Páginas

miércoles, 17 de junio de 2015

Debió imitar al abuelo y bisabuelo, no a su padre

1 Reyes 15:3

“Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre”. 

“Y anduvo en todos los pecados de su padre”. ¡Qué feo que de un hijo se diga eso, que anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes que él!; que se diga que ha sido infiel como su padre, incrédulo como él, mal hablado como él, adúltero como él, borracho y mujeriego, y con el mismo mal carácter abusador que su padre. Uno ve en el caso de Abiam que anduvo en los pecados de su padre Roboam no por herencia sino porque quiso y no discernió la fuerza que da el mal ejemplo; si él se lo hubiera propuesto no tendría por qué seguir a su padre en sus malos caminos; tal vez pudo hallar otro ejemplo mejor para imitar dentro de su prolongada genealogía que era santa. Allí estuvo Salomón su abuelo y si no le gustaba tenía al rey David, no eran perfectos pero eran mejores. Prefirió a su padre en vez del abuelo y el bisabuelo y se descaminó y torció por completo. Si el padre hubiera sido un buen ejemplo debía haberlo imitado porque el  primer ejemplo para seguir por el hijo varón,  es el padre. Su vida se hundió en la condenación no por la herencia que tuvo sino por imitación. No tenemos la alternativa para escoger a nuestros padres pero sí la opción para tomarlos o no como ejemplos. No pocos van al infierno detrás de la familia a quienes imitan en la idolatría o en sus concupiscencias de la carne. Si no tienes ningún buen ejemplo de algún pariente tuyo que haya ido al cielo donde está Jesús, sí hay una familia de santos del altísimo, la iglesia, a la cual imitar (1 Co. 11:1; Flp. 4:9; Efe. 5:1).

Las voces del infierno: Bastante has servido a Dios, ahora sírvete a ti mismo

Las voces del infierno: Bastante has servido a Dios, ahora sírvete a ti mismo
1 Reyes 12:26-28
“Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto”. “Bastante habéis subido a Jerusalén”. ¿Qué argumento tan insulso como ése, y sin embargo tan peligroso, tan falaz y tan temible? ¿Cómo puede ser “bastante” la adoración a Dios?; lo cual quiso decir: “Mucho, demasiado.” Como si les dijera: “Es hora para cambiar de lugar de adoración, para cambiar de forma de adoración, de romper con una tradición, de no continuar con esa historia sagrada, es la hora de la rebelión y la desobediencia.”


Oh cristiano, tú has oído esas mismas palabras por la boca de tu carne, del mundo o del diablo. Te han dicho: “Bastante tiempo has servido a Dios, ahora te llegó tu turno, sírvete a ti.” “Bastante tiempo has seguido a Cristo haciendo su voluntad, ahora sigue tus sueños, tus inclinaciones, satisfácete tú, has lo que quieras.” “Bastante tiempo has vivido en santidad, tus días diciéndole que no al pecado han sido muchos, te estás yendo de este mundo sin apenas paladearlo” “Bastante tiempo has estado en la compañía de los santos, cambia ahora tus relaciones, ¿no has hallado mejores amigos en el mundo que los que has conocido en la iglesia? “Bastante tiempo has ayudado a la iglesia, ahora coge lo que das a ella y úsalo para ti.” “¿Qué resultado has visto de todo lo que has dado, qué has ganado en la obra de Dios, te han ayudado a ti como has ayudado tú al sostén de la causa de Cristo? Es mejor que cambies de causa e inviertas tu dinero y tus talentos de modo más productivo, que tengan mejor rendimientos. ¿Qué recompensa has tenido de todo lo que has dado?; de todos modos ya has pagado suficiente por lo que has aprendido”. Son muchos los argumentos carnales y diabólicos que salen del corazón; como dijo Jesús, que de él salían “los malos pensamientos” (Mt. 15:19); todos centrados en el yo, en el mundo y en los deseos del diablo. Oh Dios, que nunca me parezca mucho lo que he hecho por ti sino poco, poco lo que he dado, poca mi entrega, poca mi fe, pocos mis días, poca mi vida; guarda mis oídos de oír esas voces y atender las voces  del infierno.

miércoles, 10 de junio de 2015

No le diga a nadie que Dios tiene un plan maravilloso para él o ella

Eclesiastés 3:11
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.”.

