiana con la gracia de Dios. Los sentimientos deben ser tocados con verdades sólidas y no con la repetición de estrofas que no dicen nada ni contienen nada. Y díganme, ¡Dios mío!, ¿quién inventó por qué hay que cantarlos de pie mientras se lee la Biblia sentados?

4. Los instrumentos musicales en sí mismos no sirven para hacernos mejores ni peores. Una iglesia no es mejor porque use muchos de ellos. Se puede ser un buen músico y un cristiano mediocre.

5. No es la música el centro del culto sino la Palabra de Dios, de la cual ella es una eficiente sierva.


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Otra Cita de su hijo sobre los himnos viejos.


"Hace algunos años se ha puesto en boga de la novedad en el campo de la iglesia, especialmente en la escuela dominical haciendo que se saquen de la alabanza el uso de himnos preciosos y que han sido modelos. Ya no se cantan y mucho menos se memorizan. Inclusive, no aparecen en los nuevos himnarios que ahora las iglesias usan porque han usurpado el lugar de aquellos antiguos himnos. No podemos darnos el lujo de perder esos antiguos himnos, porque están llenos del evangelio; contienen en sus poesías los más nobles y piadosos sentimientos del corazón. Han sido examinados y aprobados por varias generaciones de hermanos que han amado al Señor. Son himnos que han sobrevivido a miles de producciones inferiores y han sido santificados por el uso que le han dado en pasadas generaciones. Sin embargo la gente joven de hoy no los conoce y si esa tendencia de sustituir lo antiguo continúa desaparecerán completamente. En los dos nuevos himnarios, Salmodia Bautista y Corales Bautista, hemos procurado que no contengan basura, emociones fingidas, ni mala doctrina. Algunas modernas melodías que son excelentes son también incluidas... con el propósito de alabar a Dios y hacer algo para la elevación de la cultura musical y poética, y el gusto por los buenos himnos, dentro del pueblo bautista al cual amo". (Basil Manly Jr, Louisville, Kentucky, enero 1982).


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Aprendemos que:


1. Los himnos y canciones que se canten en el culto no deben contener "basura, emociones fingidas, ni mala doctrina". Ni dolorcillos propios, experiencias espirituales inventadas ni afeminado sentimentalismo.

2. Todo lo viejo no es bueno ni todo lo moderno tampoco. Tampoco todo lo viejo no sirve. Vengan canciones, himnos y coros modernos, pero que valgan, en letra y tono. Que lo principal no sea mover las manos, los ojos, los pies o las caderas, sino adoctrinar el corazón, transmitirnos las virtudes de Jesucristo.

3. Como escasean el oro, el diamante y la plata, así no abundan los buenos compositores de himnos sagrados. Es una gran tentación para un aficionado a la música, sin haberla estudiado, contar con un auditorio tan condescendiente como es la iglesia cristiana. Cada día no nace un buen músico. ¿Qué razón hay si no es social y posmodernista para creer que lo moderno y lo joven es mejor que aquellas composiciones tan antiguas como las doctrinas mismas y tan severas y jugosas como la teología de los grandes pensadores del cristianismo, qué razón hay para desechar esas probadas y trascendentes composiciones que son casi inmortales dentro de nuestra historia eclesiástica? La superficialidad musical y sermonaria está a la orden del día y campea triunfante con una sonrisa analfabeta en la boca, sobre los féretros de melodías y letras de las cuales estas campeonas del siglo 21 no son dignas.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Siendo ricos siguen pobres


Isaías 23. 17, 18

“Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente”.


Se interpreta esta entrega económica de la ciudad fenicia de Tiro a la misión cristiana y evangelización. Tiro fue visitada por Jesús (Mt 15:21). Pablo halló algunos discípulos allí (Hch 21:3-6). Eusebio y Jerónimo dan testimonio de cómo ayudaban a la obra de Cristo. Sin embargo, según su historia bíblica ella no aprendió nada por su castigo, de su destrucción no sacó ninguna lección. No obstante, Jehová, sabio, no la pulverizará por su maldad, le permitirá prosperar, y quizás por manos judías para entregar sus ganancias a ellos que viven delante de Jehová, o sea del templo en Jerusalén. Para que otros, Israel, coma bien y se vista espléndidamente. Aunque grosera la comparación (en Tiro había mucha prostitución), como hace una ramera para su explotador. La postrera maldición de este pueblo sería ser para bendición del suyo.

Hay muchos pueblos que aunque cuentan con recursos naturales no los explotan para sus hijos sino para extranjeros, para que coman "hasta saciarse y vistan espléndidamente" (v. 18), no los obispos sino los hombres de negocios. No necesariamente eso significa que ellos no salgan ganando del comercio y la inversión extranjera, porque el beneficio pudiera ser recíproco. Pero el tono de estas palabras lo que indica no es una subyugación religiosa, una conversión popular a Jehová, sino una economía de la cual se beneficiará el pueblo judío.

Ahí se encuentra una explicación no sociológica, política o científica del porqué algunos pueblos no mejoran económicamente. Hay naciones que han vuelto la espalda a Dios y hoy pertenecen al Primer Mundo. Pero también es cierto que el perenne pecado de los pueblos contribuye a que no prosperen económicamente, o se derrumben sus economías, y sus fértiles tierras y valiosos yacimientos sean exportados. Ellos comen mal y aquella gente come bien, ellos se visten mal y los otros espléndidamente. Entonces, ¡comiencen los pueblos a volverse a Jehová como primer paso teológico que preceda la política y la prosperidad de la economía! Y después, siembren universidades.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...