Lo que escribió el predicador no se sabe seguro si se refiere a la obra de Dios en la creación o la obra de Dios que es hermosa en su providencia. Para no equivocarme y como no lo veo claro tomo los dos sentidos, la obra de Dios que contemplan los hombres es hermosa, sea la creación como las gracias excepcionales que él muestra (2: 24; Job 36: 24), y la obra de Dios en la vida propia y su desarrollo que no se puede mirar hasta el fin mientras éste no llegue (11: 5).
Es un texto extraño, en el hebreo no existe una palabra para “mundo” y lo que más se aproxima es “los cielos y la tierra” (International Standar Bible Encyclopedia), y aquí la primera traducción en vez de eternidad que es de las posibles últimas, debiera ser “edad” “mundo” o escondida. Y aun fuera de sus cabales (de la mente). Querer traducir “eternidad” para decir que le ha puesto un alma inmortal es llevar el texto a su último significado y el sentido de lo que después sigue aspira a otra cosa.
La versión latina incluye la palabra “mundo” en la traducción, pero su significado correcto es algo oculto, escondido; así pienso que lo que querría decir sería enigma, porque la vida es enigmática, el propósito de Dios con una vida es un secreto que está oculto para el hombre mismo, y éste percibe sólo algo de ello cuando sus días avanzan y se desarrolla. Nadie puede entender su vida completa sino hasta que se le acaba (“hasta el fin”); mientras uno vive se pregunta ¿por dónde me lleva Dios?,  porque grandes tramos de ella son incomprensibles. Por lo tanto es sabio acomodarla a lo que creemos que es la voluntad de Dios y seguir nuestra vocación con sus divinos impulsos e insinuaciones. Y ¡hay quienes piden a los ingenuos que vivan “una vida con propósito”! como si hallarlo fuera tan fácil como cantar y coser. El propósito que Dios tuvo con nuestra vida lo sabremos cuando estemos en gloria. Lo que sí conocemos es “la vocación con que fuimos llamados” (Efe. 4:1,4). Y otros le dicen, para engatusarlos y atraerlos a la iglesia, porque eso no es evangelismo apostólico, que Dios tiene un plan maravilloso para su vida, no específicamente el plan de la salvación sino el desarrollo de la vida de esa persona. Y vienen ilusionados a la iglesia a buscar ese plan que les prometieron. ¿Y si no encuentran trabajo? ¿Y si no se sanan de tal enfermedad? ¿Es un plan maravilloso recibir quimioterapia por causa de un cáncer? ¿Es un plan maravilloso perder un hijo, o una hija que se suicide? No sea un engañabobos.

Y en último lugar, la traducción, demencia, es aceptable porque la comprensión de la vida nos vuelve locos, Dios ha enloquecido la sabiduría de los más sabios (1Co.1:20), y no obstante en esa locura incomprensible hay sentido y él sí sabe el propósito. Nos queda el recurso de fe de confiarnos completamente a la providencia de Dios porque por nosotros murió Cristo y somos sus hijos. Las otras traducciones nos harían buscar la esperanza de gloria, la vida que va desvaneciéndose y se precipitará en la eternidad. El propósito de Dios para cada año es que hagamos su voluntad en cada momento, y lo mejor que podamos, disfrutándolo a él y a todo lo que nos dio.

martes, 9 de junio de 2015

No pienses tanto en lo que pudo haber sido

Eclesiastés 1:15

“Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse”. 

“Lo que falta no se puede contar”. Esta traducción no está en línea con el pesimismo del predicador. ¡Claro que si una cosa falta nadie la cuenta! La mejor traducción incluiría que las cosas que tienen deficiencia son innumerables o muchas. Propongo que alguien la traduzca así. Otra versión dice “no vale la pena pensar en lo que pudo haber sido” y no fue, y tener ansiedad porque las cosas no fueron como debían haber sido. Conformémonos como han sucedido las cosas y démosle gracias a Dios por la gracia que nos  da para aceptarlas así; ya no se pueden cambiar porque él quiso que sucedieran de ese modo y yo debo consolarme y pedirle que continúe con su Sabiduría, incluso, enderezando lo que este predicador dice que si ya se torció nadie lo puede enderezar. Si tomara las palabras como aparecen en nuestra versión Valera las arreglaría así “es innumerable la cantidad de gente que se siente incompleta, que le falta algo, que no llegó hasta donde deseaba, no alcanzó su sueño y meta y sufre una perenne decepción”. Los decepcionados son muchos.

jueves, 4 de junio de 2015

El vestuario y el cambio de sexo

          Deuteronomio 22:5
“La mujer no vestirá ropa de hombre”.

Este es un mandamiento que hay que tener en cuenta en la época y la sociedad donde se viva, porque las modas cambian de lugares y de tiempo en tiempo; (aquí se refiere a la ropa usada por un hombre) pero el principio siempre será el mismo, los hombres no deben parecer mujeres ni ellas hombres. El Señor prohíbe el uso de ropa o adornos que hagan parecer al hombre como mujer o viceversa.  Es cierto que hay ropas que hacen que el hombre se confunda con una mujer, tales como adornos tradicionalmente usados por ellas, pendientes, collares, y arreglos del rostro como cejas entresacadas, los ojos pintados, el cabello largo (1Co.11:14,15), etc.  En nuestra sociedad y tiempo el vestido es tradicionalmente una ropa femenina y el pantalón masculino; aunque una mujer use un elegante juego de pantalón y chaqueta, el vestido es mucho más femenino. El pantalón no necesariamente la hace parecer un hombre pero sí le resta parte de su encanto femenino, con todo y que por ajustarse al cuerpo sea  con intención de provocación; lo que no es perennemente recomendable.
Es observable la abundante inclinación entre los hombres de hoy a vestirse y adornarse como las mujeres. Mucho más fuerte que las mujeres a parecerse hombres. Estamos viendo un creciente afeminamiento dentro del sexo masculino.
La palabra usada “abominación”, para los hombres o mujeres que usen ropas del sexo opuesto es la misma que se usa en relación con la homosexualidad (Lev.18:22; 20:13); y lo que se aplica a la ropa mucho más al cambio quirúrgico del sexo (23:1). Los travestís son eso ante Dios, según el texto bíblico. El cambio de sexo está prohibido por el Señor porque “varón y hembra los creó”, no un tercer sexo artificialmente escogido. Jesús nunca encontró un homosexual en Israel. Entre los griegos y romanos abundaban como Pablo menciona. Y dentro de nuestra cultura occidental descristianizándose más y más y volviéndose agnóstica y pluralista.




No te rías del pecado ni de la Biblia

Proverbios 14:9
"... los necios se mofan del pecado", de sus faltas y de las de otro, Los ha habido que se ríen de los cristianos y de sus doctrinas; por ejemplo, dicen, ¿Dónde está la promesa de Cristo de que habría de venir pronto? Todo sigue igual que siempre y han pasado dos milenios desde que dijo que vendría” (2Pe. 3:4). 
No, no te rías de chistes pecaminosos, no menosprecies el daño de cualquier pecado por pequeño que sea; una pequeña infidelidad, una sola locura puede arruinarte (Ecl. 10:1). Recuerda que los piojos, las pulgas, las moscas, las langostas, arruinaron a Egipto; lo mismo que el pequeño granizo (Cant. 2:15). Algunos dicen como Lot, “¿no es ella pequeña?”; y hacen mal con una pequeña estafa, un pequeño engaño, una mentira, mal pensamiento, un solo sentimiento de envidia; son cosas muy peligrosas, como una bala, que es un pequeño plomo y mata. David era pequeño y Goliat lo menospreció para su perdición y con una pequeña piedra en su honda lo derribó. Los necios se mofan del pecado que los destruirá en esta vida y los condenará en el infierno, se mofan del pecado que hace tributo al diablo y deshonra al Creador…ignora si quieres el concepto de bien y mal y déjalo a los moralistas como tú dices, di que la verdad es relativa y personal y por las consecuencias beberás tu error. Cuando te rías del pecado alza los ojos y mira los de Dios, para que veas  qué  serios están.


Compra los bueyes de Calvino

            Proverbios 14:4
"...sin bueyes el granero está vacío".

 La hambruna le pisa los talones a los que no tienen medios de producción, si no es un buey, entonces un tractor. Hay que ser espiritual como Pablo para encontrar al Señor en estas palabras, o hallar alguna lección en una yunta de bueyes (1Co. 9:8-11). Y para trabajar como un buey. Lo dicen nuestras esposas. Reúne dinero, compañero mío, compra una vaca, que tenga un ternero y después dos, ara tú los campos, los ajenos, después compra para ti uno y siembra y cultiva lo que es tuyo. Oh rey, ¿sabes que por excelso que hayas subido, estás sujeto a los campos? (Ecl. 5:9; 2 Cro. 26:10).


Además, pudiera decir que sin una Biblia (una campesina similitud), sin una buena concordancia bíblica, y sin buenos libros, mi granero estaría vacío. Pero he ido comprando y leyendo, más de los que puedo leer. Cuando entro a mi despacho me miran como amigos y siervos hermanos y como si me dijeran, “¿vas a sacarme de este librero para trabajar?”. Y mi computadora, quiero decir mi ordenador, la tengo también llena y ni uno solo está empolvado porque no les doy tiempo para eso. Eso sí, sudan mis libros, y conversan entre ellos de mí,  y me dan las gracias porque llevan mi yugo desde mi juventud (Lam.3:27). Cuando no existían las computadoras compré los comentarios de Calvino y hoy casi han dejado la piel, quiero decir el forro por su mucho arar. Esos libros son como los bueyes que ha regalado Juan Calvino a la humanidad, y donde ellos se usen los graneros de la iglesia siempre se hallarán llenos. El púlpito bien surtido y rara vez alguien será echado de menos porque como Jonatán, su asiento se halle vacío (1Sa.20:18).

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...